REFLEXIONES - 2014





1- He visualizado a una cometa volando en el cielo. El mundo estaba al otro extremo de la cuerda. Mentalmente yo le transmitía que podía soltar más, que ya no temía ascender y alejarme, pues había comprendido que, “pasara lo que pareciera  que pasara”, nada evitaría que siguiéramos en contacto, pues, en la conciencia de la Unicidad, nada podrá evitar que todo continúe siendo el mismo y único estar siendo todo y nada a la vez. 

2- Pregúntate quién eres y el resto de tu vida se convertirá en la búsqueda interminable de las aparentes verdades con las que justificar la mentira de aquella particular respuesta.

3- Siendo el aparente yo expresión del todo uno, no puede haber forma más lúcida de amarlo todo que la expresada desde la conciencia del todo Uno Mismo.

4- Sufridores natos de toda la vida que, aún sabiéndoos admirados y respetados, muchas veces tampoco podéis evitar sentiros incomprendidos, recordar que quizás vuestra capacidad desmedida de amar sea innata, y, por lo tanto, permanente. 
 

5- Siendo todas las apariencias de ser y de ocurrir, la manifestación de Aquello que, sin ser nada concreto, sin embargo posibilita a todas aquellas, ¿qué podría alcanzarse que no estuviera siendo ya?
 

6- Amar es tan inevitable como estar siendo; no es posible estar siendo y no estar amando. Por lo mismo, amarse a sí mismo resulta ineludible, pues no es posible estar siendo sin estar amándose.  Otra cosa sería la conciencia que se tenga respecto a lo que significa ser uno mismo. En ese sentido, parece claro que difiere bastante la identificación con un yo particular y separado… de aquella en la que absolutamente todas las posibilidades siempre permanecen siendo el Único Uno Mismo. 

7- Todo aquello que alguna vez fuera algo y/o de alguna manera para alguien, ello siempre sería ilusorio, mental, imaginario... y darlo por auténtico equivaldría a vivir condicionado por esa misma creación. 

8- Todo es Uno, no hay dos. No hay relación con algo distinto a lo único que siempre permanece siendo todas las posibilidades a la vez. 

9-  Acepto estar siendo más allá de los límites que crea la mente surgida de la conciencia tras la identificación con la individualidad personal. 

10- Recuerda que amarse a Sí mismo "no solo" consiste en amar a tu yo particular y a los personajes que este vive interpretando, pues, sin lugar a dudas, esa es la percepción y la interpretación más pobre que pudieras alcanzar con respecto a Ti mismo. 

11- Date cuenta de que mientras tú crees que estás buscando, luchando, temiendo, deseando..., tú no estarás haciendo otra cosa que no consista nada más que en buscar, luchar... y muchas veces (aunque no seamos conscientes de ello) precisamente se trata de eso, de estar entretenidos con todos esos aparentes quehaceres y actividades propias, necesarias para la supervivencia del personaje (ego), esto es, sin darnos cuenta de que nadie está haciendo nada distinto a estar siendo sin más.   


12- No es posible ser algo distinto a lo que somos, por la sencilla razón de que ni tan siquiera somos; en la Unicidad no existe el plural. 

13- No le pidas a un Dios distinto a ti lo que sólo el Dios que tú eres puede concederte... ya que el otro, por no existir fuera de la creencia en que fue creado, jamás tendrá la capacidad ni el valor de complacerte. 

14- ¿Podrías vivir sin corazón? No, porque el corazón, tú y la vida sois lo mismo. ¿Podrías vivir sin el aire que respiras, los alimentos que ingieres, el agua que sacia tu sed? No, porque el aire, los alimentos, el agua y el resto del universo sois lo mismo. Y eso no es filosofía... la filosofía sería todo aquello que tratare de justificar lo contrario.  

15- Siempre se puede dejar de ser esto y/o aquello. Siempre se puede dejar de ser así y/o asá. Siempre se puede dejar de ser aquí y/o allá. Siempre se puede dejar de ser con un fin y/o con otro. Pero lo que nunca será posible es dejar de ser…, pues nada hay ni acontece jamás que ello no este consistiendo siempre nada más que en Ser y/o en Estar Siendo.  



16- No hay nada que sea el ego. El ego sólo es una percepción errónea y discriminatoria de Sí Mismo, por eso es que todo cuando pueda percibirse a través de la creencia y la identificación con el ego, siempre será erróneo también. El ego no pasa de una creencia en la individualidad separada, y las consecuencias de ello son la vida que experimentamos desde dicha falacia.  El Sí Mismo real no tiene nada que ver con la creencia en el sí mismo personalizado.

17- Por muy real que al yo identificado con su apariencia separada le parezca todo cuanto crea estar protagonizando, lo cierto es que siempre estará percibiendo e interpretando una ínfima posibilidad del Sí mismo real.  

18- Si crees en una posibilidad, estarás autorizando a que esa posibilidad llegue a materializarse. Por lo tanto,  harías bien en hacerte consciente de tus creencias y de tus convicciones para poder evitar terminar sintiéndote una víctima de aquello que estarás creando tú mismo con mucho cariño.  

19- ¿Cómo sería posible ayudar a darse cuenta de los efectos de una percepción errónea de la realidad a alguien, cuando el supuesto interlocutor (porque no hay dos) estuviera creyendo en la autenticidad de su identidad separada, y, por lo tanto, también en el error, la enfermedad, el conflicto, el defecto, el problema, la carencia, etc., de aquel? Para salir del reino de la ilusión sólo hay que darse cuenta de que esta no existe realmente.   

20- Quizás la mayor parte de los problemas y de los conflictos que hayamos experimentado sólo provinieran de la creencia de que no merecíamos disfrutar de tanto amor como el universo está manifestándonos siempre. El Amor no tiene nada que ver con esfuerzos, luchas, sacrificios, conquistas, regalos ni objetivos que alcanzar; más bien fluye de una aceptación de estar siéndolo, de un permitírselo ser. 



21- ¿Eres consciente de que no podrías sentir nada de lo que sientes, y también de la manera precisa que lo vives, si primero tú no lo aceptaras, porque antes de nada ello depende de tu elección y de tu determinación? Entonces, ¿a qué esperas para reconocer tus méritos, tu poder y tu capacidad para crear el mundo en el que vives? 

22- Por el simple hecho de Ser (Estar Siendo), el universo entero está amándote; aunque tú, por creerte sólo tú, podrías no estar dándote cuenta de ello. 

23- Permaneciendo en el estado de conciencia identificada con el yo personal (sueño), nunca he notado tanto miedo, ni ganas de salir huyendo a más velocidad, como cuando me he sentido sinceramente amado.  La capacidad intrínseca de amar y de ser amados quizás debiera ser la primera de las condiciones humanas que necesitarían asumirse. Amar es (SER) es amar. 

24- En la Conciencia de la Unicidad, amarse a Sí Mismo convierte en una posibilidad innecesaria la preocupación por la apariencia de los sentimientos que pudieran manifestar los demás. 

25- El amor no necesita guerreros que le defiendan ni que le ensalcen; las luchas y los conflictos son asuntos de la conciencia identificada con la apariencia transitoria de las particularidades. 

26- Del mismo modo que el agricultor es capaz de ver los frutos que contienen las semillas que sembrará, así también, con sólo la voluntad de hacerlo, todos tenemos la capacidad de vivenciar la presencia en nuestra esencia de cuanto alguna vez creamos carecer. 

27- A veces, algunas veces, muchas veces, casi todas las veces... lo único que, para poder sentirnos mejor, quizás necesitaría una pequeña rectificación, sólo sería nuestra actitud ante lo que, por error, seguramente estaremos considerando que viene de fuera.

28- No luches por ser lo que ya eres... ni por alcanzar aquello que siempre estarás siendo, pues eso podría significar que estás negándote a ti mismo y, por lo tanto, sufriendo sin necesidad.  

29- Todo aparente estar siendo y/o aconteciendo separado no puede sino consistir en el estar siendo y/o aconteciendo único. Por eso, salvo estar siendo siempre, nada puedo hacer yo ni ocurrirme a mí nunca.

30- Reconozcamos que no somos culpables de nada, y que, por lo tanto, no necesitamos seguir apegados a las creencias que tratan de justificar la utilidad del dolor, de la tristeza, de la soledad, de la enfermedad y del sufrimiento. 

31- Salvo Ser (infinitivo), nada es posible fuera de la posibilidad de estar imaginándolo y/o percibiéndolo ilusoriamente. Nada hay ni acontece jamás que consista en algo distinto a Ser. 

32- Mientras continuemos sobreviviendo en la creencia de que la realidad pueda semejarse a una cuerda con dos extremos, también deberá aceptarse que dichas terminaciones persistan en que cada una de las partes en las que aquella pudiera dividirse. Sin embargo, siendo la cualidad de Ser (infinitivo) lo único que realmente está siendo siempre, ¿quién y cómo podría establecer la autenticidad de tales limites?  

33- Admitiendo y persiguiendo la felicidad, la paz, el amor, la libertad, la alegría… como meras posibilidades, en lugar de como estados naturales, ¿acaso no está asumiéndose también la necesidad de crear y de experimentar los polos opuestos de aquellas otras?  

34- Estando siendo todas las posibilidades expresión y/o reflejo de la Unicidad absoluta (todo Uno), el único libre albedrío posible siempre surgirá de la percepción y de la aceptación incondicional de Ello, manifestándose en cualquiera de aquellas. En realidad todas las opciones son la misma, aunque seguramente percibida desde un punto de vista distinto.    

35- Admitir las partes en el Todo Uno convierte al Todo Uno en una suma tan inverosímil como la posibilidad de que el supuesto autor de dicha teoría pudiera alcanzar a comprenderse a sí mismo mientras tanto.     

36- Estando siendo siempre todas las posibilidades expresión del “Todo Uno Mismo”, ¿de dónde podría fluir el amor universal salvo de la identificación con el auténtico Sí mismo? 

37- Mientras el ego (creencia e identificación con un personaje particular) lucha en mil batallas ilusorias, la paz interior permanece esperando pacientemente su turno... aliada con la eternidad. 

38- Estando siendo el universo entero uno y lo único, ¿qué podría diferenciarse entre fuera o dentro, principio o final, mío o tuyo, etc., salvo en una historia imaginaria? Al margen de cada posible interpretación particular: ¡Nada puede haber ni acontecer que no esté siendo todo a la vez permanentemente!  Leo sobre el amor y pienso: ¿en qué podría consistir el amor en su expresión humana sino en el resultado del reconocimiento (más o menos consciente) de aquello único e ilimitado que somos verdaderamente, más allá de las apariencias, las ideas, los sentimientos y todo tipo de juicios personales? 

39- Siempre podemos elegir la manera de percibir y, por lo tanto, de sentir y de vivir, sabiendo además que la más acertada siempre será aquella que, sobreponiéndose sobre los convencionalismos y los sistemas de valores establecidos para la supervivencia de cada sociedad, permitirá experimentar calma, alegría, paz, plenitud. Paradójicamente, “el cómo se escoge percibir” también acabará determinando el qué y/o la naturaleza esencial de aquello que esté viviéndose. 

40- ¡Así como nunca caerá una hoja de ningún árbol hasta que sea su momento, tampoco jamás habremos hecho (acontecido) nada que no correspondiera, por mucho que lo hayamos juzgado y vivido de otra manera! 
 

41- Por mucho que no estemos dispuestos a aceptarlo sin interponer excusas ni condiciones, lo cierto es que, “a parte de uno mismo”, no hay ningún otro dios que continuamente esté decidiendo los detalles de la vida de nadie.

42- Sentimientos y emociones, como la tristeza, la pena, el temor, la ansiedad, la desesperación…,  nunca deberían justificarse tan alegremente, pues evidencian que estaríamos reaccionando ante una visión “ilusoria o personal” de la realidad. Muchas veces los sentimientos solo son respuestas a preguntas equivocadas.

43- Estaría bien (es un decir) darse cuenta de que cuando expresamos convencimientos tales como: yo soy amor, yo soy paz, yo soy alegría… lo que verdaderamente estamos manifestando es que “somos eso mismo”, en su grado máximo, antes que el yo que cree serlo y experimentarlo.

44- Excepto “estar siendo”, nada más hay ni ocurre. Démonos cuenta de que hagamos lo que creamos que hacemos, pensemos lo que creamos que pensamos, sintamos lo que creamos que sentimos, vivamos lo que creamos que vivimos, etc., realmente siempre estaremos siendo, y sólo eso. Estar siendo consiste en todo y en nada a la vez: todo, porque no hay nada más, y nada porque el hecho de ser no puede limitarse ni concretarse ni comprenderse ni calificarse… ¿Siendo qué? -Solo siendo... ¿Entonces? -Entonces nada... ya está todo.

45- Salvo en forma de fantasía y/o de especulación mental, no puede ser cierto que los pensamientos y el pensador, los sentimientos y el sentidor, las vivencias y su protagonista, sean cosas distintas o separadas entre sí. Sencillamente, "en verdad" no hay ni lo uno ni lo otro, y por eso mismo, percibido desde fuera del escenario de aquel teatro, puede verse que al margen de dicha fabulación nunca caben culpabilidades ni arrepentimientos ni nada por lo que alguien debiera afligirse.

46- Según y cómo se observe, sería para destornillarse de la risa al darnos cuenta de que no dejamos de quejarnos, de culpabilizarnos y hasta de sufrir amargamente por todo aquello a lo que, paradójicamente, vivimos absoluta e innecesariamente apegados, dependientes y fieles. ¡Tal es el grado de inconsciencia que acostumbra a caracterizar a los personajes de esta historia!

47- Comprendiendo que el tiempo, el espacio y cualquier otro tipo de diferenciación pertenecen al mundo surgido tras la identificación de la consciencia con la transitoriedad de las limitaciones, queda claro que la condición de SER (el estar siendo sin añadidos ni calificativos de ningún tipo) siempre persistirá sobre la versión aparente de “el ser… humano”. 

48- ¿Cuántas veces aquello que consideramos que conforma nuestra existencia no es nada más que el fruto de la continua justificación de aquello otro (pasado, presente y futuro) que estamos dando por cierto, cuando en realidad jamás podría serlo? 

49- ¿Te das cuenta de que conforme la consciencia de estar siendo (todo a la vez siempre, y, por lo tanto, nunca nada concreto) va despertando, también el sueño de las necesidades y de las carencias personales va desvaneciéndose? 

50- "Somos Uno" significa que no somos cada uno, y que tampoco somos partes diferenciadas y separadas de una totalidad; somos uno significa estar siendo lo único que, pese al espejismo de las apariencias, siempre está siendo.  


51- "Somos Uno" significa que no somos cada uno, y que tampoco somos partes diferenciadas y separadas de una totalidad; somos uno significa estar siendo lo único que, pese al espejismo de las apariencias, siempre está siendo.  

52- Cuando alguien, aludiendo a cualquier aspecto (lengua, sexo, edad, raza, religión, ideología política, nacionalidad, etc.), afirma ser diferente al resto, ¿acaso entonces no está admitiendo también la diferencia en los otros, y, por lo tanto, en el fondo, la igualdad más absoluta? Para que la diferencia pueda parecer lo común, la igualdad se hace el punto de referencia indispensable. Si algo lleva implícito el hecho de ser, eso sería el de no poder dejar de ser aquello siempre permanece siéndolo todo, por mucho que ello pueda dar lugar a crearse y creerse infinitas posibilidades más. 

