viernes, 31 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (23)

45- ¿QUIÉN SOY YO? Si en la existencia de algo se mirase con un microscopio lo suficientemente potente, al final lo único que se vería sería Nada. Y si la existencia de algo se mirase desde la suficiente distancia, al final lo que se vería sería Nada. ¿Qué hay entre Nada y Nada, que no consista en Nada, por mucho que Estar Siendo Nada pueda percibirse e interpretarse como si estuviera consistiendo en existencia de algo? Paradójicamente, Estar Siendo Nada incluye la posibilidad de estar percibiéndose y considerándose como la existencia del perceptor de infinitas formas de existencia aparentemente distintas a Estar Siendo Nada.  He ahí que aquello que está percibiéndose y considerándose como la existencia de algo, el acontecer de algo, la experiencia de algo, etc., más allá de la percepción egocentrada del supuesto perceptor únicamente está consistiendo en el eterno e infinito Estar Siendo Nada-algo. ¡Existe, luego consiste en Nada-la existencia de algo, y/o en Nada, percibido e interpretado como la existencia de alguna cosa distinta a Estar Siendo Nada! Trascendiendo la identificación con el disfraz del yo, deja de percibirse la necesidad de llegar a algún lugar o meta, pues queda comprendido que tanto eso que lo pretende, como aquello que sea pretendido, sólo consistirá en percepción de existencia (ego), es decir, en Nada siendo interpretado como existencia de algo. Con independencia de la etiqueta que se le ponga, toda percepción de existencia siempre estará consistiendo en Nada. ¿Qué es dios, quién soy yo…? Nada está siendo algo determinado (existencia), por tanto, tampoco nadie está preguntando sobre sí mismo ni sobre cualquier otra posibilidad de ser algo. ¿Podrás comprenderlo y aceptarlo sin renunciar a tu propia percepción de ser algo? “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. El hábito no hace al monje.” -rezan algunos dichos populares, haciendo referencia a la invariabilidad de lo que significa SER. Ser, incluye todas las posibilidades de percepción de existencia de algo (ego), y también la identificación con cualquiera de esas apariencias; pero sin que ello suponga Estar Siendo alguna de ellas y/o algún tipo de determinismo (no-uno). SER, permite percibirse disfrazado de puntos suspensivos y también que los puntos suspensivos  puedan etiquetarse de mil maneras distintas; sin embargo, todo continuará consistiendo en SER, y sólo en SER. Ser, ¿qué, quién, por qué, para qué, cómo, cuándo, dónde…? Sólo Ser.  

46- SER UN SER. La percepción de  felicidad o de sufrimiento, de amor o de miedo…, igual que las diferentes políticas, las diferentes educaciones, las diferentes culturas, los diferentes artes, las diferentes religiones, las diferentes  justicias, los diferentes trabajos, los diferentes planes a cerca del futuro y todo el teatro que constituye la organización de la cotidianidad humana, -a pesar de la pestilencia que desprenden los resultados del pasado y del presente- todo está siendo creado a partir de la identificación con la apariencia existencial de un supuesto yo. Por muy increíble que resulte y/o locura que suponga, el guión de toda la historia humana continúa escribiéndose entorno a un personaje que -porque no lo sabe y nunca lo sabrá- vive preguntándose a sí mismo “quién soy yo”, como si ser un yo fuera ser algo distinto a una suposición y/o especulación. El ser humano nunca ha conocido quién es, y nunca jamás llegará a conocerlo, (de ahí la incoherencia que demuestra) sencillamente porque no-es algo, porque no-es un ser humano, porque no-es ninguna cosa distinta al Ser y/o al Estar Siendo Absoluto de nada-una existencia. El ser humano no consiste en “ser un ser”, sino en el Estar Siendo absolutamente carente de limitaciones y condiciones, por tanto, he ahí que FUERA DE LA FANTASÍA que, aquí y ahora, está siendo creada por la identificación con la hipótesis de SER UN ALGO -en lugar de percepción ilusoria de existencia de algo-, el ser humano tampoco es autor, tampoco es hacedor, tampoco es emisor, tampoco es receptor, tampoco es protagonista, tampoco es testigo, tampoco es  responsable ni merecedor de algo. ¡Todo ser algo y todo acontecer algo pertenece al cuento de había una vez…! Paradójicamente el mismo ser humano que reconoce abiertamente desconocerse y no tener ni la más remota idea de saber qué es, sin embargo vive imponiendo la convicción de que “es un ser humano”, a la vez que lamentándose por la recogida de los frutos que esa identificación está generando. 

Juande Puerta.

lunes, 27 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (22)

