domingo, 29 de enero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (7)

13- EL SISTEMA DE LA EXISTENCIA-1. Recientemente, un famoso deportista ha declarado públicamente (comentar esto, automáticamente nos sitúa en el mundo ilusorio del ego y/o de la percepción de existencia) que “pagar impuestos es de burros”.  Eso me ha hecho recordar el dicho popular que dice que “mientras existan burros, también existirán los que se suban en ellos” (Para comprender mejor esa expresión, aconsejo cambiar el concepto “existir” por el de “percibir la existencia de…”). Todo cuanto experimenta la consciencia identificada con la percepción ilusoria de su existencia (Inexistencia de algo transformada en apariencia  y/o en percepción de infinitas existencias) no es nada más que el efecto de la identificación que estamos encarnando y que EL SISTEMA SOCIAL, surgido entorno a dicho fenómeno, nunca dejará de potenciar. ¡Consciencia, date cuenta de que únicamente está siendo la identificación contigo, aquello que está conformando todo el sistema y todas las directrices de su funcionamiento! He ahí que la única manera de soltarse mínimamente del arrollador funcionamiento del sistema,  configurado por la identificación con la existencia, consiste en soltarse también de la percepción y/o de la consideración que se tiene asumida respecto a la existencia de uno mismo. Si en un sistema social democrático te gobiernan aquellos personajes a los que les gusta viajar subidos en burro, sólo es porque tú los votas…, y si tú los votas sólo puede ser porque tú te consideras burro y, pese a tus continuas coces y tus constantes rebuznos, en el fondo tampoco quieres dejar de verte siendo como el burro que estás viéndote. ¡De la misma manera que si te consideras víctima, vivirás como víctima, si te crees burro, vivirás como un burro y otros viajarán encima tuyo; por tanto, no dudes más: si percibes la sensación de que otros viajan encima tuyo, sólo es porque tú estás asumiendo tu naturaleza de burro! En los medios de comunicación siempre está hablándose de partidos políticos de derecha, de izquierda, de centro, y de otras ideologías que van surgiendo. La teoría dice que sus políticas tendrían que ser muy diferentes entre sí, sin embargo, ¿por qué misterioso motivo la práctica casi siempre termina demostrando que en el fondo las diferencias sólo son aparentes?  

14- EL SISTEMA DE LA EXISTENCIA-2. Antes que la afinidad ideológica de cada personaje, se forma la identidad de cada individuo, es decir, la identificación de la consciencia con la percepción de la existencia de un yo. Primero se establece la convicción de que yo soy yo, y luego la manera que yo tengo de percibirme a mi y a todo cuanto, mirando desde esa perspectiva, yo considere que está siendo la existencia de algo distinto a la existencia de mi yo (mi mundo, mi vida, mis relaciones, mis aspiraciones). “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo.” -escribió Ortega y Gasset, hace ya más de un siglo, como si el yo y sus circunstancias consistieran en algo distinto a una manera egoica de percibir la Inexistencia de existencias. Percibirnos siendo la existencia (ego) de alguien, es “el factor invariable” que todos los personajes de esta historia compartimos desde el principio de los tiempos; paradójicamente, la lucha por la percepción de diferencias comienza a partir de la diversidad de esa igualdad (yo soy yo, y tú eres tú). Cada día, la mayor parte de las mentes “ocupadas en el teatro de la política”, escenifican que, dependiendo de las circunstancias (su  percepción), el color de su ideología puede variar a conveniencia; sin embargo, he ahí que aquello a lo que nunca podrán renunciar será al convencimiento de su existencia personal (ego). ¡El ego (la percepción de que yo existo), siempre y sin excepción estará siendo la madre y/o el principio fundamental de todos  los sistemas sociales, políticos, económicos, religiosos, filosóficos, culturales…! He ahí que derecha, izquierda, centro…, y también capitalismo, comunismo, materialismo, espiritualidad, justicia, cultura, etc., sólo son puntos de vista distintos…, pero “siempre” con respecto a la misma referencia, esto es, siempre en relación al ego y/o a la percepción de existencia, y de todas las discriminaciones que ello conlleva casi irremediablemente. ¿Por qué misterioso motivo las “prácticas” casi siempre terminan demostrando que en el fondo las diferencias sólo son aparentes? En efecto, porque así como todo el árbol comparte el mismo tronco, y toda la rueda gira sobre el mismo eje, la derecha es derecha del ego, la izquierda es izquierda del ego, el centro es centro del ego; la supervivencia es supervivencia del ego y/o de la percepción de existencia. ¡Se mire de la manera que se mire y se perciba de la forma que se perciba, sin excepción, toda percepción de existencia es ego! Desde siempre, el único sistema social, económico, político, judicial, religioso, educativo…, imperante aquí, es el del ego y/o el de la identificación con la percepción de la existencia del yo perceptor. La única razón de todo aquello que vives tú, y de la manera que tú lo vives, está en la identificación con la particularidad de tu existencia. ¡Tú estás guisándotelo…, y tú tendrás que comértelo!