53- Ejemplos y más ejemplos que, por pertenecer a las gentes y a las cosas de este mundo, no sirven para aclarar aquello que transciende cualquier posibilidad circunscrita y/o supeditada por el aquí. “Mi reino no es de este mundo…” –fue dicho ante el miedo de los desconfiados. 

54- Un día de estos tendré que tomarme más en serio que, aunque muchas veces pudiera parecerme estar creyendo lo contrario, “realmente no tengo -ni existe- la necesidad” de buscar ni de esperar aquello que, por el simple hecho de ser me configura; aquello que, por lo tanto, para sentirlo sólo tengo que expresarlo. 

55- La felicidad, la paz, la libertad (igual que el resto de las utopías humanas), que dependiera de algún hacer, de algún tener, de algún pensar, de algún sentir, de algún dar o de algún recibir, etc., ¿podría consistir en algo diferente al fruto razonado de dicha fingida e innecesaria dependencia? Todo cuanto no esté emanando siempre del simple hecho de Ser (infinitivo), por fuerza obedecerá a la misma naturaleza fútil y transitoria que su hipotético creador y experimentador. La felicidad y/o la infelicidad, que en algún momento y/o ante cualquier circunstancia pueda imaginar que siente alguien, siempre tendrán el mismo común denominador y/u origen único y personal: el alguien que, precisamente por creerse alguien, estará creando dichas percepciones para continuar justificándose a sí mismo. 

56- Nadie puede sentirse feliz sin tener que sentirse infeliz también. Nadie puede vivir en calma sin tener que vivir intranquilo también. Nadie puede creerse libre sin tener que creerse oprimido también. Más la causa de ello no está en la vida ni en el mundo… sino en aquel personaje que, al creerse el yo particular que experimenta cualquiera de dichas opciones, estará creándolas para justificar su propia percepción errónea. La identificación con el “alguien” que crea pensar, sentir y experimentar algo, también origina la creencia en la autenticidad de lo creído, convirtiéndole así en el único autor y protagonista de ello.  

57- Asumir como cierta la posibilidad de la mejora de algo        –comenzando siempre por uno mismo- ¿acaso no implica la creencia en la posibilidad de la imperfección y con ello el inicio del círculo vicioso de las hipótesis y de los conflictos que jamás tienen fin? Todo es perfecto tal y como verdaderamente es, entre otros motivos porque nada es algo/alguien ni de ninguna manera: no hay ni acontece nada que consista en algo distinto a estar siendo todas las posibilidades a la vez.   

58- Recuerda que todo cambia de color si eres capaz de cambiar la actitud y/o la conciencia con que miras. 

59- De ser posible, la imperfección no estaría en aquello que es sin más, en la capacidad de estar siendo, sino  en el sueño de creerse algo y/o de alguna manera particular de ser. Dicho de otro modo, todo cuanto el ser humano crea que es, crea que tiene, crea que hace, crea que piensa, crea que siente, crea que vive, etc., siempre pertenecerá a la hipótesis en la que se acepta la posibilidad de ser alguien, y, consecuentemente, condicionado, limitado, carente, separado, efímero.

60- "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..." - dijo el poeta. Pero lo cierto es que tampoco hay caminante alguno; una ilusión crea y necesita de la otra.  


61- Hoy no es hoy. Ahora no es ahora. Aquí no es aquí. Yo no soy yo. Nada es eso ni así ni otra cosa ni de otra manera. Dice la canción: "Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así..." Sin embargo, plantearse que hoy es hoy sólo es posible después de asumir el pago inconsciente de un sin fin de condiciones y de limitaciones. 

62- En el fabuloso mundo de las identificaciones personales y personalizadas (nuestro mundo), generalmente el libre albedrío de los personajes que protagonizamos las historias derivadas de aquel fenómeno distorsionador y disgregador, no siempre consiste en el hecho de poder decidir qué camino tomar o qué experiencia vivenciar; muchas veces únicamente radica en elegir la manera, con la actitud y/o con la conciencia desde la que percibir, pues de ello dependerán los pasos y las consecuencias siguientes.

63- Aquello, que alguien pudiera considerar la causa de alguno de sus estados, pensamientos, emociones, experiencias, etc., sólo podría serlo “a partir y como consecuencia” del fenómeno de la identificación conciencial con el personaje que supuestamente estaría percibiéndolo y/o creyéndolo así; pero, como demuestra el hecho de que todo ello sea vivenciado de manera absolutamente íntima, exclusiva o personal, nunca porque la razón fuera ajena a dicha manifestación. 

64- Hoy pienso que el origen de las enfermedades, desarmonías y conflictos humanos sólo puede emerger de la creencia e identificación con cada apariencia individualizada o personal. Por tratarse de una falacia, el hecho de creerse y/o de sentirse un ser particular y transitorio (corrompible) no sólo podría considerarse una enfermedad (proceso que revela una disfunción o alteración del equilibrio natural), sino la causa fundamental de todas las posibles enfermedades, desarmonías y conflictos humanos. Pues, ¿en qué podrían consistir básicamente las disfunciones (sobre todo las de carácter emocional y mental) salvo en la manifestación o consecuencia física de la creencia -incrustada en lo más profundo de la inconsciencia genética- de que esa dolencia puede estar ocurriéndole verdaderamente al individuo que cada cual esté recreando y/o creyendo ser? ¿Acaso la sanación no suele llegar “con el darse cuenta y asumir conscientemente” que nada de aquello era cierto? ¿Es posible una mayor desarmonía que la de estar considerándose algo diferenciado y autónomo dentro de la Unicidad universal? 

65- No hay vivencia personal que no esté siendo imaginada por aquel personaje imaginario que esté creyendo vivirla. En el fondo siempre hemos sabido que todo cuanto creamos vivir siempre obedecerá a un programa incierto e irreal. En el fondo todos sabemos que andamos representando un papel imaginario, pues realmente no hay ni ocurre nada que consista en algo distinto a estar siendo todas las posibilidades a la vez y, por lo tanto, ninguna en particular. 

66- El camino necesita del caminante igual que el caminante del camino. Mientras persista la sombra del personaje que cree poder escoger entre buscar o no buscar, entre ser o no ser, entre estar o no estar, ¿qué diferencia puede haber entre cualquiera de las opciones de sus fabulosos dilemas? Ni tan siquiera la existencia  del alma se escapa del engañoso juego de los dilemas humanos.  El alma, la vida… todo es un dilema cuando se convierte en algo distinto a ser sin más, cuando se toma como algo distinto a estar siendo sin ser nada concreto. 

67- Unas veces las lágrimas brotan de la tristeza, otras de la alegría; pero siempre de la emoción que confirma el reconocimiento de algún matiz adormilado en el vasto lienzo de la eterna unicidad.  

68- Cuando Ser (modo infinitivo) es lo único verdaderamente real, ¿qué, de cierto, podría superar a eso alguna vez, y qué, de auténtico, podría necesitarse para estar siendo siempre lo máximo? He ahí de qué manera “la consciencia identificada con la forma individualizada” origina creencias, hipótesis y fantasías (sombras), tales como la percepción de diferencias, divisiones, carencias afectivas, rivalidades, deseos, temores, etc., en  las entidades ilusorias y/o personificaciones resultantes tras aquel fenómeno.

69- ¿Qué sería yo, cuando yo fuera completamente inconsciente de no ser yo? ¿Cómo discurriría mi existencia, cuando yo fuera completamente inconsciente de mi inexistencia? Sí, en efecto, siempre hemos conocido la respuesta, pues en ese juego suelen discurrir cotidianidad del día a día humano. 

70- ¿Cómo puede hacerse algo por los demás cuando, incluido el hecho de hacer, está consistiendo en ser el uno mismo desprovisto de distinciones? ¿Cómo podría vivirse la vida, cuando el personaje que lo pretendiera y la vida no serían cosas distintas fuera de aquella ridícula idea? Si dejáramos de ver problemas donde no los hay, seguramente tampoco necesitaríamos ver ni buscar soluciones. 


 71- Muchas veces, cuando el contenido de alguna creencia inconsciente gotea sobre la superficie de la consciencia, puede llegar a comprenderse que aquella estaba completamente vacía de contenido. La consciencia identificada con la particularidad personal y la inconsciencia identificada con el ego: el ego y su sombra.

72- ¿Cuál es el propósito de la vida? He ahí una pregunta creada con dos afirmaciones que nadie puede mantener más allá de su propia transitoriedad: que la vida es algo y que además debería tener algún propósito. Una y otra vez la función teatral comienza dando por cierto algo que quizás ni tan siquiera exista como tal cosa fuera de la obra jamás escrita por nadie. ¡Uffff, qué descanso..!

73- La Realidad Una, por mucho que permita la edificación de un sinfín de sueños reales sobre ella, jamás podrá consistir en algo determinado, y mucho menos en “la realidad” de nada ni de nadie. Semejante al lienzo en blanco sobre el cual es posible dibujar (crear) cuanto se quiera, sin el cual nada de ello seria posible; sin embargo, la realidad siempre permanecerá inmaculada.

74- Del mismo modo que toda apariencia surge de la nada y regresa a la nada, así también todas las posibilidades de ser son la única…, sin principio ni fin: ¡Todo es Uno! Todos los seres creemos que somos seres únicos porque, en efecto, somos el único Ser (no individuos, sino el modo infinitivo del verbo) y/o el único Estar Siendo real.

75- Para sentir lo que cada uno quiera sentir, sólo es necesario querer sentirlo, esto es, querer expresar conscientemente aquello que verdaderamente se quiera sentir; querer expresar al Sí mismo auténtico. Nada falta, todo está siendo y/o existiendo en el simple, sencillo, natural y maravilloso hecho de ser y/o de existir. Conversación: -Jaaa, eso no puede ser! -Vale, pues no puede ser! –No puede ser que para sentir sólo sea preciso querer sentirlo, porque entonces eso significaría que podría haber evitado todo cuanto me ha hecho sentir malestar a lo largo de mi vida, ya que, por estar constituyendo mi esencia todas posibilidades a la vez, siempre habría tenido a mi alcance elegir percibir y sentir diferente. –Sí, en efecto, así está siendo. –Por lo tanto, debería asumir que siempre que me he sentido víctima o culpable sólo habrá sido debido a mis propias decisiones (quizás inconscientes) de sentirme víctima y de culpabilizarme. –Sí, en efecto, así está siendo.

76- Leo que “el desapego no es que tú no poseas nada; es que nada te posea a ti”. Pienso que todas las formas de apego son un reflejo del amor a la creencia/identificación con una errónea idea de uno mismo”. Nada podemos poseer, y tampoco podemos ser poseídos por nada, salvo ilusoriamente, cuando estuviéramos identificados con una naturaleza o entidad particular que permitiera todas esas posibilidades. El desapego, por lo tanto, sólo puede imaginarse siendo el resultado de una lucha infructuosa dentro del campo de batalla originado con la aceptación de que el apego puede corresponderse con algo real, en lugar de con una simple consecuencia de estar confundiendo al Sí mismo con un personaje imaginario y fugaz.

77- Vivir pensando, creyendo, sintiendo que los sacrificios de hoy tendrán su recompensa en el futuro, condena a sobrevivir otorgando realidad a algo que no es cierto… ala frustración. No hay recompensa en el futuro; todo está implícito en cada instante, y sólo lo decide cada cual con su actitud. La recompensa llega y se consuma con cada decisión... igual que el castigo o el sufrimiento. Por eso es hora de decidir expresar en cada momento aquello que realmente se quiera sentir, vivir, experimentar… y cuyos efectos se esté dispuesto a aceptar libre e incondicionalmente.

78- Nada hay ni ocurre, simplemente todo Es; más en ese “estar siendo” perpetuo e imperceptible desde la identificación con la transitoriedad de la particularidad personal, ya está absolutamente todo alcanzado.

79- He experimentado algo nuevo: por un instante he fluido en la consciencia de sentirme satisfecho de mi existencia.

80- El libre albedrío quizás no consista tanto en la capacidad de elegir en cada instante aquello que quiere vivirse, como en poder escoger la manera de asumir que cada situación y/o experiencia fue creada por uno mismo con las decisiones anteriores. Al escoger el “cómo se vive”, ¿acaso no está creándose también el qué se está viviendo? 


81- El Sí mismo nunca está ausente, por eso, quizás la soledad sea el resultado de pretender vivir como algo/alguien realmente inexistente. Sentirse sólo evidencia que no se está comprendiendo al Sí mismo, esto es, comprendiendo que en verdad siempre se ESTA SIENDO UNO con todo a la vez. El Sí mismo jamás debería confundirse con la idea del yo personal y transitorio; no hay otro Sí mismo que el Sí mismo único y universal. No hay nada que sea un ser; sólo está la cualidad de ser y/o de estar siendo todo y nada a la vez. 

82- Con el reconocimiento de qué (no quién) eres realmente, también llega la convicción de que en verdad nunca hiciste nada de lo que tuvieras que vanagloriarte ni que arrepentirte; tampoco de que nunca te ocurrió nada por lo que debieras creerte mejor ni peor, inocente ni culpable. Simplemente, se acepte o no, todo está consistiendo siempre en ser, y sólo en ser. 

83- La perfección (no sería preciso ni nombrarla, porque al hacerlo se deja entrever la posibilidad ilusoria de que realmente existiera otra opción distinta), jamás podrá consistir en aquello que cada individuo piense, crea, sienta, intuya, desee…, ser; y tampoco en las infinitas maneras aparentemente diferentes de poder manifestarse, es decir, en la forma de ser de nada ni de nadie. La perfección radica por completo en el simple hecho de ser y/o de estar siendo. Sólo por ser y/o acontecer, todo es absolutamente perfecto ya. ¿Para qué entonces la búsqueda, la lucha, el deseo e incluso la angustia por alcanzar vanas quimeras? 

84- Somos el dios de todos nuestros ancestros; somos el dios de todas nuestras creencias, nuestros miedos y nuestros anhelos; somos el dios al que iban dirigidas todas nuestras oraciones y ruegos; somos el dios de todos los pueblos y de todas las religiones. Somos el dios todopoderoso y omnipresente, que intuimos desde el principio. Cada uno de nosotros esta siendo siempre el único dios verdadero: no hay ningún otro dios con el que excusarse, ni al que acudir ni que adorar. 

85- Mientras se crea en la veracidad de lo “bueno” para mi, ¿cómo evitar creer en la autenticidad de lo “no bueno” para mi, esto es, como dejar de creer en mi como un personaje configurado y dependiente de sus creencias? 

86- El afecto hacia los demás y/o hacia todo aquello que consideremos externo, ajeno, distinto a nosotros mismos, no debería ser consecuencia de una proyección hacia fuera ni de una sustitución del amor/aceptación al sí mismo personal. No hay dos, no hay división ni separación; todo esta siendo el Uno mismo universal siempre. 

87- Se siente aquello que, de una manera u otra se está expresando, y se expresa aquello que siempre se está siendo. 

88- Hay veces que estamos soñando, a la vez que dándonos cuenta de que todo está ocurriendo dentro de un sueño. El sueño consiste en la creencia de que se tiene que despertar; soñar, en estar creyendo en la autenticidad del sueño.  