43- UN CUENTO DE FÁBULA. Había una vez una consciencia identificada con la posibilidad de ser la existencia de un yo particular (percepción de una realidad dualista y/o egoica), es decir, de estar consistiendo en una forma humana de existencia que trascendía el fenómeno ilusorio de esa percepción egocentrada. Esta consciencia identificada se sentía extraña y diferente a la mayor parte de sus semejantes, pues consideraba que su existencia, y la mayor parte de cuanto “percibía”, no le parecía coherente ni suficientemente satisfactorio. Intuía que algo no estaba en su lugar, por eso buscaba la manera de calmar aquella profunda sensación de vacío interior que la vida cotidiana no lograba llenar. Después de muchos intentos nulos de pensar, sentir, hacer, vivir, etc., como el resto de la sociedad, descubrió las “opciones mágicas” que le ofrecían las teorías y las prácticas espirituales. De perseguir la dicha, tratando de alcanzar las truculentas ofertas que “parecía” ofrecerle la adicción al materialismo, pasó a seguir los caminos que supuestamente conducían al conocimiento de su alma y/o de su yo superior. Comenzó a cambiar sus hábitos y actitudes. Ahora dedicaría su tiempo libre a conocerse a sí misma “para”  alcanzar la iluminación que mencionaban los libros y los maestros; ahora su máxima “ilusión” consistía en hacer todo lo que pudiera para lograr realizarse, para salvarse, para encontrar el camino de regreso a casa; ahora estaba convencida de que había venido a este mundo “para” aprender a soltarse y/o a liberarse de una identidad ficticia. El relato de este cuento de fábula podría seguir así durante el tiempo que se quisiera; sin embargo, he ahí que ni hay tiempo, ni hay cuento, ni hay protagonista de ningún cuento. Nunca ha habido ninguna consciencia identificada. Todo -incluido el cuento- cuanto “parece ser” un universo infinito de posibilidades distintas, sólo está consistiendo en el Estar Siendo Universal de nada determinado. La identidad ilusoria o ficticia del protagonista del cuento no es aquella que se posee, y, por tanto,  que sería necesario soltar, sino la que, sin ser, está suponiéndose que sí está siendo. ¡Nada Es algo, ni por algo, ni para algo, ni de ninguna manera! Preguntarse, ¿quién soy yo?, supone el mayor auto-engaño (un supuesto yo preguntándose a sí mismo por sí mismo) que pueda imaginarse… y el inicio de un cuento de fábula casi interminable. Observando con cierta despreocupación aquello que, percibido desde la hipotética identificación con la existencia humana, se percibe ocurriendo en este mundo, es fácil darse cuenta de la fantasía que supone la creencia en la existencia de un dios creador y también de todo aquello que se percibe ocurriendo, como si ello consistiera en algo distinto a una simple manera de ver e interpretar (un cuento) absolutamente ridícula. ¡Dios no permite que suceda lo que ocurre, porque no hay ningún Dios ni está ocurriendo algo!

44- SIN HABER NACIDO. Todo lo que existe en el mundo de la percepción humana de existencia, sólo existe en el universo conformado y configurado por la percepción humana de existencia; fuera de esa dimensión de la percepción, nada está siendo la existencia de aquello que esté percibiéndose. Consciencia identificada, date cuenta de que todo aquello que siempre has considerado que consistía en tu existencia y/o que estaba conformando la existencia de tu vida (todos tus pensamientos, emociones, circunstancias, experiencias, miedos, deseos, esperanzas, culpas, creencias, dones, defectos, remordimientos, anhelos…) nunca fue eso, nunca será eso y nunca algo será de la manera que alguna vez tú puedas percibirlo e interpretarlo. “Perdona a tus enemigos…”, no es un imposible, cuando está comprendido que los enemigos sólo son una manera egocentrada de percibir el fluir de la Vida. “Amar al prójimo como a ti mismo…”, no tiene ningún mérito ni dificultad cuando, está asumido que el prójimo y el sí mismo son la misma ninguna existencia de algo. “Poner la otra mejilla, y esperar sentado a los que vienen con la intención de crucificarte…”, no supone ningún hacer especial, cuando está siéndose el no-ser, el no-acontecer y el no-hacerse de alguna particularidad. El hacer y el acontecer, que se percibe siendo el hacer y el acontecer de algo, no consiste en un hacer ni un acontecer, sino en el Estar Siendo Universal, absolutamente carente de existencia de hacedores ni de aconteceres. La percepción de existencia no significa que la existencia del perceptor, la existencia de lo percibido y el fenómeno de la percepción de existencia estén siendo eso que está considerándose algo evidente e incuestionable. La sensación de vacío existencial, la necesidad de conocerse y de comprender la razón de aquello que está percibiéndose y experimentándose, la aspiración de regresar a la paz imperturbable de casa…, nada es algo; comenzando por el uno mismo, nada es eso que parece ser la existencia de alguna cosa. “Dejad que los muertos entierren a sus muertos…”, pues sólo pueden morir los que, sin haber nacido, viven en el convencimiento de que también llegará el día de su muerte. Toda apariencia de ser algo, de acontecer algo, de cambiar algo,  etc., únicamente estará consistiendo en la percepción egocentrada del permanente e indeterminado Estar Siendo de Nada. Dios es todo, porque todo lo que parece ser algo, está siendo-nada. Dios está en todas partes a la vez, porque no hay partes de algo ni algo sin partes. Dios lo conoce y lo puede todo, porque Nada es lo único que está siendo todo cuanto pudiera conocerse y hacerse. He ahí que incluso el  juego de imaginar la existencia de cualquier percepción (física, mental, emocional, anímica, espiritual, energética), únicamente está consistiendo en el Estar Siendo de Nada-Uno.

Juande Puerta.

viernes, 24 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (21)

41-  CONSCIENCIA EGOCENTRADA. En Estar Siendo…, pero nada la existencia de algo y/o todo la existencia de nada particular, consiste todo y nada cuanto pueda percibirse y vivirse como si estuviera siendo la identidad, la existencia y/o el acontecer de algo. ¡Cualquier posibilidad de ser algo determinado, únicamente consistirá en una simple percepción! La consciencia identificada y/o la consciencia egocentrada no consiste en la existencia ni el vivir de un ser, de un yo, de un testigo, de un protagonista…, sino en “la percepción y/o la manera de percibir” (con determinación o forma de existencia), de aquello que no está siendo algo y/o que sólo está consistiendo en Ser sin más. La consciencia identificada y/o la consciencia egocentrada consiste en percibir con identidad y/o ego. ¡Nada existe siendo algo distinto a Ser todo-nada! Consciencia identificada, date cuenta de que todo cuanto percibes existiendo nunca estará siendo eso que percibes e interpretas como si estuviera siendo la percepción de la existencia de algo; date cuenta de que aquello que percibes siendo algo -comenzando por ti y todo cuanto conforma la percepción de tu existencia- consiste en la percepción del Estar Siendo Universal, pero CONVERTIDO LO PERCIBIDO EN PERCEPCIÓN DE EXISTENCIA identificada y/o egocentrada. ¿Creado a tu imagen y semejanza? He ahí que, con absoluta independencia de que hagas lo que hagas, pienses lo que pienses, sientas lo que sientas, vivas lo que vivas, decidas lo que decidas, percibas lo que percibas, reacciones como reacciones, etc., siempre estará siendo ante las percepciones, por tanto, que con todos tus esfuerzos, luchas, oraciones, prácticas, chantajes, búsquedas y sacrificios…, sólo lograrás cambiar las percepciones; pues, al margen de esa apariencia, siempre todo continuará consistiendo en el Estar Siendo Universal de nada-algo. Estudiarse a sí mismo puede que sea el arte más difícil, precisamente porque siempre estaría tratándose del estudio del sí mismo de algo que sólo consiste en percepción de existencia de algo, por tanto, inexistente, incognoscible e incomprensible. Consciencia identificada y/o egocentrada, ¿sientes miedo al pensar en la posibilidad de que no exista un Dios que te haya creado y que pueda volver a acogerte cuando la desaparezca la percepción de tu existencia? Date cuenta de que sólo desaparecerá la percepción. 