Juande Puerta.

martes, 24 de enero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (6)

11- TODO Y NADA A LA VEZ-1. Existo, por tanto, soy ego, ilusión, apariencia, intrascendencia, transitoriedad. Existo, por tanto, a la vez, inseparablemente soy eso que percibo y también sus semejantes y también sus opuestos y también todas las demás posibilidades. Existo, luego soy todas las percepciones de existencia y estoy reaccionando a todas las percepciones de existencia a la vez. Existo, luego pienso, amo, sufro, temo, deseo, vivo, muero. Nada experimento que no esté consistiendo en el efecto de la identificación con el fenómeno de la percepción mi existencia. Pero, puesto que la existencia sólo consiste en una percepción y/o UNA MANERA IDENTIFICADA DE VER LA INEXISTENCIA, a la vez, NADA ESTÁ EXISTIENDO; nada está siendo aquello ni de aquella manera que está percibiéndose en el mundo ilusorio de la existencia. He ahí que igual que toda apariencia de límite sólo puede plasmarse en el lienzo inmaculado de la ausencia de cualquier límite, también toda percepción de existencia nace posibilitada por la Inexistencia de lo percibido. Identificado, percibido, experimentado egoicamente (a través de la identificación con el fenómeno dogmático de la existencia del perceptor), la existencia de lo percibido parece real, de ahí que toda percepción de existencia pertenezca al universo de la paradójica realidad del ego. 

12- TODO Y NADA A LA VEZ-2. Más allá de la percepción egoica y/o identificada, nadie está relacionándose con otro alguien; sencillamente todo está consistiendo en el fluir incesante del Estar Siendo de Nada. Consciencia, ¿cómo no ibas a vivir todo cuanto crees que vives…, y de la manera precisa que crees vivirlo…, mientras perdure la identificación con creencia en la fábula de la particularidad de tu existencia? Todo cuanto cree vivir un yo, con absoluta independencia de la manera de catalogarlo, únicamente  consiste en la percepción de existencia (ego) de ese yo. A parte de “percepción de existencia” (ego), nada está siendo aquello que se percibe, y, por tanto, tampoco de la manera que esté percibiéndose. Con absoluta independencia de la manera de catalogarlo, todo cuanto hagas, digas, pienses, sientas, sueñes, imagines, conozcas, temas, desees, obtengas, etc., “SIEMPRE SÓLO” estará consistiendo en la percepción de la ilusión de tu existencia. Todo cuanto crees que vives tú y/o que está ocurriéndote a ti, “SIEMPRE SÓLO” está consistiendo en el sueño de tu existencia. Comenzando por ti, siguiendo por el acto más sublime…, y terminando por aquello que menos valores, sin excepción, todo cuanto percibas siendo la existencia de algo y/o aconteciendo de alguna manera, por igual “SIEMPRE SÓLO” estará consistiendo en la percepción de existencia (ego). Aquello que tú percibes con forma de existencia “SIEMPRE SÓLO” consiste en la manifestación de la INEXISTENCIA de cualquier forma, de ahí que no haya la existencia de dos existencias. Te culpas y te disculpas, te ocupas y te preocupas, te permites y te reprimes, te calmas y te estresas, te amas y te desprecias…, sólo porque crees que tú y lo que parece que haces, piensas, sientes y experimentas tú, son cosas y/o existencias distintas. ¿Quieres cambiar tu mundo y lo que ocurre en tu mundo? Nunca lo conseguirás cambiando la creencia en ti ni cambiando la creencia en lo que ocurre en tu mundo…, pero tampoco trascendiendo la creencia en ti y/o renunciando a la percepción de tu existencia, pues, simplemente, ni tú, ni nada de eso que supuestamente quieres cambiar, está siendo algo real ni irreal. ¡Cambiar todo continuamente sólo hace que nada cambie nunca; cambiar la apariencia de existencia sólo hace que la percepción de existencia continúe perdurando! Simplemente nada está siendo ni consistiendo en lo que tú crees ni en ninguna otra cosa. Toda existencia de algo consiste en Inexistencia (Nada-Uno), percibida e interpretada egoicamente y/o desde la identificación con la hipotética creación de la existencia del perceptor (pecado original), de ahí que las sociedades conformadas a partir de la percepción de existencia (ego) no puedan evitar manifestarse dualistas, discriminadoras, fraudulentas, corruptas, victimistas, carentes, competitivas, violentas, falaces e hipócritas.