89- En la conciencia (aceptación) del estar siendo TODO UNO y/o la conciencia (aceptación) del estar siendo UNO CON TODO, no hay ni ocurre nada que únicamente no esté consistiendo siempre en estar siendo TODO UNO MISMO, pues, incluso las ideas, las creencias, los pensamientos, las emociones, las filosofías, las experiencias personales, etc., empeñadas en demostrar la autenticidad de cualquier otra posibilidad (cada uno es cada uno), con su inefable transitoriedad sólo demuestran que, invariablemente, todo continúa consistiendo en "el acto eterno y/o el hecho infinito" de ser y/o de permanecer siendo TODO LO ÚNICO Y LO MISMO SIEMPRE. Moraleja: elige vivir con paz y libertad.

90- Quizás la sanación de cualquier malestar posible permanezca latente en la aceptación de ser… sin valoraciones ni etiquetas; pues en el estar siendo aceptado no cabe el desequilibrio ni la desarmonía.  


91- Nuestro auténtico valor radica en el enigmático hecho de Ser (modo infinitivo del verbo), luego, pero siempre a partir de ahí, cualquier forma y/o posibilidad de hacer, de tener, de conocer, de comprender, de pensar, de sentir, de manifestarse, etc., únicamente será una simple, efímera y secundaria consecuencia del eterno ejercicio de Aquello. ¡Todo valor brota del hecho de SER!

92- Ser uno con todo posibilita que podamos sentir cuanto queramos y/o estemos dispuestos a expresar. 

93- La unicidad personal (percibirse como un yo), que apreciamos en nosotros mismos y también en cada aparente particularidad, no es sino el reflejo de la Unicidad Universal e indivisible conformada por todo a la vez. No hay dos, todo es uno, todo es reflejo del Uno único. 

94- ¡Si quieres, puedes! Cierto; sin embargo, ¿por qué podemos? ¿Qué hace que se pueda con sólo quererlo con la suficiente convicción? La respuesta es obvia y simple: Si podemos es porque de un modo u otro también somos aquello mismo que quererse y poderse fuera posible. ¡Si no fuéramos, entonces tampoco podríamos; podemos porque somos! Siempre lo hemos sido y siempre continuaremos siéndolo. De no ser, esto es, de no estar configurando ya nuestra naturaleza, nada llegaría a producirse. Más, por la misma razón, porque ya está todo en todo, también es que si uno puede alguna vez y en algún lugar, los demás también. ¡Todo está siendo uno siempre! ¿Qué somos verdaderamente entonces? ¡Evidentemente, no sólo aquello con lo que vivimos identificados!

95- Cuando sientas que tu yo es pequeño, que tu yo está triste, que tu yo sufre, que tu yo desea ser otra cosa.... date cuenta de que ese no es tu auténtico yo; date cuenta de que ese yo es un farsante, por eso mismo, obsérvalo con cariño y déjalo seguir soñando. 

96- No hay dualidad. La dualidad es una interpretación doblemente errónea de la Unicidad. Incluso las sombras son luz. 

97- ¿Puede haber una forma más sofisticada de egoísmo, que la consistente en causarse mal a uno mismo (limitarse, reprimirse, culparse), esto es, la de privarse de manifestar el potencial de dicha y plenitud que atesoramos? Pues sí, hay una: la de hacerlo pensando que es por el bien de los demás. 

98- Precisamente por ser “todo uno” –el mismo y único estar siendo universal- quizás cuando las personas sentimos que hay algo que perdonar y/o que disculparle a otro, en realidad justamente eso debería dirigirse hacia sí mismo. 
 

99- Por estar siendo todo uno siempre, al amarse uno mismo también está amándose absolutamente todo a la vez. Sin embargo, debería comprenderse que el uno mismo no tiene nada que ver con el personaje efímero y personalizado con el que vivimos absolutamente identificados; el auténtico uno mismo no conoce formas ni límites. Fuera de los límites mentales surgidos con la aparente identificación personal, la realidad es que no hay ningún “uno mismo” concreto ni delimitado.

100- Pese a las luchas diarias y las creencias personales que llevan a vivir percibiendo ilusiones y persiguiendo quimeras, lo cierto es que no se puede ser feliz ni de ninguna otra manera. Sólo se puede ser; sólo se puede estar siendo.  

101- Nada hay, y tampoco nada sucede, fuera de los juicios y de las interpretaciones personales que se lo inventan. Ser sin más significa vivir sin necesidad de asideros. Generalmente, y porque nada es de ninguna manera, para que las cosas se vivan distintas sólo hace falta verlas distintas. La esperanza es como un pozo sin fondo. 

102- Si puedes, no te tomes la vida como algo personal, porque eso estaría convirtiéndote en el personaje de una historia irreal. 

103- Exactamente “Lo Mismo” esta siendo una flor siendo una flor, que un león siendo un león, que un ser humano gobernando el mundo entero. Entonces, ¿a qué viene tanta lucha, tanta avaricia, tantas ganas de poder, tantas locuras? Con absoluta independencia de nuestros pensamientos, sensaciones y emociones humanas, siempre únicamente se puede estar siendo. 

104- Sólo porque primero esté creyendo firmemente que yo pueda ser un ser particular y separado, luego también estaré obligado a vivir creyendo que todo lo demás sea algo distinto y confrontado a mi; aunque en el fondo esto consista en el reflejo de aquella primera ilusión. 

105-  Nadie, que viva considerándose a sí mismo alguien particular, podrá llegar a sentirse suficientemente dichoso y feliz, pues, pese a todos sus esfuerzos y voluntad, la identificación con la naturaleza de ese personaje estará dificultando el darse cuenta de la realidad. 

106- Valórate lo suficiente como para no necesitar seguir creyendo que los demás puedan entregarte algo de lo que tú carezcas. Nadie merece menos amor que el que logre imaginar que puede soportar. 

107- Suele ocurrir que mientras permanecemos en la intención de querer alcanzar algo, ese estado conciencial de "estar deseando y/o rechazando" constituya la causa fundamental que dificulte que prevalezca de aquel otro estado conciencial de "estar dándonos cuenta y/o aceptando" que, sólo por el hecho de ser, ya está todo logrado.  

108- Suele decirse que “en esta vida no se puede tener todo…”, sin embargo –es mi opinión-, paradójicamente tampoco es posible dejar de estar siendo todo. Ello es así porque “tener” significa poseer algo distinto a uno mismo, mientras que “ser” equivale a estar compartiendo, sin condiciones ni limitaciones, la cualidad común a todas las posibilidades. Tener, poseer, hacer, y todo cuanto exige e impone la existencia previa de un sujeto protagonista, sólo es posible en el supuesto universo de las presunciones del ego. 

109- No te pares, salvo porque conscientemente decidas que pararte sea tu forma de no estar parado.   


110- A veces, analizando el comportamiento de las diferentes élites sociales, políticas, económicas, religiosas y/o de poder, pienso que para esas mentes el ser humano queda reducido a simple materia prima de algo ambiguo llamado humanidad.   

111- Muchas veces los estados de aflicción suelen coincidir con aquellas ocasiones en las que creemos estar buscando algo de lo que imaginamos carecer; sin embargo, en el simple hecho de existir ya está contenido absolutamente todo. Somos todo, de ahí que generalmente vivamos buscándonos a nosotros mismos, es decir, a aquello que rechazamos estar siendo ya nosotros mismos. 

112- Cuando se tiene en la mano algo que a la vez está buscándose, lo que falta no es encontrarlo, sino darse cuenta de que aquello nunca faltó. Algo parecido ocurre con casi todo cuanto el ser humano vive buscando: que la búsqueda misma se convierte en el principal motivo del despiste  y/o en la forma de vivir. 

113- Acostumbra a materializarse que el ansia por alcanzar aquello, de lo que ciertamente nunca se careció, jamás tiene otro final ni fin que el final y el fin de aquella misma e innecesaria persecución. Acostumbra a consumarse que casi nunca llegue aquello determinado que, por carecer de fundamento, estuviera esperándose que alguna vez llegara.

114- Si el amor, como tal posibilidad, pudiera ser algo concreto o definido, el amor siempre continuaría siendo total, ilimitado, absoluto, sin posibilidad real de elección ni de división. ¿Acaso unos padres aman a cada uno de sus hijos repartiendo entre ellos una parte proporcional de toda su capacidad de amar? No es posible separar la naturaleza del amor de la naturaleza del ser que supuestamente ama, y tampoco de la esencia de aquello que estuviera siendo amado. Como no podría ser de otro modo, con el amor también se cumple la “ley universal” de que Todo es Uno, por lo tanto, de que si Ello (lo Uno) fuera el amor, todo sería amor y sólo amor. No existen grados de amor ni tiempos en los que amar ni espacios para amarse; el amor no está sujeto a valoraciones ni preferencias ni otras fantasías que valgan.   

115- Fuera de la posible discriminación conciencial, todo es uno y/o permanece siendo uno; no hay dualidad, no hay dualismos, porque ni tan siquiera hay “aquel fundamento primero” que, más allá de la cualidad de ser, pudiera ser algo en sí mismo ni por sí mismo. Por lo mismo, puede afirmarse que no hay diferencias reales entre aceptar y rechazar, sino que a la vez que está aceptándose también está rechazándose en la misma medida. Más de esa paradoja nace el despropósito que rige todos los propósitos, luchas, persecuciones y quimeras humanas. 

116- Nada hay ni ocurre “nunca” que sea mejor ni peor que el simple hecho de Ser, pues, fuera del transitorio juego de las apariencias, tampoco hay ni ocurre nada distinto a Ser. En verdad, es decir, al margen de los juicios y/o de las interpretaciones, nada es algo ni alguien ni de ninguna manera determinada de Ser. Ser, siempre sin condiciones, tal es siempre la única condición. Ser, siempre sin excepciones, tal es siempre la única excepción. Ser, siempre sin premisas, tal es siempre la única premisa. Ser, siempre sin limitaciones, tal es siempre la única limitación. Los conflictos y las aflicciones humanas (mente) surgen de la creencia y/o de la identificación con alguna posibilidad distinta a estar siendo algo distinto a Ser y sólo a Ser.  

117- En su mundo de fantasía, el ser humano vive intentando controlarlo todo; sin embargo, al menor descuido la realidad siempre termina demostrándonos que si algo tuviera que controlarse sería la vieja creencia de que existe algo auténtico que alguien pudiera y debiera controlar. 

118- Sin entrar en el fantasioso juego humano de diferenciar y dudar en base a la suposición de los aciertos y los errores, lo cierto es que con cada decisión está accediéndose a la totalidad de las posibilidades. Estando siendo todo uno siempre, nunca puede elegirse algo separado del resto de opciones, de ahí que, más allá de la disparidad de opiniones, todas las decisiones sean la misma y la única posible, sin posibilidad verdadera de acierto ni de error. Los aciertos y los errores no dejan de ser nada más que el fruto de juicios erróneos, condicionados e interesados. Así como en cada instante está contenida la eternidad, y en cada aquí el universo entero, también con cada decisión están abrazándose todas las opciones posibles a la vez. No hay aciertos ni errores verdaderos. Excepto del arrepentimiento, nunca habría nada cierto de lo que arrepentirse. Todo está hecho ya.

119- Cuando todo está siendo el mismo y único Uno siempre, ¿qué habría de cambiarse y quién podría hacerlo? El deseo de cambio, ¿acaso no evidencia una actitud oculta e incoherente de negación, de rechazo y/o de no aceptación de aquella ley universal, esto es de Uno Mismo? Paradójicamente, los cambios importantes, que casi todos los individuos perseguimos, se producen conforme cesa el deseo de cambiar, es decir, a medida que va aceptándose al Uno Mismo universal. 

120- Pese a los efectos y las reacciones que la creencia en las particularidades acostumbra a originar en el espejismo de la forma humana de ser, nada es algo ni alguien ni de ninguna manera determinada nunca; las etiquetas diferenciadoras y separadoras las pone la mente, basándose en las referencias que establece su propia naturaleza condicionada y limitada.  



121- No hay amor que no sea amor. No hay amor que, siendo amor, no sea verdadero amor y todo el amor.  

122- Si fuera posible ser algo particular e independiente, entonces pienso que quizás seríamos una parte de la existencia tratando de darse cuenta de que la existencia no tiene partes.   En la posibilidad de existir, nada auténtico puede existir por su cuenta, nada real tiene existencia propia.  

123- En la infinita ignorancia que representa, el ser humano todavía cree que el dolor y el sufrimiento puedan servirle para darse cuenta de algo que le salve y/o que le evite experimentar aquello que él mismo, al considerarse una particularidad más (una gota de agua en un océano de gotas de agua), estará originando y perpetuando. 

124- Salvo en el mundo de la hipótesis, el supuesto y/o la creencia de que la existencia pueda configurarse a base de unir particularidades separadas y diferenciadas entre sí (el mundo humano), nada es bueno ni malo, mejor ni peor, acertado ni erróneo, pues entonces todo consiste en el simple ejercicio de ser y/o de estar existiendo.  

125- En la experiencia humana, igual que durante el desarrollo de una obra teatral, los esfuerzos por comprender al personaje que esté interpretándose (el yo de cada uno) constituye una tarea agotadora y desconcertante, por la sencilla razón de que dicho individuo y el papel que representa sólo se corresponde con una realidad absolutamente ajena, ficticia, condicionada, pasajera e intranscendente.  

126- Para que el apego fuese algo real, tendría que partirse de la aceptación total de que el sujeto apegado y el objeto de su apego estuvieran siendo realidades distintas. Sin embargo, en la Conciencia de la Unicidad no existe la posibilidad del apego, porque tampoco se da aquella necesaria condición (no hay dos). Con el apego ocurre como con la identificación: que resulta imposible trascenderla mientras exista alguien que crea que tiene que hacerlo. Moraleja: la manera de trascender la apariencia y las consecuencias del apego consiste en trascender la creencia en la percepción de la separación como algo auténtico.

127- No atreverse a comprender y a aceptar “sin condiciones” las posibilidades y la responsabilidad, que se desprende de que cada apariencia de ser este siendo el universo completo a la vez, hace que siempre estemos automarginándonos, castigándonos, culpabilizándonos, expulsándonos de nuestra propia casa o naturaleza; originando sentimientos vanos de carencia y de rebeldía.  

128- ¿Es posible llegar a “ser” aquello que no se “está siendo” ya? Opino que no, aunque otra cosa bien distinta a “Ser” podría consistir en “sentirse” de una manera u otra. Confundir “ser” con “sentir” (cosa bastante usual) suele provocar el error de que el ser humano viva luchando y persiguiendo metas aparentemente externas, lejanas, difíciles, trascendentales…, tales como la felicidad, la paz, el amor, etc. Nada ni nadie pueden hacer que alguien sea lo que no es ni que deje de serlo; sin embargo, parece evidente que sí podemos ayudarnos a sentirnos de un modo u otro. ¡Sentirse no es lo mismo que ser ni que estar; el sentimiento surge de una elección más o menos consciente!

129- Nadie “es” un ser individual. Trascendiendo la nebulosa mental de ese “sentirse una particularidad” todo consiste en estar siendo la universalidad completa a la vez. Por eso mismo, más allá de las percepciones ilusoriamente fragmentadas, nadie puede “estar” sólo nunca, por mucho que aquel sentimiento haga que podamos “sentirnos” solos, tristes, etc., algunas veces. 