42- MI MANERA DE VERME. El testigo y lo testificado, el observador y lo observado, el   hacedor y lo realizado, el experimentador y lo experimentado, etc., no están consistiendo en existencias distintas, sino en la misma percepción de existencia; por tanto, fuera de la consciencia de esa percepción, “Nada” es lo único que está siendo y/o aconteciendo. Paradójicamente, la percepción de la existencia de algo siempre está demostrando que tanto el perceptor como lo percibido nunca está siendo eso ni ninguna otra cosa. He ahí que tu pasado, tu presente y tu futuro -con todo cuanto hayas considerado al respecto-, nunca habrá consistido, nunca estará consistiendo y nunca llegará a consistir en algo distinto a una simple especulación mental. Consciencia identificada, date cuenta de que considerarte la existencia de alguien (ego) conlleva implícita la locura que supone “el apoderamiento” -considerar algo tuyo- de hasta aquello que estés reconociendo como la causa de la existencia del sufrimiento: mi personalidad, mi carácter, mis defectos, mis ambiciones, mis carencias, mis temores, mis deseos, mis dudas, mis problemas…, “mi manera de verme”. ¡Toda percepción de existencia es apariencia, de ahí que, tanto aquello que alguien quiera aceptar como aquello otro que esté rechazando, amando o odiando, culpando o perdonándose, buscando o temiendo, etc., etc., siempre pertenecerá al mundo ilusorio de la apariencia! Los problemas de la humanidad existen sólo allí donde los problemas se perciben existiendo…, y también de la manera exacta que están siendo percibidos. Del mismo modo que la percepción de una fotografía no es la existencia de aquello que está percibiéndose en la imagen (sólo es percepción), así tampoco aquello que los seres humanos percibimos e interpretamos, como si consistiera en nuestra existencia y la existencia de lo que estamos percibiendo y experimentando, tampoco consiste en algo distinto a la percepción de la imagen -con muchos más matices- de la existencia de eso. La imagen del árbol no es el árbol, ni la palabra montaña es una montaña. Fuera del mundo de la percepción de existencia y de la interpretación que la consciencia egocentrada está haciendo de ello, ninguna cosa está siendo algo distinto al Estar Siendo Universal de nada (No-Uno).

Juande Puerta.

martes, 21 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (20)

39- EL MÁS ORIGINAL DE LOS PECADOS-2. El metafórico artilugio del incumplimiento del mandato divino (prohibición de elegir entre dos o más opciones existentes previamente y/o de elegir entre varias existencias de algo), siempre está aconteciendo aquí y ahora, por tanto, nunca antes ni por parte de ningún primer hombre creado en un paraíso. Y tampoco está incurriendo en ello la consciencia encarnada en la identidad de un individuo -engendrado con la capacidad de elegir libremente-, “por el hecho de desobedecer una orden ajena”, pues todo consiste en el simple efecto de  percibirse siendo existencia de algo determinado, distinto y separado del ESTAR SIENDO TODO-NADA, esto es, percibirse siendo “existencia”. El enigmático fenómeno de la identificación consciencial (origen de la supuesta creación universal) genera el nacimiento de la “mente perceptora de existencia o determinación”, de dualidad, de separación, de elección, de predilección…, y del resto de las posibilidades perceptivas que caracterizan el devenir de todos los seres (ser-es) identificados con la percepción de su particularidad existencial. He ahí que la percepción de existencia de “un algo” y/o de algún tipo de existencia determinada, también conlleva implícita la “percepción ilusoria o mental” de dualidad y separación. Primera consecuencia de la identificación con la ilusión de mi existencia: la percepción de existencia y de separación entre las figuras metafóricas del Ser creador, del ser creado, del conjunto de la creación y de todo aquello (comenzando por el bien y el mal) que está siendo configurando a partir de la identificación con la apariencia de “un yo soy la percepción de mi existencia y la percepción de mi existencia soy yo”. Sin embargo, no habiéndose producido jamás aquella creación, aquel mandato ni aquella desobediencia, y tampoco el correspondiente enfado divino (véase aquí también la intervención de la mente humana), ¿en qué consiste entonces la metafórica expulsión del Jardín del Edem y/o la expulsión de la Casa de Dios, a la que la consciencia que se percibe encarnada en una identidad humana, parece que siempre desea regresar? ¿Consiste ese anhelo de regresar al Paraíso de ESTAR SIENDO no-existencia, no-dualidad y no-separación, en una especie de penitencia expiatoria de la culpa, por algún error cometido, o quizás todo ese entramado de apariencias y de percepciones está indicando y/o informando de que sólo se trata de darse cuenta de que nada de aquello aconteció jamás? En el estar siendo, Nada la existencia de algo, consiste todo. (sigue) 