130- Por decirlo de un modo infantil y coloquial, los seres humanos (a la vez que el resto del universo) estaríamos siendo eso que la palabra “Dios” trata de señalar. Cierto que atreverse a aceptar, sin condiciones ni excusas, la responsabilidad derivada de ello, asusta bastante. Siempre puede negarse, pero nada evitará que continúe siendo así. No hay otra alternativa: se acepta o se vive experimentando las consecuencias de estar negándose y/o rechazándose a sí mismo. 


131- Cada vez más personas compartimos la conciencia de que el sentimiento del amor es inherente a Uno Mismo. Sin embargo, desde mi punto de vista, el error fundamental, y a partir de ahí todos los conflictos y desarmonías que ello viene conllevando desde los inicios de la humanidad, radica en la creencia y la percepción de que los demás son algo distinto y distante al Uno Mismo. ¡Hasta ese extremo nos desconocemos! Sólo hay un Uno Mismo auténtico: el que está configurado por absolutamente todas las posibilidades de ser y/o de existencia. 

132- Para continuar “siendo” Aquello que siempre Es y que jamás podrá dejar de Ser (uno con todo), el ser humano no tiene necesidad de hacer, de buscar ni de aprender nada. Paradójicamente, por lo tanto, en el fondo todos nuestros esfuerzos y sacrificios quizás vayan encaminados a poder seguir “creyéndonos y sintiéndonos” expulsados, separados, condenados, esto es, individualidades independientes, sufridoras y mortales: víctimas con derecho justificado a lamentarse por todo. 

133- Las facultades específicas de la individualidad sólo pueden proceder y manifestarse dentro del fenómeno consistente en la identificación conciencial con esa posibilidad y/o forma particularizada de existencia. Precisamente por ello, si en el ámbito imaginario (nuestro mundo), surgido con aquella manera humana de percibir e interpretar la existencia de manera fraccionada, cada persona dispone de la capacidad de decidir qué decir, qué hacer, qué pensar, etc., también deberíamos asumir la responsabilidad de disponer de la cualidad de escoger conscientemente la naturaleza de nuestros sentimientos y emociones, prescindiendo de la necesidad de recurrir a montajes artificiales de tipo moral, religioso, cultural, etc.  

134- Siempre a partir de la conciencia que tengamos de nosotros mismos, los seres humanos somos los únicos creadores y los únicos responsables de los sentimientos que nos agradan y que nos desagradan. Por ello, quizás en lugar de dedicarnos a formular juicios, reforzar identificaciones y/o expresar rebeldía ante aquello que lleguemos a sentir, podría resultar más útil prestar atención a la naturaleza de dichas elecciones. Sentirse no es lo mismo que ser ni que estar. El sentimiento también es una elección. Desde la conciencia de ser los sentimientos pueden escogerse. Salvo porque así se haya aceptado, nadie puede ser víctima inocente e irresponsable de sus propios sentimientos.  

135- Guerras, corrupción, discriminaciones, injusticias,  desigualdades, exterminio. Casi todos coincidimos en el rechazo y la crítica a esas formas de manifestación humana; sin embargo, paradójicamente, pese al dolor y el sufrimiento que ello origina, siglo tras siglo, generación tras generación, “continuamos defendiendo a ultranza la verdadera causa de todo ello”. Por nada en el mundo estamos dispuestos a renunciar al supuesto privilegio de seguir considerándonos (que nunca siendo verdaderamente) seres particulares y separados. Todavía la hipocresía con uno mismo continúa pareciendo otra cosa cuando se disfraza de solidaridad con los demás.   

136— Puesto que todo está siendo uno siempre, y no hay nada más… ¡Date lo que quieras recibir! 

137- Observando la película de este supuesto destierro, parece evidente que la inconsciencia humana convierte al ser humano en su máximo depredador. 

138- Nunca hay ni ocurre nada al margen de todas las demás posibilidades (incluidos los opuestos), por la sencilla razón de que todo está siendo la misma y única Unicidad Absoluta continuamente. 

139- Interpretar como auténticos problemas las circunstancias surgidas del fluir natural de la vida, quizás sea una de las formas menos amables, respetuosas e inteligentes de verse y de relacionarse con uno mismo. 

140- Identificación: Tomar, considerar, asumir, vivir, experimentar, etc., por parte del yo, como algo propio y real, aquello que, fuera del espejismo de las correspondientes creencias y apariencias, no lo es. Así, puede estar ocurriendo que al identificarnos con las circunstancias, las actitudes, los comportamientos, las emociones, etc., que se perciban en la vida de los demás, lo que ciertamente esté produciéndose no sea tanto la "solidaridad" con dichos semejantes, como con la naturaleza de aquellas características apreciadas. No hay nada que sean los demás; todo queda sintetizado en el estar siendo del Uno mismo. La identificación no puede ser con los demás (al margen del universo virtual del ego no hay nada que sean los demás), sino con aquellos aspectos propios que creamos estar percibiendo fuera. 

141- Cuando expresamos aquella máxima de que “Todo es Uno”, deberíamos hacerlo dándonos cuenta de que en verdad no hay ningún “Todo” (suma de partes) ya que sólo ES Lo Uno.   Septiembre-14



142- Quizás el ser humano no viva tanto buscando aquello que crea que le falta (carencias), como aquello otro que, siéndolo y/o teniéndolo, esté creyendo haberlo “perdido” alguna vez. 

143- Cuando al simple hecho de Ser se le añade cualquier atributo (soy amor, soy dicha, soy paz, soy felicidad, soy vida,…), por muy sublimes que éstos parezcan podríamos estar dejando al descubierto en cuan poco estamos valorando lo que realmente significa Ser y/o Estar Siendo. ¡Por mucho que se le llame de otra manera, nada hay ni puede hacerse, que ello no esté consistiendo siempre en Ser, y sólo en Ser! 

144- Estando siendo siempre ya todas las posibilidades, quizás deberíamos aceptar que aquello a lo que llamamos “crear” en realidad sólo consista en “elegir.” 

145- Bien mirado, queda claro que vestirse con las enfermedades y las tristezas propias de la culpabilidad no soluciona nada, pues, por mucho que cueste aceptarlo, tras esos ropajes de síntomas y limitaciones en la desnudez de la verdad siempre permanece resplandeciente la inocencia más absoluta. Ser y/o Estar Siendo imposibilita la existencia de cualquier rastro de culpa real.  

146- La única diferencia entre “amar” y “temer” bien pudiera consistir en aquello que cada mente entendiera a cerca de dichas posibilidades; pero, en definitiva, ninguna otra.  

147- Creerse un ser humano exculpa por completo de todos los errores que pudieran cometerse, aunque mientras tanto no evite tener que experimentar las consecuencias de aquello. 

148- Del mismo modo que nadie es culpable del lugar de su nacimiento, de su sexo, del color de su piel, etc., tampoco puede serlo de todas y cada una del resto de las circunstancias, condiciones y experiencias de su supuesta existencia particular.  ¿Culpa de haber nacido? ¿Culpa de Ser? ¡¡No!! 

149- Más allá del universo de las creencias y de las especulaciones humanas (surgida del ego y/o de la consciencia de  individualidad) nadie podría sentirse culpable/responsable de algo, sencillamente porque tales sentimientos únicamente pueden provenir del fenómeno de estar viviendo en la consideración de ser un personaje separado. Ego: consciencia de individualidad.

150- Por mucho miedo que la consciencia de esto despierte, de la misma manera que resulta imposible estar viviendo y/o experimentando fuera del presente, tampoco hay la posibilidad de no estar amando siempre universal e incondicionalmente.

151- ¿No consistirá el pensamiento en la racionalización de los sentimientos? ¿No será el pensar una consecuencia de la necesidad humana de racionalizar su sentir? ¿De qué estamos hablando cuando decimos que los humanos somos seres racionales, es decir, absolutamente necesitados de razonar? 

152- Fuera del universo del ego, es decir, del juego especulativo creado por las consciencias identificadas con la individualidad separada, nada ocurre nunca, y mucho menos “para” algo distinto a Ser sin más. La necesidad de aprender y de evolucionar sólo tiene sentido entendida/percibida desde las carencias del ego.   

153- Realidad: ausencia absoluta de cualquier otra posibilidad. 
 

154- Por el simple hecho de diferenciar (por lo que en el fondo simboliza ese acto tan aparentemente inocente), expresiones tales como: “amo mi vida”, pueden convertirse en fuentes continuas de frustración y de dolor. ¡No hay dos; no hay la vida de nadie!

155- Estando siendo todo Lo Uno, resulta que, aunque pensemos, creamos, sintamos, etc., que estamos amando a parte del mundo, a parte de la vida, a parte de nuestros semejantes,… en realidad (aunque no seamos conscientes de ello porque al considerarnos individuos la consciencia queda limitada al ámbito del ego) sólo puede estar amándose siempre Uno mismo, esto es, amando el hecho natural e ilimitado de Ser Lo Uno. ¡El amor, la expresión de Ser, no conoce ni discrimina entre partes!

156- No puede amarse a nada/nadie externo ni ajeno, porque sencillamente eso no existe fuera de la especulación mental o sueño que supone vivir creyendo lo contrario. 

157- Paradójicamente, cada vez que pensamos, sentimos, creemos, expresamos, etc., que amamos, ayudamos, defendemos…, a los demás, realmente lo que estamos haciendo sin tener consciencia de ello es potenciando el ego y/o la creencia en la separación. Siendo todo Lo Uno, no hay amor que no sea hacia el Uno mismo auténtico. 

158- Sólo por el simple y misterioso hecho de Ser, de Existir y/o de Estar Siendo, nadie puede evitar ser el amor y/o “estar amando” ilimitadamente siempre; pero, exactamente por la misma razón, tampoco nadie puede impedir “estar siendo amado” universal e incondicionalmente. En la conciencia de Ser no caben miedos al amor ni al ser amados, pues amar y ser amados es una consecuencia inherente e inseparable del hecho de Ser y/o de Estar Siendo siempre Lo Uno. A partir de aquí, ¿qué se supone entonces que buscamos, esperamos, sentimos etc., cuando manifestamos estar persiguiendo el amor, la felicidad, la paz, la libertad? Sea lo que sea, sólo será algo real para el personaje que lo imagine.

159- Si tu estado anímico, tu enfermedad, etc., fuera una cortina que estuviera tapando algo, ¿qué crees que estaría ocultando, y consideras que tendría que mantenerse cubierto a pesar de las consecuencias que está suponiéndote a ti y a todos los que te rodean, a pesar de que muy probablemente se trate de algún error de percepción?

160- Es absolutamente imposible Ser/Existir y no estar amados y siendo amado sin límites ni condiciones por el universo en su totalidad. Podemos no ser conscientes de ello y/o no estar sintiéndolo, porque la consciencia de individualidad o ego lo dificulta; pero no puede ser de otra manera. La sensación de vacío y las enfermedades ocultas tras la supuesta y famosa “carencia de afecto”, por lo tanto, carecen de cualquier fundamento auténtico. El miedo a estar siendo amados permanente y completamente sólo pretende la supervivencia de su promotor, esto es, de la consciencia de individualidad separada. ¡Es imposible Ser y no estar siendo la expresión de Ello en toda su plenitud!

161- Sólo con Ser/Existir ya no hay absolutamente nada que falte por hacerse ni que falte por ocurrir para estar siendo amados y para estar amando de  manera permanente, incondicional, total y universal. Todo sin excepción es expresión del amor, de ahí que en verdad nunca sea real la falta de afecto que, precisamente por creerse tal posibilidad, pueda sentir cada personaje. Así, por mucho que el ego (consciencia de individualidad separada) dificulte la comprensión de la realidad transpersonal, no por eso se deja de estar siendo. En la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en la compañía y en la soledad, en la aceptación y en la resistencia, en la paz y en la ofuscación…, en cualquier circunstancia o situación la condición de Ser siempre está presente y, por lo tanto, también todo el amor del universo.

162- Los miedos de la consciencia identificada con la apariencia de la individualidad personal (ego), no impide que Esté Siendo Aquello que siempre Es.

163- He aquí que la causa fundamental de la “dualidad/polaridad” en las percepciones y en el sentir humano muy posiblemente provenga de la coexistencia de varios niveles de consciencia a la vez: el de individualidad personal transitoria (ego) el de individualidad transpersonal (alma) y el de Ser Uno e Infinito (espíritu).

164- Alma: consciencia de individualidad transpersonal.

165- Consciencia de ser individualidad personal (ego), consciencia de ser individualidad transpersonal (alma) y consciencia de Ser universal (espíritu); tres seres o consciencias de ser distintas, pero sólo un Estar Siendo verdadero. 


166- De alguna manera, podría decirse que una consciencia equivale a una manera de estar percibiendo y experimentando la realidad. En la  forma de ser humana coexisten varias consciencias simultánea y/o sincrónicamente (ego, alma, Ser universal), de ahí posiblemente el origen de muchas de nuestras zozobras, incertidumbres, dudas, miedos e incoherencias.  ¿En qué consiste realmente la dualidad salvo en las diferentes perspectivas que permiten la consciencia ego (polo negativo) y la consciencia alma (polo positivo)?

167- Siendo el ego la consciencia identificada con la apariencia transitoria de la individualidad personal, parece razonable deducir que la manera de intervenir sobre el proceder del ego consista en actuar sobre la consciencia del yo.  

168- La vida, el mundo, las circunstancias, las emociones, etc., quizás se perciban e interpreten a través de los sentidos físicos y de la mente; sin embargo la vivencia dependerá de la consciencia desde la que se experimente. 

169- La percepción fragmentada y conceptualizada de la realidad solo es un efecto de la propia consciencia identificada con la particularidad diferenciada. Esclareciendo dicha consciencia también se iluminará la observación y la naturaleza de las vivencias.  

170- Por mucho que la consciencia humana insista en percibirlo, interpretarlo y experimentarlo de otras maneras, realmente excepto el Estar Siendo Lo Uno en el instante presente, nada más hay ni acontece; de ahí que, tras el reconocimiento humilde e incondicional de esto, todas las metas posibles únicamente puedan verse alcanzadas con la aceptación total y sin juicios del Ahora mismo. 

171- Con el esclarecimiento de la consciencia puede comprenderse el viejo paradigma de que no sea cierta la existencia de las vivencias de cada instante presente separadas del individuo que crea experimentarlas, pues, sencillamente, todo permanece siendo LO MISMO, y, por lo tanto, carente de cualquier motivo real de resistencia por parte de nadie. No existe nada que sea el instante presente separado de aquello que parece acontecer en su seno ni del personaje que cree vivirlo; todo es Uno. 

172- ¿Qué es mi consciencia sino la consciencia de mí? Más, puesto que la consciencia abarca la infinitud de lo que significa Ser, porque el Estar Siendo trasciende los límites de cualquier manera de ser aparente y/o concreta, cuando hablo de mi no puedo estar refiriéndome a algo determinado.

173- Aunque al recordarlo le llamemos “pasado” y al imaginarlo le llamemos “futuro”, sólo el presente ES; por eso, de querer fluir en la paz y la dicha, el “Ahora mismo” no admite ninguna otra opción que no consista en su aceptación total e incondicional… sin separaciones. 

174- El sufrimiento humano supone la consecuencia natural de la no-aceptación incondicional de lo que significa SER y/o Estar Siendo; realidad que únicamente es manifestada en el Ahora mismo. Dicho de otro modo, el ser humano sufre precisamente por creerse circunscrito en el aspecto humano y sus aparentes limitaciones. Por eso, porque las causas del sufrimiento trascienden a la apariencia humana, la consciencia identificada no tiene otra forma de evitar sufrir salvo aquella que llega con la aceptación total de Ser Uno con todo cuanto dicho personaje identificado esté creyendo vivir Ahora Mismo, incluyendo el sufrimiento. Estar Siendo, sólo es posible en el Ahora mismo, porque ambas posibilidades son la misma y la única verdadera: el Uno mismo. 

175- Si, como dicen algunas voces, hubiéramos venido a este mundo a amar, ¿sería posible estar aquí y no estar amando y siendo amados incondicional e ininterrumpidamente? ¿Podríamos permanecer aquí sin estar cumpliendo la función expresa para la que habríamos venido? Si el agua no tiene la capacidad de escoger si mojar o no mojar, ¿por qué deberíamos tener nosotros la opción de amar o de no amar, esto es, de ser o de no ser? 


176- Decidí permitirme amar más y entonces comenzaron a abrirse increíbles senderos de amor. Decidí permitirme ser amado más y entonces comenzaron a llegarme maravillosas ofrendas de amor. Por la  misma ley, ¿qué ocurría si decidiera confiar más en la vida y aceptar más la confianza que la vida me ofrece?  

177- Por lo mismo que “estando siendo el amor mismo” no se puede no estar amando ni dejar de estar siendo amados, al no estar existiendo nada que sea el pasado ni el futuro (recuerdos y especulación mental) tampoco “nunca hay motivos verdaderos” para sufrir, afligirse, sentirse culpables, ni preocuparse por algo que, al no ser y/o no estar siendo “ahora mismo”, carece de cualquier rastro de autenticidad y de trascendencia fuera de los límites de la consciencia identificada y/o programada. 

178- Nada hay, ni ocurre, ni puede hacerse, ni es posible sentir que, en el fondo, todo ello no consista en Ser y sólo en Ser; pero debe comprenderse que, fuera del universo de las consciencias identificadas con la individualidad separada (nuestro aparente mundo), ese Estar Siendo Único discurre y queda completamente “saldado” en el Ahora mismo; no hay ni un antes ni un después que puedan juzgarse. Toda la eternidad, toda la infinitud y toda la potencialidad universal están manifestándose en el Ahora mismo que lo integra todo en Uno, de manera que nada puede Ser distinto a como verdaderamente ES. 

179- No puede ser cierto que hayamos “olvidado” Aquello que somos realmente, ni olvidado para qué hemos venido a este mundo, ni olvidado ninguna otra cuestión que quiera añadirse, pues olvidar conlleva asociada la necesidad de recordar y/o de regresar a la inexistencia del pasado. Cualquier recuerdo (pasado) o deseo (futuro) jamás se corresponderá con la realidad, pues, fuera del Ahora mismo, que lo abarca e integra absolutamente todo, solo queda lugar para las justificaciones razonadas del ego y/o de la negativa a estar siendo ya la Unicidad carente de necesidades auténticas. 

180- Haciendo honor a mi locura, hoy, mientras caminaba por el paseo que bordea el mar, “he elegido sentir” cómo en ese instante estaba amando (sintiéndome Uno) incondicionalmente a todo cuanto podía percibir e intuir. ¡Jolines, qué escalofríos! A continuación también me he atrevido a “permitirme sentir” de qué manera en ese “Ahora inmortal” estaba siendo amado por todo el universo (Lo Uno). ¡Ostras, qué fuerte! Ahora comprendo y acepto que, por lo mismo que siempre estuve amando (siendo inevitablemente la Unicidad misma) tampoco nunca dejé de estar siendo amado profundamente, por mucho que la consciencia de mi efímero yo humano hubiera “estado eligiendo” no sentirlo así. ¡Gracias!  


181- No es del todo cierto que la vida nos ponga pruebas con las que, al superarlas, aprender algo olvidado y/o ignorado; y tampoco piedras en el camino con las que tropezar una y otra vez hasta lograr evitarlas. Nada de eso lo pone la vida, sino que lo inventamos nosotros mismos, convertidos en víctimas, para tener con lo que justificar que no estamos dispuestos a aceptar sin condiciones que siempre estamos siendo Uno con la vida y/o la vida misma. No es del todo cierto que la vida nos ponga problemas, pues somos nosotros, al elegir negarnos a estar siendo la propia vida, los que escogemos percibir de esa manera. El conflicto surge con la rebeldía que supone la negación del Sí mismo. Las piedras del camino son la consecuencia del estar percibiéndonos erróneamente, es decir, distintos y separados de cuanto está siendo todo Uno ahora mismo, pero sólo porque “estaremos eligiéndolo así”.  

182- Amor: consciencia de estar siendo “sólo ahora mismo” Lo Uno universal, y nada más que Lo Uno universal ahora mismo. La expresión del amor, por lo tanto, no puede consistir en las cosas bonitas que percibe e interpreta la consciencia desdoblada y fragmentada del individuo que se tiene a sí mismo por ese personaje. Amor incluye el nacimiento de la flor y también su marchitar. La salud y la enfermedad, la riqueza y la pobreza, la dicha y el sufrimiento, la luz y la oscuridad. Por mucho que no quiera aceptarse, Amor está siendo siempre todo cuanto se vive y de la manera exacta que esté viviéndose. El ser humano, como la entidad ilusoria que constituye, puede escoger las ideas, las creencias, las filosofías, las políticas, las religiones, las actitudes, las reacciones, las identificaciones, etc., que más le plazcan; pero no es potestad suya elegir la naturaleza que le permite Ser y/o Estar Siendo. 

183- Dualidad: Percepción a través de una doble consciencia o consciencia desdoblada.

184- La realidad y/o el ahora no puede consistir en algo que se vive desde fuera, como si se estuviera siendo el participante ni el espectador que experimenta y adopta una actitud ante ello. El “ahora” lo integra absolutamente todo en Uno, tanto aquello que se está viviendo como al personaje que lo protagoniza; de ahí que la realidad sólo pueda vivirse desde dentro, esto es, aceptando ser Uno con la experiencia, el ahora o la realidad misma: sin juicios,  deseos ni separaciones. En la realidad del ahora mismo nada ocurre que le esté ocurriendo a alguien, sencillamente se está siendo. 

185- Puesto que, excepto Ser, nada más hay ni ocurre, quizás todo cuanto pensamos y nombramos que existe y acontece (felicidad, paz, libertad,…) solo se corresponda con la proyección mental de un “deseo”. ¿En qué consiste el deseo? ¿Puede haber algo que sea la felicidad en lugar de sólo el deseo de algo etiquetado como felicidad? Queremos alcanzar aquello de lo que creemos carecer. ¡Quiero…, quiero…, quiero…! Los deseos, deseos son, de ahí que tantas veces lo deseado siempre esté por llegar. ¿Qué expresó Buda respecto al deseo? El sufrimiento cesa con el desapego al deseo y al miedo, esto es, con el desapego a las falacias del pasado y del futuro.  El deseo y el miedo equivalen al rechazo y/o la no-aceptación de Aquello Único que Es; Aquello Único que eres y/o que estas siendo sólo en el Ahora mismo.  El deseo proyecta hacia la búsqueda que dificulta “darse cuenta y aceptar” que eso deseado no sólo se tiene ya, sino que, por estar siéndolo, no se necesita. ¿Puede haber mayor felicidad que aquella que no es necesaria?

186- Muchas veces, aquello que el ser humano busca, persigue, cree necesitar y quiere alcanzar a toda costa, sin darse cuenta está haciéndolo desde la consciencia programada e identificada con las carencias e imperfecciones de su aparente individualidad; por eso esas manifestaciones suelen corresponderse con simples y efímeros “sentimientos de deseo” disfrazados con otros conceptos. Por lo tanto, profundizando un poco podría decirse que los deseos, los miedos y todas las demás maneras de malestar emocional estarían surgiendo de la negación, del rechazo, de la resistencia, de la no-aceptación oculta del Sí mismo y/o del Uno absoluto en continua manifestación, esto es, de Aquello único que conforma y alienta todas las apariencias y/o formas diferentes de estar siendo en la eternidad inmortal del Ahora mismo. 

187- De la misma manera que no hay ningún dios que esté vigilando todos nuestros actos, pensamientos, deseos, emociones, etc., para luego juzgarnos por ello, así tampoco fuera de esa consciencia individualizada, programada, egocéntrica y victimista hay ninguna vida que esté poniéndonos pruebas ni haciéndonos experimentar algo por algún motivo determinado; sencillamente todas las posibles vivencias, circunstancias, relaciones, etc., consisten en el ejercicio de estar siendo Aquello Único que está manifestándose en cada instante real e irrepetible que es el Ahora. Compréndase entonces  porqué en el ahora carente de cualquier rastro de tiempo jamás existirá culpabilidad ni responsabilidad ni errores ni carencias ni necesidades ni conflictos ni nada de cuanto el ego humano necesita para continuar pareciendo algo cierto.  

188- Si la mente fuera una puerta que comunicara la realidad con la fantasía, bastaría con traspasarla en el sentido adecuado para darse cuenta de que todos los haceres son el mismo hacer, todos los sucederes son el mismo suceder, todos los amores son el mismo amor, todos los existires son el mismo existir, todos los estar siendo ahora mismo son el mismo estar siendo ahora mismo, todos los seres son el mismo Ser. ¡En el lado de la realidad todo esta siendo Uno siempre!  

189- Opino que no se trata tanto de rendirse al presente, como de “integrarse” completa e incondicionalmente en el Ahora, esto es, de comprender y aceptar estar siendo Uno (nunca una parte) con todas esas particularidades diferenciadas que aparentemente estén viviéndose. Nunca ha habido ni habrá algo real fuera del Ahora, porque en la manifestación del Ahora no existe el tiempo ni sus consecuencias; sólo el Ahora es real, infinito e inmortal. El pasado y el futuro carecen de cualquier rastro de realidad, de ahí que en sus dimensiones no exista vida posible. Deambular por los territorios del tiempo equivale a moverse en los dominios de la muerte, esto es, de ir muriendo recuerdo tras recuerdo y deseo tras deseo. 

190- Deja de martirizarte y de añorarte por lo que creas que ocurrió o dejó de ocurrir en el pasado, porque, excepto el dolor y el resto de malestares, que manteniendo esa actitud de resistencia a fluir en el ahora mismo estás produciéndote, transcurrido un segundo nada continúa siendo ya real. El conflicto que pueda sentirse en el presente no nace de aquello supuestamente pretérito, sino del “permanecer sujeto, anclado, identificado” con la falacia de aquella percepción egocéntrica. Y exactamente igual con respecto a lo que estés proyectando con respecto al mañana. El presente es uno, infinito e inmortal y, como el río de la vida, jamás está repitiéndose, jamás está juzgando, jamás está culpabilizando ni exigiendo nada ni enseñando algo; el presente únicamente está siendo, manifestándose, ofreciendo oportunidades. 


191- Aquello que Es real, que tiene existencia propia e incondicional, sólo puede estar expresándose en el instante inmortal del Ahora mismo; ni un segundo antes ni un segundo después. El disfrute de la vida, del amor universal, del estar siendo…, por lo tanto, queda completamente condicionado en las proyecciones mentales del pasado y del futuro, esto es, en las vivencias de los recuerdos, de los deseos, de los miedos, de las culpabilidades, de los conflictos, de los malestares y de todo cuanto no se corresponda con el Ser y/o el Estar siendo auténtico del presente. En el Ahora único no cabe la división, la separación ni la desarmonía. Vivir sujetos a las condiciones y exigencias surgidas con la creación mental e ilusoria del pasado y del futuro equivale a hacerlo en el árido destierro de las creencias en la muerte, en las carencias, en las dualidades; en la necesidad de alcanzar metas, de sanar errores ancestrales y de borrar programas erróneos asumidos con algún fin real. He aquí que la realidad siempre está manifestándose en toda su extensión, potencia y esplendor en el instante único, infinito e inmortal del Ahora mismo.  

192- Alguien sube al tren con la intención de aprovechar el viaje para relajarse y meditar un rato. Unos minutos después de que la máquina se pusiera en marcha esa persona comprendió que su propósito no sería posible mientras aquellos niños no dejaran de gritar. “Así era el ahora, y mientras no lo aceptara de ese modo el conflicto continuaría argumentando las incuestionables razones de su aparición” –reconoció entonces. Pero aceptar el ahora tal como estaba produciéndose y/o siendo no terminaba de hacer llegar la paz que intuía cercana. Todavía persistía la separación entre el contenido que configuraba el ahora y el personaje que trataba de aceptarlo como si aquello fuera realmente algo separado y/o distinto de su auténtica naturaleza. ¡No se trata de aceptar el ahora mismo, con todo cuanto desde la percepción particular de cada yo parece conformarlo, tanto como aceptar ser uno con el ahora y/o estar siendo el mismo ahora! Entonces sucedió que, con la integración voluntaria en la expresión instantánea de la Unicidad, quedo trascendida la fantasía de las aparentes diferenciaciones, y aquello que en un ahora anterior parecía casi inalcanzable, se manifestó sin más.  

193- Ayer escribí que “…no se trata de aceptar el ahora mismo con todo cuanto desde la percepción del yo parece conformarlo, tanto como aceptar ser uno con el ahora y/o estar siendo el mismo ahora mismo.” Hoy quiero añadir que dicho ejercicio voluntario de integración consciente en la Unicidad de todos los elementos que parezcan conformar la manifestación del ahora mismo, alcanza su máxima plenitud cuando dicha integración incluye también a los semejantes que estén percibiéndose e incluso recordándose. Pocas experiencias humanas podrán superar en satisfacción y paz interior a aquella en la que la consciencia individualizada o ego acepta integrarse e integrar en la Unicidad a todos los supuestos elementos diferenciados (el yo, los demás, la vida, el mundo, las circunstancias) presentes en la percepción egocéntrica del Ahora mismo; cuando todo queda simplificado en la consciencia de Ser sin más. 

194- Leo: “…la gran mayoría de los seres humanos hoy en día ya somos conscientes de que nuestras vidas, tal como las vivimos, no tienen sentido”. Al respecto quisiera decir que no creo que esto sea nada nuevo, es decir, algo que esté produciéndose en la actualidad presente. Por el contrario, opino que esa consciencia ha estado repitiéndose en todos los seres humanos de todas las actualidades y/o de todos los tiempos presentes habidos a lo largo de la historia. Todas las generaciones han pasado por ese túnel. ¿Por qué? Precisamente porque tal como las hemos estado percibiendo e interpretando, nuestras vidas nunca han tenido sentido, pues nuestras vidas jamás serán nuestras ni tampoco algo que alguien pueda vivir de otra manera que siendo Uno con la vida y/o siendo la vida misma. Pese a todo, la realidad siempre está manifestándose a través del presente y sólo del presente exento de las características del tiempo y de todas las particularidades que puedan asociársele. Aunque no lo veamos, el cielo siempre está a un paso. 

195- Amor: consciencia de estar siendo “sólo en el ahora mismo” Lo Uno universal, y nada más que Lo Uno universal en el ahora mismo. Ser existencia. No puede haber mayor sentir humano de la expresión del amor, de la paz, de la libertad, de la plenitud de ser, que la resultante del hecho de aceptar voluntaria e incondicionalmente la integración total en la Unicidad del Uno Mismo Universal manifestado única y plenamente en el ahora mismo, esto es, de aceptar humildemente la ausencia absoluta de cualquier otra posibilidad que la inmediata.  