40- EL MÁS ORIGINAL DE LOS PECADOS-3. La metáfora de la expulsión del  Edem del “yo humano” -cuya percepción de existencia habría sido creada y/o ha surgido de algo que ya ESTABA SIENDO LO ÚNICO-, simboliza la aparición -pero sólo con forma de percepción mental-, de una aparente división y separación del ESTAR SIENDO TODO-NADA y/o del ESTAR SIENDO NADA-TODO CUANTO PUEDA PERCIBIRSE SIENDO EXISTENCIA DE ALGO. ¿Acaso no estará siendo la supuesta convivencia de la Consciencia carente de identidad (Estar Siendo Todo-Nada) y la consciencia identificada con la percepción de estar siendo todo-algo, todo por-algo y todo para-algo, la causa de los sentimientos dualistas de unidad-separación, inocencia-culpabilidad, paz-ansiedad, eternidad-transitoriedad, plenitud-carencia, libertad-esclavitud, dicha-sufrimiento, amor-miedo, etc., siempre presentes “en la percepción de existencia”? He ahí que la percepción de existencia, y, por tanto, de dualidad, separación, carencia, antagonismo, etc., queda reducida al ámbito de la mente creadora de dicha percepción y/o de la consciencia identificada. No hay castigo ni penitencia ni expiación, ni necesidad de salvación, porque jamás hubo existencia de un creador, existencia de un ser creado, existencia de un pecado, ni existencia de ninguna otra forma de existencia de algo. Percibirse siendo la existencia de un ser humano, significa percibirse siendo la existencia de algo “creado” con identidad propia (consciencia egocentrada), es decir, percibirse “como si estuviera siéndose” una entidad escindida, dividida, incompleta, carente, imperfecta, pecaminosa, culpable, expulsada, desterrada, victima, dependiente, condicionada,  mortal. Pero la causa de ese torbellino de apariencias nunca estará en una desobediencia, sino en un estar percibiéndose y/o considerándose “una” existencia. Nada está siendo algo, por tanto, fuera del ámbito de esa manera de percepción, nada ha sido creado, nada ha desobedecido, nada ha sido expulsado, nada está siendo expiado, nada está consistiendo en la expiación ni el aprendizaje ni la búsqueda de algo; nada está siendo algo diferente a Esta Siendo Nada-algo. Consciencia identificada, date cuenta de que la fantasía, la ilusión, maya, el sueño…, no consiste en aquello que tú consideras que estás siendo, haciendo, conociendo, percibiendo, experimentando, etc., sino en creer que tú eres algo que está viviendo algo consistente en algo distinto a Estar Siendo Nada la existencia de algo. ¡Siendo Nada, siempre está siéndose todo aquello que parezca ser la existencia de algo distinto a Nada!

Juande Puerta.

viernes, 17 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (19)

37- PERCEPCIÓN DE INFORMACIÓN (NO HAY TESTIGO). El misterioso fenómeno de la percepción de existencia está siendo permanentemente generado (aquí y ahora) por la identificación consciencial. Sin la identificación consciencial del “yo soy”, tampoco habría la percepción consciencial del “yo existo”, y tampoco la percepción consciencial del torrente de posibilidades existenciales derivado de aquel primer enigma. La percepción de existencia consiste en la percepción de una apariencia, de ahí que todo cuanto se percibe consistiendo en la existencia de algo siempre estará tratándose de  algo virtual, fugaz, cambiante, perecedero, carente, limitado, condicionado, dependiente, intrascendente, mental, peculiar, ilusorio y absolutamente impersonal: una realidad que está siendo creada (nunca hubo otra creación) como resultado de la identificación de la consciencia consigo misma. ¡Todo cuanto se percibe siendo, existiendo, aconteciendo, etc., actúa como espejo y como reflejo de la consciencia que está observándolo! Dejando de lado la apariencia de las formas y de las percepciones materiales, psicológicas, emocionales, anímicas, etc., y de todo cuanto caracteriza a la percepción de existencia, podría afirmarse que la percepción de existencia equivale a la percepción de la información que está constituyendo y configurando el fenómeno de la identificación consciencial. Todo aquello que, desde la consciencia identificada (mente), se percibe e interpreta siendo una forma de existencia, un hacer, un acontecer y/o la identidad de algo, simplemente podría estar consistiendo en la percepción  delimitada, discriminada, personalizada, etc., de la información y/o de los datos correspondientes a la propia identificación consciencial. Toda forma de percepción consiste en información -convertida en existencia- a cerca de la identificación de la consciencia consigo misma: la percepción informa del fenómeno de la identificación. Te percibes, luego no eres ni el perceptor ni lo percibido. ¡Nada es algo, por tanto, no hay testigo! ¿Consistirá el nombrado e identificado inconsciente individual y colectivo en todos aquellos datos mentales que, permaneciendo ocultos e indescifrables, mantienen viva la identificación de la consciencia; datos que se manifiestan a través de la percepción de distintas apariencias de existencia, es decir, convirtiendo el Estar Siendo Nada-Uno en la percepción de una realidad fragmentada y en un aparente y continuo movimiento evolutivo? La historia de la humanidad demuestra que nada de cuanto pueda percibirse será algo absoluto, sino absolutamente relativo. Consciencia identificada, date cuenta de que NADA ERES, por tanto, de que todo cuanto consista en la existencia de algo para ti siempre estará tratándose de UNA PERCEPCIÓN DE NADA convertida por ti en la apariencia de eso que percibas; date cuenta de que, con absoluta independencia de aquello que percibas y de la manera cómo lo nombres, catalogues, valores, experimentes, etc., ello siempre estará consistiendo en ESTAR SIENDO NADA disfrazado por ti con la apariencia de ser algo.   