196- Meditando sobre la posibilidad -que tanto utilizamos en estos ambientes- de soltar todo aquello que pueda originarnos cualquier tipo de malestar, he comprendido que realmente “no se trata de soltar nada”, porque, estando siendo todas las percepciones y todas las interpretaciones del ego (consciencia  ilusoria de individualidad) reflejos de la Unicidad y/o del Uno universal, sencillamente nunca puede haber absolutamente nada real que se pudiera soltar. No se trata entonces de soltar, tanto como de soltarse; soltarse de todo cuanto pudiera configurar y sostener al supuesto yo que cada personaje cree constituir. La expresión de la Unicidad (todo Uno) no precisa del factor tiempo, de ahí que únicamente esté manifestándose en el devenir del ahora mismo vacío de cualquier condición. Soltarse del yo significa soltarse de las falacias de su supuesto pasado y de su supuesto devenir. En la expresión de la Unicidad no existe el tiempo ni ningún otro requisito, por lo tanto, tampoco nada cuya existencia precise del tiempo; nada que pueda requerir un principio y un fin, un pasado y un futuro, un aquí y un allí, un yo particular, un algo distinto al Sí mismo único. 

197- Trascendiendo la percepción ilusoria del ego -gracias a la misma mente con la que se mantiene viva la identificación con dicho espejismo, semejante a la puerta que puede abrirse hacia los dos sentidos-, queda esclarecido que para avanzar en la liberación o en la consciencia de la Unicidad no se trataría de “soltar algo” que se tuviera sujeto (siempre relacionado con el pasado, con el futuro, con las creencias, con programas heredados, con las relaciones, etc.,) sino de “soltarse de la falsa consciencia de la existencia del uno mismo particular e irreal (yo) y de  todas sus exigencias de permanecer continuamente agarrado a cualquier motivo de esperanza”. Se trata de soltarse de cuanto no consista en estar siendo incondicionalmente todo uno en el ahora mismo. Salvo aparentemente (por eso su relatividad y su transitoriedad) no existe nada que exija o tenga relación con el especulativo discurrir del ayer ni del hoy ni del mañana. No se trata de soltar algo que se tenga agarrado, porque nada de ello será real; se trata de soltarse del falso uno mismo personal (con todos sus aparentes recuerdos, aparentes miedos, aparentes deseos, aparentes dudas, aparentes pertenencias, aparentes carencias y necesidades…) al que se esté cogido. Se trata de ser sin más, de fluir sin intenciones, de dejar de buscar y de esperar quimeras. Se trata de aceptar estar siendo nada determinado, y, por lo tanto, la única realidad de cada ahora mismo. 

198- No hay ayer y tampoco nada de cuanto supuestamente aconteció durante su discurrir; ya puedes soltarte de los recuerdos y de sus posibles consecuencias. No hay mañana y tampoco nada de cuanto supuestamente pudiera acontecer durante su discurrir; ya puedes soltarte de los deseos, de los temores y de las esperanzas relacionados con lo que esperases que llegara alguna vez. Se dice que culpar a los demás y/o culparse podría suponer que estuviera eludiéndose la responsabilidad de nuestra vida; pero más evidente todavía, la culpabilización demuestra que no estamos aceptando ser la vida misma, la vida sin asideros a los que sea necesario agarrarse. Ya puedes soltarte del supuesto mundo. Ya puedes soltarte de los supuestos quehaceres. Ya puedes soltarte de los supuestos semejantes. Ya puedes soltarte de las supuestas relaciones. Ya puedes soltarte de la supuesta vida condicionada. Ya puedes soltarte de cualquier cosa que estés considerando que no es uno contigo y/o que no eres tú mismo siendo, porque excepto estar siendo la Unicidad, todo lo demás consiste en una percepción ilusoria de la realidad. 

199- Recuerda que hagas lo que hagas lo único que verdaderamente estarás haciendo y viviendo siempre consistirá en estar siendo y/o en estar amando y siendo amado incondicionalmente: no hay ninguna otra posibilidad auténtica. La consciencia originada al considerarte a ti mismo una individualidad diferenciada crea también el mundo en el que pueda desarrollarse y persistir dicha fantasía. En ese mundo puedes pensar, puedes creer, puedes sentir, puedes desear, puedes actuar, puedes decidir, puedes imaginar, puedes percibir e interpretarlo todo como mejor te parezca. Sin embargo, al margen de las reglas pactadas en esa sociedad de consciencias asustadas y transitorias, tus decisiones nunca merecerán ningún tipo de juicio ni de reproche. La Unicidad continuará siendo y manifestándose a través tuyo con toda su plenitud en cada instante del ahora mismo. Con absoluta independencia de cualquier valoración, sentimiento, interés, etc., lo único que verdaderamente estará siendo siempre será estar siendo; sólo las consciencias temerosas añadirán la necesidad de cogerse, identificarse y/o apegarse a juicios, valoraciones, preferencias, moralidades, religiones, filosofías, categorías, estados y todos los inventos que ayuden a sostener el tinglado de la propiedad de la vida. 

200- Hace unos días escuche una conferencia en la que, refiriéndose a la percepción de la realidad, el ponente aclaraba que al decir que “…la rosa es hermosa…” estábamos expresando algo erróneo “…porque la rosa no es hermosa, ni fea, ni de ninguna otra manera; la rosa es, y punto.” Compartiendo su punto de vista, sin embargo quisiera añadir que, justamente por el mismo motivo, incluso el hecho de señalar a la flor diciendo que es una flor y/o una rosa, ya estaríamos manifestando un juicio equívoco. Nada es aquello… ni de aquella manera… que pueda verse y juzgarse desde la consciencia de la individualidad separada. ¡Nada es algo ni de ninguna forma, salvo el estar siendo todo uno en el ahora mismo! El ahora mismo, vivido desde la consciencia integradora de la Unicidad, sana instantáneamente los equívocos y los conflictos de todos los ahoras anteriores y futuros. La unicidad renace absolutamente inocente e inmaculada en cada ahora mismo, de ahí que sólo en las consciencias aferradas a los espejismos de la existencia temporal sean posibles las causas y las justificaciones del sufrimiento.  


201- ¿Dónde está la culpa, el error, los defectos, las carencias, etc., (con sus hipotéticas necesidades de castigo, remordimiento, expiación, sanación, aprendizaje, recuerdo…) cuando ciertamente lo único que siempre has estado haciendo nunca jamás ha dejado de consistir en Ser y sólo en Estar Siendo nada ni nadie ni de ninguna manera determinada? ¿Dónde está la supuesta necesidad de preocuparse, de angustiarse, de desesperarse, de ansiar, de temer, etc., cuando lo único que realmente siempre podrás hacer, experimentar, alcanzar, vivir, únicamente consistirá en Ser y nada más que en Estar Siendo nada ni nadie ni de ninguna manera determinada? En efecto, podría estar siendo que todos los sueños surgieran de la consciencia que alimenta los pensamientos, las creencias, etc., de que, a parte de ser el Estar Siendo único, universal e indeterminado, también hubiera algo como “tú y todo lo que tú pudieras llegar a considerar que estuviera conformando tu vida...”; todo eso que, por algún extraño motivo, no alcanzas a comprender ni a aceptar del todo. Siendo tú, sólo puedes ser una quimera persiguiéndose a sí misma sin descanso para así no tener la posibilidad de darse cuenta de que sólo eres existencia. 

202- En la consciencia del “estando siendo todo lo aparente y lo transitorio sólo Lo Uno único real manifestándose en la eternidad de cada ahora mismo”, la mente simplemente desaparece porque deja de ser necesaria. En la consciencia de la Unicidad no hay mente porque no es preciso ni posible comparar, analizar, juzgar, etiquetar, escoger, aprender, desear, temer, competir…, ni ninguna otra manera de hacer, de pensar, de sentir, de reaccionar, etc., pues quedo asumido que ninguna de esas posibilidades consistiría en algo distinto a estar siendo existencia. 

203- Salvo “estar siendo nada en concreto en el ahora mismo sin tiempo” nada hay ni ocurre realmente. Todo cuanto en cualquier momento pudiera consistir en algo y/o de alguna manera para alguien: otra persona, una interrelación, una situación, un recuerdo, un deseo, una sensación, un sentimiento, etc., únicamente podrá tratarse de una creación mental basada en suposiciones carentes de substancialidad. Más allá de las apariencias y de los juicios mentales no existe la posibilidad de estar siendo algo/alguien, pues todo queda concretado en la opción exclusiva de estar siendo.

204- Si todos somos Uno, es decir, Lo mismo y Único, ¿entonces por qué lo que le ocurre a una persona no lo experimentan también las  otras a la vez? La respuesta a esta cuestión no puede ser más obvia y esclarecedora: ¡Aquello que experimenta un individuo no lo hace simultáneamente el resto, no porque no seamos Lo mismo, sino precisamente porque al ser lo mismo y único, lo que realmente está confirmándose es que no somos las personas y/o las individualidades que creemos ser! Yo no experimento lo mismo que los demás por la sencilla razón de que en verdad no hay nada que sea yo por un lado y el resto por otro. Cada individualidad constituye su propia ilusión con sus propias características igualmente ilusorias. Todos somos el mismo y el único “ESTAR SIENDO” exento absolutamente de cualquier rastro de particularidad ni de condición limitadora. ¡Es el fenómeno de “Estar Siendo” lo único que absolutamente todas las posibilidades de manifestación están compartiendo siempre a la vez, pues consiste en aquello que permanece siendo la naturaleza común de todo sin excepción! Todo está siendo (únicamente ahora mismo) a imagen y semejanza del resto, porque todo consiste en un único y universal Estar Siendo indeterminado; “un Estar Siendo” que, por lo tanto, nunca llegará a convertirse en algo ni en nadie en concreto y/o con una imagen y semejanza determinada. ¡Todo está siendo un único “Estar Siendo”, sin que, por lo tanto, exista nada que sea algo definido fuera de su propia percepción de apariencia cambiante y efímera! ¿En qué consisten los cambios de aspecto, la transitoriedad y la apariencia de evolución percibidas desde la ilusión de la parte que se tiene a sí misma por parte, sino en el ejercicio continuo de estar siendo todo el mismo y único Estar Siendo universal? E igual que no hay dos “Estar Siendo” distintos y separados, así fuera de las percepciones y las interpretaciones condicionadas de cada aparente particularidad tampoco hay la opción real de dos sucederes, ni dos haceres ni dos sentires ni dos seres ni de dos vidas. La realidad consiste en la manifestación continua de la Unicidad y/o de la ausencia de pluralidad expresándose siempre únicamente en el ahora mismo. Decimos, pensamos, creemos e incluso experimentamos que el cuerpo muere debido a la identificación con la existencia real de los cuerpos; pero igual que en el “fluir incesante del Estar Siendo” no existen los individuos separados, tampoco existen sus cuerpos, ni sus mentes, ni sus almas, ni sus vidas, ni sus muertes, ni sus experiencias, ni sus circunstancias, ni sus tiempos. Nada nace y nada muere, por la sencilla razón de que salvo lo que la consciencia egocéntrica interpreta como el nacer y el morir de millones de formas, en realidad sólo es el ejercicio natural, el fluir incesante, el discurrir continuo e ilimitado del Estar Siendo universal. Cuando muere alguien no mueren los demás sencillamente porque en verdad no muere nada que sea real como tal entidad particular y separada; de ahí que el dolor por la muerte de un ser querido tenga más que ver con la sujeción, la identificación y el apego entre consciencias egocentradas que a algo auténtico y trascendente. Percibida y experimentada desde la yoicidad personal, la vida del ser humano resulta  completamente paradójica, sin sentido e incoherente precisamente porque la existencia del ser humano supone esas mismas razones con respecto a la Unicidad indisoluble de la Realidad. 

205- Ama a Dios (la Unicidad y/o el Estar Siendo único y universal) sobre las cosas (las particularidades separadas) y al prójimo como ““al”” Ti mismo verdadero. Mucha gente dice que no sabe si existe Dios, pero que intuye que tiene que haber algo más. Yo digo que ese “algo más” es lo único cierto que hay y/o que Está Siendo constantemente. 
 

206- Generalmente para que, en el mundo creado por la consciencia identificada con la individualidad separada, la supuesta existencia de algo pueda materializarse y nombrarse de alguna manera, siempre se necesita un punto de referencia a partir del cual poder valorar, comparar, establecer diferencias, etc. Así, para que un objeto esté cerca o lejos primero se precisa admitir la existencia de una referencia con  respecto a la que poder afirmar dicha cercanía o lejanía. Ello ocurre de ese modo tanto en los conceptos (ideas identificadas) referidos al tiempo, al espacio, a las formas, como también para aquellos otros empleados para designar estados anímicos, emociones, actitudes, comportamientos, autoconocimiento, etc. Reflexionando sobre estos últimos, es decir, sobre los que suelen definir la calidad de la vivencia humana, considero que el punto clave común a todos ellos suele girar en torno a la creencia en “la muerte”. Ahora bien, teniendo en cuenta la trascendental influencia de dichos pilares en el devenir cotidiano de las personas, ¿serían igual de acertadas, y por lo tanto, igual de útiles, dichas referencias vivenciales entendiendo a la muerte como un punto y final o como un punto y seguido de cada historia? Parece evidente que no, sin embargo, en ambos casos todavía persistiría oculta la influencia de una percepción dualista y disgregada de la Realidad, pues estaría admitiéndose la posibilidad de la existencia real tanto de la muerte como del personaje que habría de experimentarla. de algo que ¿Continuaría viva la creencia en la existencia real de la muerte en aquellas consciencias donde el conocimiento del Sí Mismo hubiera alcanzado el punto donde el yo mortal quedara trascendido?  

207- Escucho a algunos reconocidos conferenciantes metafísicos y también leo algo de lo que escriben. Generalmente estoy bastante en armonía con muchas cosas de las que exponen, sin embargo hay un punto (que considero fundamental) en el que difiero completamente. Todo es Uno y, por ese motivo, desde mi punto de vista la fantasía de la existencia real de la individualidad separada “acaba definitivamente” con la muerte. La muerte representaría el triunfo incuestionable de la Realidad sobre los tinglados de la especulación mental. La muerte convierte en evidente aquello que, por mucho que desde la consciencia del ego no se aceptara así, siempre estuvo siendo evidente. Considero absolutamente contradictorio referirse al “Todo Uno y/o la Unicidad” a la vez que estar defendiendo la existencia del alma y/o del espíritu individualizado (necesitado de experiencias y de  evolución) que peregrina reencarnando de personaje en personaje, de vida en vida, de mundo en mundo, de dimensión en dimensión. Sencillamente nada de todo eso puede ser cierto ni necesario fuera de la astucia creativa del miedo a la posibilidad de dejar de ser algo y por alguna razón. En la Unicidad no hay nada que perdure excepto la Unicidad misma. La perdurabilidad no deja de ser otro efecto aparente que lleva al engaño de creer en el tiempo y en la posibilidad de evolucionar por separado. Quizás la eternidad no consista en un tiempo que no acaba nunca, tanto como en un Ahora mismo interminable. 