38- EL MÁS ORIGINAL DE LOS PECADOS-1. La metáfora bíblica del pecado original, que supondría que el ser creado y/o que la creación de un Dios Supremo pre-existente estaría desobedeciendo un mandato de su Creador (aquí y ahora, porque de lo contrario ya no habría motivo para la expiación ni aquello que está expiándose), rezuma ilusión mental (percepción de determinismo y dualidad), por cada una de sus letras e intenciones. La identificación con la metáfora del pecado original supone la identificación con el más original de los pecados y/o de las presuntas desobediencias. Dejando de lado el detalle fundamental de la imposibilidad de la pre-existencia del Creador (el concepto de “existencia” equivale a la misma percepción identificada, determinista y dualista que también ratifica el concepto de “creador”), ¿acaso la desobediencia no implica la libertad de elección entre diferentes opciones previamente creadas y/o pre-existentes a la creación del hombre? ¿Libertad para elegir, y castigo por ejercerla? El premio divino  a la obediencia se parece bastante a un vulgar chantaje divino. ¡Todo parecer ser algo consiste en percepción de existencia y acontece en el ámbito de la percepción de existencia o dualidad! La existencia sólo consiste en una percepción de apariencia de SER. Nada, es lo único que está siendo todo siempre; sin excepción, todo cuanto la consciencia identificada pueda percibir, siendo la existencia de algo, siempre estará consistiendo en Estar Siendo Nada-algo. El error original -considerar real y trascendente aquella apariencia y/o existencia que está siendo creada y determinanda por la manera identificada de percibir- no consiste en “caer en la tentación” de una desobediencia, sino en “asumir una manera pecaminosa de percibir y/o de interpretar el Estar Siendo Universal de Nada, como si fuera existencia, experiencia y/o acontecer de alguna cosa”. En el caso humano, la desobediencia original consiste en la manera de percibir a través de una supuesta y aparente identidad humana. La expiación y/o el efecto de ese error perdurará mientras perdure el apego de la consciencia con esa manera de percibir…, absolutamente condicionada y determinada. La desobediencia no está cometiéndola (siempre aquí y ahora) el hombre creado por la identidad de un Dios pre-existente, sino la consciencia que permanece identificada con esa manera de percibirse y/o que permanece identificada con la percepción de la apariencia de su existencia particular. (sigue)

Juande Puerta.

martes, 14 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (18)

35- NADA-ALGO. Al principio todo estaba siendo Nada-algo; más, por mucho que estar siendo Nada-algo, pudiera percibirse “pareciendo ser la existencia” de alguna posibilidad distinta de estar siendo Nada-algo…, estar siendo Nada-algo es “lo único” que desde siempre está siendo todo cuanto pueda percibirse existiendo y dejando de existir. Yo, consciencia identificada y/o con identidad, observo el jardín y, entre muchas otras existencias, veo la existencia -que no puedo negar- de un limonero. ¿Significa eso que, dejando de lado aquello que está originando esa apariencia de realidad, la percepción de mi existencia y la percepción de la existencia del limonero que veo en el jardín, no estén consistiendo en Estar Siendo Nada la existencia de algo? Percibido desde aquello que origina la percepción, todo parece ser aquello que está percibiéndose; pero sólo lo parece. Los actos no son acciones, sino percepciones. Los actos no son acciones. Los acontecimientos no suceden. Los pensamientos no son pensados. Los sentimientos no son sentidos. La vida no comienza. La muerte no llega. ¡Sin identificación, nada sería aquello que esté percibiéndose…, ni de la manera que esté siendo percibido con identificación! Generalmente, para sentirnos buenas personas, y luego alardear públicamente de ello -igual que cuando dudamos de eso y nos vemos negativamente-, lo único que hace falta hacer es seguir los impulsos de nuestro ego, es decir, estar considerándose la existencia de alguien que está haciendo algo. ¿Alguien libre de esa percepción, y, por tanto, que pueda tirar la primera piedra? Estar percibiéndonos y considerándonos como la existencia de un hacedor y un experimentador de cosas, genera percepciones tan paradójicas como la de verse haciendo algo por defender los derechos de otras personas atrapadas en situaciones de violencia, precariedad, miseria, enfermedad, etc., como si la razón fundamental que está originando dichos acontecimientos no consistiera precisamente en la percepción y la consideración que los seres humanos tenemos con respecto a nuestra existencia, es decir, como si -por estar percibiéndonos y considerándonos existencias protagonistas y hacedoras de cosas- no fuéramos coautores de eso mismo que está llevándonos ha hacer otras cosas para denunciarlo. He ahí que, sin que nadie esté libre del pecado de considerarse un hacedor, el lanzamiento de piedras nunca cesa. Post data: Ayer mismo un político recién elegido líder de su partido, declaró que “ellos nunca se equivocarían de bando”. Paradójicamente, por estar percibiendo existencia de bandos, lo que estaba diciendo es que siempre estarían equivocados, y que dedicarían todas sus energías a continuar equivocados…, y aclamados por ello.  