208- A) Estando siendo todo únicamente la Unicidad, y nada más que la Unicidad estando siendo, ¿cómo podemos continuar creyendo en culpas, responsabilidades, karmas, miedos, pertenencias, deseos, enfermedades, muertes, castigos, lecciones, carencias y en todo cuanto correspondería a una percepción absolutamente primitiva, condicionada y egocéntrica de la Realidad Unitaria? –De acuerdo, ya sé; percibida la Unicidad desde la consciencia de la particularidad de cada yo lo extraño sería lo contrario-.

B) Cuando ciertamente nada hay, nada acontece y tampoco nada puede hacerse, que todo ello no consista en el Estar siendo indeterminado de la Unicidad, ¿con qué fin, excepto el de poder continuar negando la Realidad (apegados y/o agarrados a las creencias y a las interpretaciones propias de individualidades autónomas), podemos estar atribuyéndonos características que consideramos imposibles en la naturaleza del Estar Siendo Único? Dicho de otro modo, siendo la Divinidad Unitaria la única realidad existencial verdadera, ¿cómo podríamos existir a parte las individualidades humanas y además estar haciéndolo con atributos distintos a los que le negamos rotundamente a Aquella Divinidad Unitaria? Sencillamente si en Dios (el Estar Siendo único…) no puede haber culpa, error, duda, responsabilidad, ignorancia, inconsciencia, desmemoria ni carencias de ningún tipo, entonces, siendo honestos, quizás deberíamos admitir de una vez por todas que, por mucho que la mente humana no alcance a comprenderlo ni ha asumirlo, simplemente todas esas posibilidades también son absolutamente falaces e inexistentes en cualquiera de sus manifestaciones.

C) No nos conocemos a nosotros mismos, por ello, a parte de no aceptar que seamos el Estar Siendo de la Unicidad, en el fondo  tampoco aceptamos que seamos lo que no podemos ser, esto es, tampoco aceptamos que seamos los personajes necesitados de evolución que estamos representando en este teatro. ¡Ufff, con razón…! 

209- Se vive según la claridad de consciencia de lo que se Es y/o se Está Siendo más allá de cualquier identidad, apariencia, juicio, deseo, etc. El cómo se elige vivir está continuamente creando/determinando el qué se esté viviendo en el Ahora mismo, y no al revés. Es la manera, que el yo elige de vivir las circunstancias, lo que termina dándole color a esas experiencias, pues en el mundo del ego nada es lo que parece tanto como de la manera como se percibe e interpreta. Los seres humanos somos expresión de la consciencia de Ser, más no del ser algo, ni de ser alguien, ni de ser de ninguna manera, ni de ser por algún motivo. En una personalidad humanizada pueden convivir muchas consciencias distintas a la vez, y cada una delimitando comportamientos específicos: consciencia de ser padres, consciencia de ser hijos, consciencia de ser pareja, consciencia de ser amigos, consciencia de ser profesionales; consciencias de tantas disciplinas como papeles estemos interpretando en el escenario de este mundo. Pero sobre todas ellas está la consciencia que permite el juego de todas las demás. 

210- Nada existe ni sucede ni puede vivirse fuera del Estar siendo Ahora mismo. El Ahora mismo sólo puede experimentarse gozosamente siendo el mismo Ahora mismo; aceptándolo tal y como está siendo, es decir, como Aquello que a parte de Estar Siendo no Es nada ni de ninguna manera de ser al margen del añadido imaginario de juicios y de deseos, de identificaciones y de miedos, de intereses y de condiciones. El Ahora mismo supone la manifestación de la Unicidad universal, de ahí que vivir el Ahora mismo sin aceptación plena e incondicional, esto es, sin el menor rastro de juicio, supone también vivir sin la aceptación del Uno Mismo único y universal. Siempre que la aceptación y/o la integración en el Ahora mismo único fuera consciente y continua, ¿a qué debería temérsele y qué podría ocasionar cualquier tipo de preocupación, ansiedad, desasosiego, incertidumbre, duda, frustración, etc., y quién sería ese supuesto personaje que pudiera experimentar dichos estados de desarmonía? Los recuerdos del pasado, así como los deseos del futuro (con sus respectivas cadenas de despropósitos caducados y de especulaciones), aunque se vivan en el Ahora mismo, porque fuera del ahora mismo no hay vida, no pertenecen al Estar siendo del Ahora mismo, y, por lo tanto, tampoco merecen demasiada atención. 

211- Escucho decir que “…la Unicidad (Todo Uno) se expresa y se manifiesta en la diversidad; que la Unicidad no se expresa y se manifiesta en la uniformidad…” Sin embargo esa afirmación no resuena en la profundidad de mi consciencia, pues, aunque todas las evidencias parecen demostrar eso, en mi comprensión la diversidad continúa correspondiéndose con una simple apariencia o efecto óptico erróneamente interpretado: algo semejante a  la opinión de aquel que, por considerarse de una manera determinada, también cree que todos son de su misma condición. Quizás algún día se comprenda que igual que con el paso del tiempo la visión de los ojos del cuerpo necesita graduarse, así también puede ocurrir con los ojos del corazón. 

212- Sólo hay un yo en todo el Universo: aquel Yo único que, en cada Ahora mismo lo Está Siento absolutamente todo sin divisiones ni límites. El yo personal de cada uno, por ser ilusorio, exige estar creando y adaptándose continuamente a todo tipo de apoyos y convicciones artificiales que eviten su temida e ineludible caída. Con el nacimiento de la “identificación conciencial” del yo personal se origina también el sueño de una existencia dualizada y/o compartida por dos yoes: el Yo único (absoluto e indeterminado) y el yo identificado (transitorio y limitado). A partir de ahí, la existencia del yo personal se convierte en una especie de búsqueda incesante de las cualidades irradiadas por su Fuente, Causa o Principio. Conforme la consciencia de la Unicidad va esclareciéndose, también las falacias imaginarias van desvaneciéndose. La iluminación de la consciencia “libera” de la aparente necesidad de vivir sujetos a convencionalismos, sacrificios, predilecciones y demás maneras de resistencia al ejercicio de Estar Siendo sin más. Un sólo Universo. Un sólo Yo. Un sólo Ser y/o Estar Siendo. Un sólo Sí Mismo. Un sólo Uno. ¿Dónde están entonces las causas de cualquier rivalidad, competencia, envidia, comparación, deseo, miedo... y todas esas invenciones de la consciencia que se cree y se siente separada? 

213- Todo es real; pero sólo en el abrazo de la consciencia del Estar Siendo todo Uno del Ahora mismo único e irrepetible. Nunca será real aquello que consistiera en algo y/o que fuera de alguna manera concreta de ser para alguien, pues entonces únicamente podría corresponderse con una posibilidad parcial, egocéntrica y especulativa de percepción. Todo es real siempre, pero sólo cuando fuera percibido y aceptado incondicionalmente como “el Estar Siendo indeterminado” de nada en particular. De poder definirse de alguna forma, la Realidad consistiría en la ausencia de cualquier rastro de pluralidad, e incluso de dualidad. Ningún recuerdo ni ningún deseo (pasado y futuro) obedecerán jamás a algo real, por lo tanto, tampoco las supuestas culpas, los supuestos errores, las supuestas herencias, los supuestos miedos, las supuestas frustraciones ni las supuestas preocupaciones que puedan partir de cualquier vinculación con el paso del tiempo. Fuera del mundo virtual creado por la consciencia identificada con la individualidad personificada (la consciencia no cesa de crear), los seres humanos no necesitamos perdonar ni perdonarnos por nada; no necesitamos recordar ni aprender nada. No necesitamos cambiar ni hacer nada…, sencillamente porque fuera de ese mundo imaginario nada es aquello que parece ni de la manera que se percibe e interpreta. Respecto a los supuestos errores del supuesto pasado del supuesto protagonista que vive condicionado por la creencia en la posibilidad real de los  errores, opino que mejor aceptar que nunca ocurrió nada que fuera un error salvo en la forma de verlo. Y así con tantas cosas más…!  

214- Cuando todo Está Siendo la Unicidad, es decir, Lo Único que verdaderamente Está Siendo todo con independencia de cualquier otra consideración, creencia, etc., ¿qué puede faltar por alcanzarse ya, y a quién podría faltarle algo por conseguir, que ello no consistiera también en el mismo Estar Siendo de la Unicidad (Todo Uno)? Dicho de otro modo, ¿qué puede faltarle a una manzana, que esté siendo una manzana, para ser una manzana siendo una manzana? Curiosamente, mientras que en la consciencia de la Unicidad ya está todo alcanzado, porque todo consiste en el Estar Siendo todo ya, en la consciencia del estar siendo una individualidad humana (ego) todo parece siempre pendiente e inalcanzable. Estando Siendo absolutamente todo el Mismo y el Único Estar Siendo universal, el hecho de no aceptar con gratitud y humildad  algo de cuanto supuestamente ocurra en la existencia imaginaria de la consciencia identificada con una personalidad (aceptar-amar ser uno también con eso mismo que se rechaza) en verdad supone la resistencia a la aceptación-amor incondicional del Uno Mismo universal, por lo tanto, en mi opinión la necesidad de experimentar los efectos naturales de esa desarmonía, rechazo o resistencia. 

215- En la consciencia donde estamos auto-considerándonos seres humanos, acostumbramos a vivir aquello que, desde esa percepción de nosotros mismos, estaremos creando; más, por algún motivo obvio, paradójicamente suele ocurrir que una y otra vez originemos justamente aquello que (quizás inconscientemente) estemos rechazando. Por eso mismo, la manera de “cambiar en tu vida aquello que no te guste” podría consistir precisamente en dejar de rechazarlo y, en lugar de esa elección, pasar a la de aceptarlo con gratitud e incondicionalmente, a partir de la seguridad de que nada es como nosotros lo percibimos: ¡Aceptarlo como si ello y tú no fueseis dos realidades distintas! Si no quieres vivir en soledad, tristeza, confusión, etc., acepta y/o ama esa soledad, esa tristeza, esa confusión…, “como a ti mismo”, porque quizás esté siendo ese rechazo el motivo por el que continúas viviendo eso que no te gusta: el motivo que origina la necesidad de seguir viviéndolo así. La aceptación y/o el amor al Uno Mismo Único que lo Está Siendo todo continuamente, comienza por la aceptación y/o el amor absoluto hacia el uno mismo que se cree tan especial como para existir a parte y con su propio camino. 



216- A) La ciencia nos muestra de qué manera el calor del sol hace que el agua del océano se evapore y ascienda hasta capas altas de la atmósfera. Allí, las bajas temperaturas originan que el vapor de agua vuelva a condensarse y que con el aumento de peso resultante el agua líquida se precipite hasta la superficie terrestre. Pues bien, ¿alguien cree que cada gota de lluvia caerá exactamente dónde, cómo y cuándo ella misma hubiera elegido antes? Supongo que pocas personas pensarán esto, sin embargo, ¿entonces por qué y para qué tanta gente piensa y vive creyendo que ellos llegaron a este mundo con aquellas mismas premisas (dónde, cómo, cuándo y para aquello que eligieron) que no consideran posibles con respecto a las gotas de lluvia? La respuesta parece clara: ello ocurre porque todavía persiste la creencia y la identificación con la particularidad del yo personal; ello ocurre por el miedo a asumir que en lugar de una gota de agua siempre hemos estado siendo el océano completo; ello ocurre porque todavía preferimos vivir mendigando como egos a responsabilizarnos del poder que atesoramos por el simple hecho de Ser. La necesidad de justificar absolutamente todo cuanto cree protagonizar, es algo característico y necesario para la supervivencia del ego humano (percepción separada del uno mismo); sin embargo, en la consciencia de la Unicidad resulta del todo innecesario e inútil el cuestionamiento de algún por qué o de algún para qué, pues sencillamente todo consiste en Estar Siendo sin más. (Sigue)

B) (Sigue) Unas veces el agua evaporada se precipita en forma líquida y otras en estado sólido, ya sea como granizo y/o en copos de nieve. Pues bien, ¿alguien piensa que volverán a evaporarse alguna vez exactamente las mismas gotas de agua que lo habían hecho con anterioridad y/o las mismas porciones de agua que se disolvieron en el océano después de llegar de manera líquida o solidificada? Parece evidente que la gota de agua, el copo de nieve o el hielo que se precipitaron sobre la tierra o sobre el mar ya nunca volverán a ser exactamente los mismos. Entonces, ¿por qué y para qué debería ocurrir ese fenómeno antinatural con los seres humanos, una vez que estos llegan al final de su ciclo vital? ¿Por qué y para qué, fuera de la especulación y del miedo a desaparecer como tales entidades diferenciadas, tendría que producirse la reencarnación continuada del espíritu separado en exactamente siempre las mismas entidades particulares o almas? Opino que, por muy sublime que al ego le parezca el truco de la idea de la reencarnación, de la existencia del paraíso, etc., infinitamente más excelso ES el hecho de estar por encima de esa aparente necesidad, esto es, de carecer de la obligatoriedad de ese metódico y esclavizador proceso. En la consciencia de la Unicidad no hay la menor exigencia de evolución, de perfeccionamiento ni de la experimentación de nada (cosas sin embargo imprescindibles para la supervivencia del ego), por la sencilla razón de que la Unicidad consiste precisamente en el “Estar Siendo ya” todo, sin llegar a ser nunca algo concreto.  En resumen: las necesidades imperiosas del ser humano no tienen porqué serlo del SER UNO. El ser humano es mortal y se acoge a la creencia en la reencarnación para justificar todo aquello que no comprende de sí mismo y de su vida. La evolución es un concepto e idea que pertenece a aquello que se tiene así mismo por imperfecto y carente. (Sigue)

C) (Sigue) El ser humano, percibido e interpretado como una individualidad diferenciada del resto, para poder subsistir como tal concepción conciencial permanece sujeto a la imperiosa obligación de estar siempre dividiendo, comparando, separando, luchando, buscando, haciendo, deseando, temiendo, esperando. De no ser por toda esa vorágine física, mental y emocional sencillamente el castillo de su existencia particular terminaría derrumbándose y disolviéndose en el fluir natural de la Realidad. Para continuar manteniendo en pie el negocio especulativo de la existencia de su individualidad separada, prefiere vivir hipotecado, apegado y esclavo de cualquier cosa que le permita aquello. ¡Siempre diferenciando y escogiendo entre bueno y malo, perfecto e imperfecto, correcto e incorrecto, mejor o peor, acertado o erróneo! Paradójicamente, en su esencia nada de eso existe, pues, en la Unicidad nada consiste en algo distinto a Ser y/o a Estar Siendo sin más. En el Estar Siendo todo Uno constantemente, por no existir nada que sea algo ni alguien, tampoco cabe la menor posibilidad de los juicios, de las categorías, de los valores, de las rivalidades, de las esperanzas ni de nada de cuanto, metidos en la consciencia del yo personal, se convierte en algo absolutamente imprescindible. Por muy duro que parezca aceptar que “no hay ni ocurre nada que no consista en el Estar Siendo permanente de la Divinidad”, opino que infinitamente más costoso y doloroso resulta vivir mendigando e inventando vidas e identidades ilusorias. (Sigue)

D) (Sigue) Ser aquello que las personas, los egos o las consciencias identificadas venimos considerando como la Unicidad, Dios, Energía, Consciencia, el Todo Uno, etc., no puede significar estar siendo sólo aquello que desde aquellas individualidades condicionadas y dependientes pueda percibirse e interpretarse como bello, bueno y positivo. Estar siendo la Divinidad, la Unicidad, la Realidad, el Todo Uno, supone la práctica continua de estar siendo absolutamente todas las posibilidades a la vez, sin que ello jamás pueda alcanzar a ser de ninguna manera determinada más allá de lo que fuera visto con las gafas de los juicios y de la especulación egocéntrica. Por lo tanto, además de todas aquellas excelentes expresiones, el Estar Siendo único, indeterminado, ilimitado, carente de juicios y de valoraciones, no puede sino incluir también absolutamente todas las eventualidades que desde la particularidad del ego pudieran ser percibidas y valoradas como algo malo, feo, negativo, trágico, oscuro, retorcido, cruel, mezquino, indeseable, violento. La consciencia de la Unicidad, esto es, la consciencia de que nada es diferente al resto porque nada está realmente separado del resto, implica tanto la aceptación incondicional de todo, como la no negación de nada, pues tanto unas posibilidades como las otras únicamente podrían corresponderse con juicios y valoraciones absolutamente parciales, distorsionadas e ilusorias de la Realidad. Nada es positivo ni negativo, mejor ni peor, etc., fuera del juicio condicionado y fragmentario que así lo catalogara; sin juicios nada consiste en algo distinto a la “neutralidad absoluta” del Estar Siendo todo Uno Ahora mismo. (Sigue) 

E) (Sigue) Pero el alcance de la consciencia del “Estar Siendo todo Uno Ahora mismo” todavía llega mucho más lejos, pues implica la aceptación incondicional de la consciencia del Estar siendo Ahora mismo todo “UNO MISMO”. Sólo hay un Yo inmortal, sólo hay una Individualidad infinita, sólo hay una Vida eterna y/o una Existencia-Reencarnación ilimitada: la que consiste en el “neutral” Estar Siendo Ahora mismo todo Uno mismo, con todo cuanto ello conlleva y supone más allá de cualquier ignorancia, miedo, rechazo u otras consideraciones particulares. Es natural que en el reino del ego predominen las reglas del ego (creerse personajes alrededor de los cuales gira el universo y todas sus leyes existenciales), por eso hemos sido educados e inducidos en la práctica de unos patrones absolutamente pobres y fragmentadores de la Realidad. Conocerse a sí mismo equivale a conocer y reconocer que excepto el Estar siendo del Sí mismo único y universal no hay ni acontece nada más. Excepto ese enigma (difícil de comprender desde la consciencia identificada con la individualidad personal), del Estar Siendo Ahora mismo todo Uno mismo (Dios, Energía, Unicidad, Conciencia…), nada más hay ni acontece ni puede hacerse. Como escribí ayer, reconocer y asumir que nada hay ni ocurre, que ello no estemos siendo nosotros mismos, significa que no caben diferencias ni predilecciones entre aquello que desde la consciencia personal y/o del ego pueda considerarse bueno o malo, positivo o negativo, sencillamente porque todo se corresponderá con meras interpretaciones parciales y dualistas de la Realidad. Nada es lo que parece ni como pueda parecer cuando es percibido, interpretado y experimentado desde la consciencia enjuiciadora del ego, pues en verdad todo únicamente consiste en el Estar siendo absolutamente neutro de Dios, de la Realidad, de la Energía, del Uno Mismo. ¿Miedo a asumir la responsabilidad de Estar siendo la divinidad? (Sigue)

F) (Sigue) Reconocer que somos Dios (o cualquier símil que se quiera utilizar), que somos la Fuente Única de todo aquello que llegáramos a experimentar de algún modo, percibido y comprendido desde la consciencia del ego produce tanto miedo que éste prefiere mirar para otro lado y hacerse pasar por víctima y/o por cualquier otro tipo de personaje. Pero, he aquí que las guerras, las enfermedades, las injusticias, las calamidades, las tragedias y todas las formas de sufrimiento humano posibles, únicamente existen como creación humana y nada más que en las consciencias que le dan cabida a todo eso. Y, por difícil de asumir que resulte, exactamente igual ocurre con sus polos opuestos de la paz, la justicia, la felicidad, la libertad… y todo aquello que, con independencia del signo que se atribuya, pudiera ser concebido y protagonizado de alguna manera individualizada o personalizada. ¡Tal es el poder creativo de la consciencia, ya esté identificada o no! El ego rechaza admitir su divinidad por el miedo terrible a que ser Dios conlleve ser aquello que desde su percepción siempre consideró malvado, pecaminoso, violento, terrible. El ego rechaza admitir su divinidad por el miedo terrible a asumir que ser Dios conlleve tener que aceptar también que su pretendido destierro nunca fue cierto. Sin embargo, todos los temores y las quimeras egóicas carecen de sentido, pues percibido desde la consciencia de la Unicidad nada es eso que parece ni de la manera que pudiera parecer; desde la consciencia del Estar Siendo Ahora mismo todo Uno Mismo, sencillamente todo consiste en el discurrir único de la Existencia única o universal. Sin juicios, valoraciones ni comparaciones, no solamente nada es lo que parece, sino que ni tan siquiera es algo real percibido de esa manera. ¿Todo en vano entonces hasta ahora? ¡No si sirve para terminar dándose cuenta y aceptándose la Realidad!  ¡FELIZ NAVIDAD!

217- Eliminando (aunque sólo fuera utilizando para ello el instrumento de la mente) los juicios, las valoraciones, las comparaciones y todo aquello basado y/o surgido para poder justificar la existencia de las partes o individualidades separadas (el yo personal), podría comprenderse que verdaderamente no hay nada que sea mejor ni peor que otra forma de ser ni de acontecer, por la sencilla razón de que nada de eso (que esté siendo valorado por alguien de alguna manera) existe como tal eventualidad concreta, ya que sólo consistirá en la percepción y la interpretación condicionada, interesada o egocéntrica de una porción infinitesimal de la Realidad. ¿Podría comprenderse lo que representaría la pintura de un cuadro de dimensiones universales cuando sólo estuviera viéndose a penas un minúsculo trazo del pincel, y además sólo desde un punto de vista estático? Ya no se trata de comprender que las vivencias en este mundo discurran en un sueño del que no es necesario despertar, sino de darse cuenta y de aceptar que el sueño lo estamos creando nosotros mismos (las personas identificadas con un yo o consciencia separada de la Unicidad) con nuestra insistencia en la pretensión de considerar real aquello que incluso los sentidos físicos y la razón nos demuestran que sólo se trata de la percepción y de la interpretación de una parte casi imperceptible de la Realidad Una, y además tomándonos a nosotros (los personajes) como centro o punto básico de referencia de todo. En la Unicidad no existen las partes ni las diferencias, pues estos supuestos sólo se corresponden con las percepciones y los juicios parciales que se realicen de Aquella desde fuera. ¿En qué podría consistir el despertar del sueño humano a parte del darse cuenta consciente de que todo se trata de un simple malentendido y de aceptarlo sin miedos ni condiciones de ningún tipo? 

218- Estando siendo que desde la consciencia identificada la Realidad Una pueda percibirse de infinitas formas aparentemente diferentes y distantes entre sí -aunque en verdad todo permanezca siendo siempre el mismo y el único Estar Siendo universal-, después de darse cuenta y de asumirse el alcance de lo que significa esto último, ¿a quien se puede envidiar, de quién se puede sentir celos y miedo, contra quién se puede competir; a quién se puede ayudar,  amar, etc., etc., etc., que en el fondo no esté tratándose siempre de Uno mismo, y únicamente del Uno Mismo universal? No hay, ni ocurre, ni puede hacerse o vivirse  absolutamente nada que, salvo en el mundo de la ilusión surgido con la identificación de la consciencia, no consista en el Estar Siendo del Uno Mismo universal. El ser humano suele sentirse “desterrado” de su origen, esto es, de Sí mismo, quizás por eso le cueste tanto aceptar y adaptarse al fluir de su aquí y ahora intrínseco. 

219- Aquello, que vivido en la consciencia del yo personal y/o desde la consciencia identificada con la individualidad humana (ego), pudiera parecer y ser juzgado de incoherente, no tiene porqué serlo realmente fuera de ese estrecho y viciado ámbito. Mejor aún, opino que las incoherencias humanas, y con ellas todo el desconcierto y la zozobra que suelen originar, sólo son posibles en el minúsculo universo gobernado por el ego y/o por la percepción personificada y socializada de la realidad. Sin embargo, ¿continuarían siendo  incoherentes las mismas actitudes, comportamientos, etc., cuando  se ampliara el campo de visión, de comprensión, de aceptación y de consciencia? ¡Todo estuvo y continuará estando bien siempre, pues más allá de las tribulaciones propias de los paradigmas circunscritos en las creencias no existe la posibilidad del error ni de la culpabilidad ni de ninguna otra forma de coacción!

220- A medida que la consciencia se aclara también van haciéndose visibles detalles que antes permanecían ocultos tras el miedo a ser reconocidos. Hoy he visto claro que en este mundo de las “consciencias identificadas consigo mismas” (el fabuloso mundo de los egos) todo gira alrededor de mantener viva esa ilusión, sueño y/o percepciones distorsionadas. Incluso muchos profesionales –no todos- de la salud mental y emocional (terapeutas, psicólogos, etc.,) basan sus trabajos en restablecer el equilibrio y el orden en el mundo creado y gobernado por aquel personaje: devolverle su confianza y su sensación de poder. Sin embargo, pienso que muchas veces (aquellas en las que el ego ya no puede soportar el peso de tamaña pantomima ante la luz que le recuerda su naturaleza ilusoria), de lo que se trataría sería justamente de lo contrario, esto es, de comenzar a soltar y a soltarse de todo cuanto aquella consciencia interpretó erróneamente, carentemente, interesadamente, separadamente. Aunque no se trate de nada nuevo ni exclusivo de esta época,  cuando la consciencia de la Unicidad resplandece sobre las pantallas del ego, las proyecciones de éste ya no consiguen convencer; entonces la protección de la oscuridad se vuelve más dolorosa que nunca y sólo el reconocimiento del uno mismo transpersonal consigue animar a tener la coherencia de superar aquello que antes era percibido como irracional e incoherente. 

221- Cuando algo llega a formar parte de nuestra vida (circunstancias de todo signo, relaciones, estados anímicos, enfermedades…), tan natural debería resultar alegrarse cuando ello nos agradara, como al menos “aceptarlo sin quejas” en el caso contrario. Cuando algo es considerado como algo para alguien (cuando se califica), entonces eso sólo es un juicio que nada tiene que ver con la realidad, pues la realidad consiste en “estar siendo”, pero sin llegar a ser nada determinado ni identificado. Por el mismo motivo de que verdaderamente nadie es el personaje que se cree y al que vive aferrado, así tampoco ese individuo tiene una vida que le sea propia o personal. Todo es Uno; no hay dos. Por separado no hay el yo de cada uno, la vida de cada uno y tampoco lo que cada uno crea que llega a su vida. Sencillamente cuando algo llega a formar parte de nuestra vida, entonces, por mucho que cueste comprenderlo y aceptarlo, eso también ES UNO con quien supuestamente lo vive, por lo tanto, sea lo que sea, “no hay otra forma de vivirlo sin ocasionarse sentimientos de malestar y desarmonía” que aceptándolo como si de la propia piel se tratara, pues precisamente de eso se trata. Es hora de soltarse del personaje que vive interpretando los perturbadores papeles del victimismo y del heroísmo. 

222- La evolución es un concepto e idea que pertenece a aquella consciencia que se tiene así misma por algo imperfecto y carente. No creo en la reencarnación de las partes (porque no creo en las partes) y, sin embargo, de alguna manera, la totalidad, sin dejar de estar siendo siempre Una, no cesa de reencarnarse en cada ahora mismo. La existencia de las individualidades separadas no tiene ningún sentido fuera de la mentalidad que necesita encontrárselo, quizás para darse sentido a sí misma. Más, por muy grande y elevado que fueran aquellas metas que pudiéramos llegar a alcanzar considerándonos individualidades diferenciadas y separadas, infinitamente superior será siempre aquello que ya Estamos Siendo por el simple hecho de Existir y/o de Ser.  ¿Tiene entonces alguna lógica todo el montaje que tenemos organizado a pesar del sufrimiento y la frustración que origina? Seguramente sí, visto desde las consciencias que lo originamos. Sin embargo, debería tenerse presente que cuanto  perteneciera al ego (ideas, creencias, actitudes, comportamientos, emociones, aspiraciones…) sólo puede ocurrir en el mundo imaginario del ego, y, por lo tanto, siempre estará consistiendo en eventualidades irreales e intrascendentes fuera de allí. La famosa expresión: “Al cesar lo que es del cesar…” hoy podría interpretarse como: ¡Las cosas que pertenecen al mundo del ego, y que se viven en el mundo del ego, se quedan para siempre en el mundo del ego! Paradójicamente en este mundo llamamos locos a los que dicen que “todos somos uno y que todo lo que hacemos repercute en los demás”, sin embargo, observando las cosas que entre todos permitimos cada día, a mi se me hace bastante difícil comprender en qué consiste la locura. 

223- Una vez aceptada la consciencia de que la Unicidad y/o la Realidad está por encima de todas las fantasías y de todos los posibles papeles que pudiera interpretar el personaje del ego, ¿para qué vivir prestándole tanta atención e importancia y otorgándole a éste el poder de condicionarlo todo hasta extremos tan amplios? ¿Para qué considerar un fin lo que en cualquier caso sólo sería un medio? La comprensión de la Unicidad trasciende el mundo del ego, pues, con independencia de que se tenga más o menos consciencia de ello, la Unidad (todo uno) abarca absolutamente todas las “apariencias de desunión”. La Unicidad consiste en el estar siendo constante y único (sin divisiones ni separaciones reales), por mucho que, el fenómeno conciencial de percibirnos y creernos individuos separados esté dificultando la plena consciencia de  ello. Si el ego (considerarse un individuo, con el conjunto de eventualidades, rivalidades y condiciones virtuales que eso genera) sólo es posible en el mundo generado por dicha ilusión (este mundo), la Unicidad abarcaría el ESTAR SIENDO y/o EXISTIENDO de absolutamente todo el Universo a la vez, esto es, por fuerza no podría consistir en otra cosa que no fuera Aquello que estuviera siendo compartido simultáneamente por absolutamente todas las posibilidades de existencia. ¿Y qué es eso? ¿Qué hay y/o acontece continuamente que consista en la única cualidad común presente en absolutamente todo a la vez? ¡En efecto, únicamente el hecho de Estar Siendo y/o Existiendo! ¿Consecuencias prácticas de abrazar sin condiciones esa consciencia de ser el Estar Siendo de la Unicidad? Vivir en el mundo del ego conociendo que todo se trata de un teatro, de un juego, de algo anecdótico y sin trascendencia más allá de ese escenario transitorio. Vivir soltando el pesado lastre de los miedos, los apegos, los deseos, las carencias, las predilecciones, las comparaciones, los juicios inútiles; vivir fluyendo, vivir libres de cargas innecesarias, vivir viviendo sin más. ¡FELIZ AÑO NUEVO! 

FINAL DE COMENTARIOS BREVES – 2014

Juande Puerta.

 
Publicar un comentario en la entrada