36- MANIFESTACIÓN IDENTIFICADA. Más allá de la interpretación que la consciencia identificada pueda asumir, toda percepción de la existencia y/o del acontecer de algo, siempre estará consistiendo en el Estar Siendo Nada-alguna cosa, por tanto, he ahí que lo único que puede nombrarse son las percepciones de la existencia de algo. Desde el principio de los tiempos (inicio de la identificación consciencial), la percepción de la existencia del perceptor…, y también de la existencia de lo percibido por el perceptor, ha estado confundiéndose con el Estar Siendo, como si lo primero consistiera en algo distinto a la “manifestación identificada” de lo segundo. ¡La existencia no es nada más que una manera identificada de percibir el Estar Siendo! Estar Siendo Nada-UNO y/o Nada-algo, es la fuente de la percepción de la existencia de todo; pero sin que la percepción de la existencia de todo deje de estar consistiendo siempre (aquí y ahora) en el Estar Siendo de NADA-UNO, NADA-ALGO, NADA-UNA ENTIDAD, NADA-UNA IDENTIDAD. He ahí que “existe” todo cuanto se percibe y/o es identificado por la consciencia perceptora como existencia de algo, pero, precisamente por ese motivo, la existencia de lo percibido nunca estará siendo aquello que esté percibiéndose como la identidad de algo. Nada-alguna cosa, es lo único que está siendo "siempre y/o aquí y ahora" todo aquello que pueda estar percibiéndose como la existencia, el ser, el hacer, el acontecer, la experiencia, la vida, etc., de algo. Para que algo pueda considerarse y/o considerarse de cualquier otro modo, antes tiene que ser percibido como la existencia de algo que está siendo percibido de esa manera concreta por parte de la percepción de la existencia de otro algo. ¡Así es como la consciencia identificada (mente humana) construye el sueño de la percepción de su realidad!  No-dos, porque tampoco No-Uno. La simple aceptación del uno está originando percepción de existencia y de dualidad infinita, es decir, percepción del uno, percepción de aquello que contiene al uno, percepción de aquello que observa y distingue al uno, etc., etc., etc. Más allá de la percepción de que hay la existencia de “un somos” que está siendo algo, no hay la existencia de un “somos” y tampoco la existencia de un soy. En esa confusión discurre eso que se percibe como la existencia humana.

Juande Puerta.

domingo, 12 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (17)

33- PERCEPCIÓN DE CONSCIENCIA-2. Consciencia, ¿te percibes identificada con la percepción  de tu existencia (ego), a la vez que te quejas de no comprender que el resto de tus percepciones (todo cuanto conforma la percepción de tu aparente existencia), consisten en el efecto y/o la información de aquella primera identificación? Sin excepción, absolutamente “nada” de todo cuanto  pueda percibirse siendo existencia de algo y/o siendo alguna manera de existencia (pensamientos, emociones, sentimientos, actos, ideas, experiencias, objetos, acontecimientos, tiempo, espacio…)  estará siendo eso, ni de la manera que eso parezca que está siendo percibido. ¡Paradójicamente, toda percepción de existencia está demostrando y/o constituyendo el reflejo de la inexistencia de lo percibido por la consciencia identificada! Nada es algo, ni es de ninguna manera, ni es por ningún motivo, ni es para algún fin. Simplemente “TODO CONSISTE EN SER”, de ahí que, pese a la percepción de su existencia particular, nunca algo pueda ser alguna cosa determinada ni algún acontecer concreto. ¡Todo es…, sin que ello signifique que algo esté siendo alguna cosa distinta a Ser-Nada y/o que esté siendo aquello que la consciencia esté identificando. No hay tal cosa como el hacedor de algo. Creerse hacedor no es nada más que el efecto de la identificación consciencial con la percepción de existencia, por tanto, de dualidad y separación. El hacedor, lo hecho por el hacedor y la capacidad de hacer algo, siempre están consistiendo en la existencia de la misma "ninguna cosa". Del mismo modo que dejar de hacer es otra forma de hacer, así, también soltar es otra manera de seguir agarrado; sin excepción, cualquier acción (amar, perdonar, sufrir, conocer, triunfar, vivir), realizada desde la identidad y/o la consciencia de existencia de un autor, también siempre estará suponiendo, a la vez, el ejercicio de la opuesta. Consciencia identificada, date cuenta de que la percepción de tú existencia y la percepción de la existencia de todo lo demás que percibas existiendo, siempre es la misma “percepción” de existencia; date cuenta de que el fenómeno de la percepción de tu existencia no está separado del fenómeno de la percepción de la existencia del resto del universo de tus percepciones.  ¡Todo está siendo siempre, sin necesidad de la existencia de algo! 

34- NO SOMOS. Incluso las consciencias identificadas con la existencia de la No-dualidad, predican que no somos ésto, ni aquello, ni lo demás allá; en lugar de eso, aseguran que siempre estamos siendo Amor, Luz, Energía, Consciencia, Divinidad, Plenitud. Incluso las consciencias identificadas con la existencia de la No-dualidad no comprenden que la No-dualidad significa no-existencia de algo, por tanto, no-ser ésto, ni lo otro, ni ninguna otra posibilidad de ser algo. ¡La No-dualidad no existe, pues consiste en el Estar Siendo continuo de ninguna percepción de existencia e identidad! No somos; no hay un somos ni un dejar de ser; Ser, consiste en no-ser la existencia de algo. Muchas veces me dicen que lo que escribo a cerca de la No-dualidad (no-existencia de algo) carece de sentido; me dicen que “si no existe nada… -paradójicamente, NADA es lo único que está existiendo siempre-, ¿para qué escribo tanto sobre ello?” He ahí que en el ámbito del sin-sentido de la existencia de algo, carecer de sentido equivale al sentido de todo. Me dicen que “si realmente fuera como yo tanto insisto en expresar…, una vez comprendido eso, entonces ya no sería útil ni necesario decir nada más”. Lo curioso del tema es que esas mismas voces admiran a quienes les hablan del mismo SILENCIO al que estoy invitándoles con mis pesados y enrevesados discursos. La mente y/o la consciencia identificada quiere que le hablen del silencio, que le escriban a cerca del silencio, que le canten sobre el silencio, que le platiquen del silencio en conferencias de espiritualidad; pero no le gusta el SILENCIO, porque de alguna manera comprende que en el silencio la percepción de su existencia no existiría. A la consciencia identificada con la percepción de su existencia le gusta practicar silencio, le gusta practicar meditación, le gusta practicar todo cuando le ayude a sentirse en paz y armonía consigo misma; pero sólo porque esa práctica exige la presencia de la percepción de su existencia y la presencia de la percepción de la existencia de aquello que busca alcanzar…, como si la percepción de todo ello estuviera consistiendo en algo distinto a SER-nada algo. Ser, carece de principio y de fin. Ser, carece de identidad y de consciencia. Ser, carece de forma y de color. Ser, carece de tiempo y de espacio. Ser, carece de condiciones y de límites. Ser, carece de  todo cuanto es condición indispensable para la percepción de la existencia de algo. Todo cuanto se percibe y/o es identificado por la consciencia perceptora, existe, pero, precisamente por ese motivo, la existencia de lo percibido nunca estará siendo aquello que esté percibiéndose como la identidad de algo.

Juande Puerta.

jueves, 9 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (16)

31- APARIENCIA DE SER. Identificación significa “ver y/o percibir existencia”. Identificación equivale a “ver” existencia con forma material, sensorial, de pensamientos, de sentimientos, de experiencias, de acontecimientos, de recuerdos, de deseos, de seres vivos, de objetos, de circunstancias, de todo tipo de avatares. La identificación crea percepción de existencia y/o de apariencia determinada de SER. “Existencia” sólo es un aspecto fugaz e ilusorio de SER-ninguna forma de existencia. La identificación de la consciencia genera la percepción de existencia, de ahí que des-identificación suponga des-percepción de existencia, por tanto, des-percepción de existencia de problemas, de conflictos, de emociones, de pasiones, de condiciones, de diferencias, de adversidades, de carencias, de necesidades, de juicios, de amenazas, de limitaciones, de rivalidades. Con independencia de la etiqueta asignada, simplemente toda forma de existencia, que pueda estar percibiéndose, siempre estará consistiendo en el Estar Siendo Universal de Nada determinado y/o de Nada con identidad propia. En función de la identificación, un individuo percibirá la existencia de un gran problema allí donde otro percibirá la existencia de una excelente oportunidad; sin embargo, en ambos  casos “sólo” estará tratándose de percepción. ¡Percibir existencia, no equivale a ser el perceptor, ni ser la percepción, ni ser lo percibido, sino a estar siendo también eso, pero sin necesidad de estar siendo algo! Consciencia identificada (mente), ¿percibes la existencia de algo siendo y/o aconteciendo de alguna manera, siendo por algún motivo, siendo para algún fin, etc.,? Date cuenta de que toda esa percepción está consistiendo en el resultado y/o el reflejo de la identificación con tu propia existencia. Consciencia identificada, date cuenta de que CUANDO NADA ES ALGO, ENTONCES LA PERCEPCIÓN DE TODO ALGO SIEMPRE ESTÁ SIENDO NADA. Consciencia identificada (mente), date cuenta de que “si es percibido como la existencia de algo”, entonces eso es ego, por tanto, eso es Nada (sólo ES…), pareciendo ser algo.  Consciencia, ¿crees, piensas, sientes, intuyes, experimentas…, es decir, percibes que existes? Luego he ahí que “la percepción” de tu existencia, y de todo cuanto parezca constituirla, consiste en el reflejo de la identificación contigo misma, y, consecuentemente en la “APARENTE SEPARACIÓN” del Estar Siendo-Nada la existencia de algo.   

32- PERCEPCIÓN DE CONSCIENCIA-1. Se dice que consciencia es sinónimo de información o datos; quizás sí, pero -añadiría-, debería aclararse que, en cualquier caso, por tratarse de “existencia de algo”, estaríamos refiriéndonos a percepción de  consciencia identificada. Cuando se habla de percepción, generalmente se entiende que estaría tratándose de la captación de información que se realiza a través de los sentidos corporales. Pero, igual que aquello que entendemos por “realidad” abarca mucho más que los aspectos físicos o materiales, tampoco la percepción de información y/o de consciencia puede limitarse al ámbito sensorial. Así como lo físico no puede separarse de lo mental, de lo emocional, de lo psicológico, de lo intelectual, de lo anímico, de lo intuitivo, etc., tampoco la percepción queda reservada a los canales sensoriales clásicos. ¡Pensamientos, emociones, sentimientos, sensaciones, presentimientos, intuiciones, pasiones, recuerdos, deseos, estados de ánimo, estado de salud, etc., son medios de PERCEPCIÓN CONSCIENCIAL tan normales como la vista, el gusto, el tacto, etc. Incluso los actos (por estar percibiéndose como la existencia de algo) están consistiendo en percepciones de información y/o de consciencia. “Por sus actos los conoceréis” fue escrito. Dicho esto, queda claro que la percepción de existencia -derivada de la identificación consciencial- también equivale a percepción de separación, y, por tanto, a percepción de algo ilusorio y/o de una realidad egoica, subjetiva, evolutiva, transitoria, perecedera, intrascendente, limitada, decadente, carente, sin sentido, incoherente, corrupta. ¿Acaso no es así como el ser humano percibe la línea cronológica de su existencia? La percepción de existencia es sinónimo de percepción de separación, de manera que -se acepte o no-, percibir existencia y percibir separación está siendo la misma percepción y/o la percepción de lo mismo. La percepción de existencia, originada por la identificación consciencial,  no puede disociarse de la percepción de separación (dualidad), por tanto, tampoco de los consiguientes efectos y/o manifestación de la información o datos correspondientes. Comenzando por la percepción de la existencia del propio perceptor, aquello que se perciba existiendo y/o siendo la existencia, el hacer  y/o el acontecer de algo, por fuerza estará percibiéndose identificado, separado, distinto y enfrentado al resto de lo percibido. Entre percepción de existencia, percepción de dualidad, percepción de separación, percepción identificada  y percepción de información  no hay diferencia. ¿De qué extraño misterio surge la percepción de la apariencia (pecado original bíblico) de todos los conflictos y experiencias posibles? En efecto de la percepción de existencia, es decir, al considerar que la existencia de algo consiste en el SER de alguna cosa.  (sigue)

Juande Puerta.

jueves, 2 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (15)

29- NO-DUALIDAD. No-dualidad no significa no-dos; no-dualidad equivale a no-uno, no-algo, no-existencia, no-determinismo…, por tanto, no-yo, no-tu, no-vida, no-muerte, no-mundo, no-universo. No-dualidad no puede conocerse, ni enseñarse, ni comprenderse, ni alcanzarse, ni experimentarse, ni estar siéndose. Sin haber uno, tampoco hay dos, ni hay la aparente multiplicidad que seguiría al haber de uno. La percepción de dualidad y de sus infinitas derivadas surge de la identificación con el uno mismo. No-dualidad significa no-creador y no-creación. No-dualidad significa no-estar siéndose. Para estar siéndose, se tiene que “ser” algo; sin embargo, lo único que está siendo toda percepción de existencia de algo, siempre consiste en la ausencia absoluta de cualquier posibilidad de ser algo (No-dualidad). ¡Paradójicamente, la percepción de existencia demuestra la absoluta vacuidad de la particularidad del perceptor y de lo percibido! Consciencia identificada, date cuenta de que “percibir existencia” no significa “Ser existencia”; date cuenta de que “Ser” equivale a la no-existencia de algo…, a la no-existencia de límites, de condiciones, de capacidades ni de atributos. Consciencia identificada, ¿comprendes mejor ahora que, comenzando por la percepción de tu propia existencia, y continuando por todo aquello que para ti consista en la existencia y/o en el acontecer de alguna cosa, ello sólo estará tratándose de la manifestación misma del Estar Siendo no-dual? Sin excepción, todo cuanto los seres humanos (percepción originada por la consciencia identificada o mente) podamos interpretar que, más allá de nuestra apariencia y cualidades, somos y/o que debemos ser, (amor, energía, consciencia, dios, plenitud, luz…) ello siempre estará consistiendo en NADA…, aunque supuestamente percibido, interpretado y experimentado como siendo la existencia y/o el ser de algo (ego). Consciencia identificada, date cuenta de que percibir la existencia de una piedra, un árbol, un animal, un ser humano, un planeta, una galaxia y/o cualquier circunstancia, acontecimiento, estado, etc., no significa que eso no exista; pero tampoco que la percepción de su existencia y/o de su acontecer deje de estar consistiendo en la demostración misma de que ninguna existencia esté siendo aquello que esté siendo percibido y de la manera que esté percibiéndose. He ahí que todo cuanto eres, percibes, experimentas,  valoras, sueñas…, es decir, todo cuanto consideras que está siendo la existencia de algo, siempre está consistiendo en SER NADA…, pero etiquetado como si consistiera en la existencia de algo.

30- EL DOLOR DEL DUELO. Consciencia identificada, date cuenta de que no necesitas continuar haciendo un duelo por tu nacimiento, pues nunca fuiste algo que naciera alguna vez; nunca fuiste algo que naciera en algún sitio, nunca fuiste algo que naciera por algún motivo y/o con alguna finalidad.¡Nunca tu vida será tu vida! El dolor del duelo evidencia el apego de la consciencia identificada a la percepción de dualidad y/o de existencia de algo. El dolor del duelo (físico, psicológico, emocional, anímico…) evidencia la identificación de la consciencia con la particularidad de su existencia, y, por tanto, con la separación (pérdida de unidad) que jamás se produjo. ¡Nunca hubo separación o pérdida de algo, porque tampoco nunca hubo ni habrá unidad de algo! El duelo no consiste únicamente en “estar generando” sentimientos de pena, tristeza, soledad y abatimiento; duelo también es sinónimo de ansia de experiencia de todo cuanto ayude a mantener oculta aquella identificación. ¿Comprendes mejor ahora que la identificación con la percepción de la existencia de tu particularidad sólo puede experimentarse limitada, condicionada y victimistamente? Únicamente siendo Nada-Uno (no-dualidad), se puede estar siendo todo a la vez, pues, percibiéndose como la existencia y/o como la identidad de algo, aún careciendo de límites, sólo puede estarse percibiendo limitadamente. ¡En el Estar Siendo Nada-algo, ya está todo alcanzado siempre; la percepción de carencias es un reflejo de la identificación con la percepción de existencia y/o de determinación! No pueden soltarse las creencias, los pensamientos, las emociones, las actitudes, las tendencias, las preferencias, las experiencias, las circunstancias, los recuerdos, los deseos y las esperanzas que estén caracterizando una forma de existencia determinada (un individuo), pues la identificación consciencial con esa forma de existencia será la que estará originando la percepción de existencia de todo ello. No puede soltarse aquello que está considerándose el ser de uno mismo y/o considerándose que es la existencia de algo, y además algo propio, porque tanto lo uno como lo otro estará consistiendo en el estar siendo de Nada. ¿Alguien puede soltarse de ser…, cuando ser consiste en no-ser algo? La “percepción de la existencia y/o del acontecer” de algo, no puede soltarse mientras la consciencia identificada con ello siga considerándose la existencia y/o el estar siendo de otro algo; sin embargo, precisamente porque LA PERCEPCIÓN DE LA EXISTENCIA DE ALGO NO SIGNIFICA ESTAR SIENDO ALGO, basta con asumir ésto, para que la ilusión de todo aquello pueda comenzar a desvanecerse, sin necesidad de que alguna cosa esté sucediendo jamás! Sufrir por algo, igual que sentirse feliz por algo…, deja de manifiesto lo que significa el apego de la consciencia a la percepción de la existencia y/o de separación. ¡Entre el soltar y el no-soltar no hay diferencia, pues más allá de la apariencia de existencia y de diferencia, todo únicamente estará consistiendo en Ser… sin más! 

Juande Puerta.