Juande Puerta.

viernes, 20 de enero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (5)

09- EL DESEO. Para despertar, igual que para iluminarse, realizarse, trascenderse, etc., antes no sólo tendría que estar admitiéndose (dándose por absolutamente cierto y real) que se está dormido, perdido, confundido…, (compréndase todo aquello que el apego a esa certeza estaría suponiendo y originando). Para llegar a la percepción y el abrazo de esa hipótesis, primero tendría que haberse producido el fenómeno de LA CREACIÓN DE LA IDENTIDAD del sujeto que estuviera percibiéndose a sí mismo siendo la existencia delimitada de “un” alguien: la identificación de la consciencia con la supuesta posibilidad de convertirse en la existencia de “un yo” (pecado original). El deseo de despertar, iluminarse, encontrar la dicha eterna, etc., (¿Qué dijo Buda sobre el deseo?) primero exige que la consciencia  esté considerándose a sí misma “encarnada” en algo único, distinto, separado, especial: un yo. Todo deseo, aspiración, experiencia, etc., implica estar creyéndose la existencia del yo de su protagonista, es decir, estar creyéndose algo separado de la Inexistencia de cualquier particularidad, de cualquier límite, de cualquier condición, de cualquier cualidad… Todo ser algo, y todo experimentar algo, y todo tener consciencia de la existencia de algo, implica estar creyéndose la existencia de un yo. He ahí que, puesto que creerse la identidad particular de un yo es la base del fenómeno del ego, sólo estando dentro del fenómeno del ego puede creerse en la posibilidad y en la necesidad del despertar, del iluminarse, del mejorarse, etc., de alguien! Absolutamente nada que pueda percibirse, juzgarse, valorarse, nombrarse, experimentarse, vivirse, etc., desde una consciencia, estará siendo la existencia de algo más allá del ámbito originado por el fenómeno de la identificación  con dicha percepción egoica. Por tanto, en efecto, todo aquello que pueda percibirse estará siendo la existencia de lo percibido, pero únicamente dentro del universo mental de la identificación con la existencia del perceptor, de ahí que todo cuanto se percibe y se experimenta queda reducido y/o circunscrito a la percepción de la existencia del yo. ¡Todo lo que alguien perciba como la existencia y/o como el acontecer de algo determinado, únicamente estará consistiendo en la percepción de la existencia y/o del acontecer de su protagonista.  

10- AUTO-CHANTAJES EMOCIONALES. El yo y los pensamientos del yo y los sentimientos del yo y los deseos del yo y los miedos del yo y los actos del yo y las experiencias del yo y las reacciones del yo…, y todo cuanto se vive desde la identidad ilusoria o mental del yo…, no es algo distinto al fenómeno de la percepción de un yo. Sin la percepción de la existencia de un yo tampoco existiría la percepción de aquello que el yo percibe como si estuviera consistiendo en existencias ajenas. Consciencia, date cuenta de que nada de todo cuanto tú pienses, sientas, experimentes, vivas…, -con absoluta independencia de la manera que lo percibas y/o lo juzgues-, estará siendo algo distinto a ti. Consciencia, date cuenta de que nunca has existido tú separada de la existencia de lo demás y/o siendo la percepción de una existencia distinta a la única percepción de existencia. Todo cuanto hacemos a los demás estamos haciéndonoslo a nosotros mismos, porque los demás y nosotros mismos estamos siendo la percepción de la misma y única existencia. No cambiamos, porque no hay nada que cambiar ni nadie que pueda cambiar nada. Igual que el océano está “cambiando continuamente de apariencia sin dejar de ser el mismo océano”, así todos los cambios posibles y el personaje que los pretende siempre están constituyendo la manifestación de la misma percepción de existencia. Consciencia date cuenta de que cuanto más importante y/o trascendente percibas la existencia de algo, más egoicamente estarás utilizando la percepción de la existencia de ese algo. ¿Cuántos trueques o auto-chantajes materiales, emocionales, psicológicos, intelectuales, espirituales, culturales…, se planificarán cada día a expensas de la percepción de la existencia del amor, de la paz, de la libertad, de la familia, de la amistad y del bien común en general, sólo porque el fenómeno del ego (percibir la Inexistencia convertida en infinitud de existencias distintas) así está determinándolo? He ahí que todas las culturas, las civilizaciones, las políticas, las religiones y las filosofías de la novelesca historia de la humanidad tienen en común la misma búsqueda del conocimiento de la realidad, que la identificación con la percepción de la existencia del conocedor está haciéndonos percibir como si la realidad consistiera en algo distinto a la Inexistencia de  cualquier forma de existencia.

Juande Puerta.

lunes, 16 de enero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (4)

07- LA IDEA DEL DESPERTAR. Muchas veces escucho hacer referencia a la idea de la necesidad del despertar. Sin embargo, para despertar, primero hay que estar dormido; y para estar dormido, antes hay que ser “eso” que duerme, ser eso que sueña, y ser eso que, aún estando dormido y estando soñando, también tiene consciencia de que necesita y de que desea despertar. ¿Qué, a parte de consciencia identificada (mente) con la percepción de ser la existencia de “un ser” dormido que desea despertar, puede estar siempre presente en todas las experiencias a la vez? La idea del despertar de la consciencia sólo puede  proceder de la consciencia identificada con la posibilidad de su existencia. ¿En qué, salvo en creerse existencia, es decir, creerse algo distinto y separado de la Inexistencia Absoluta (Nada-Uno), puede estar consistiendo el famoso sueño de la consciencia? He ahí que nada duerme, nada sueña y nada necesita despertar de ningún sueño. El sueño de la consciencia consiste en la identificación de la consciencia con el fenómeno de la percepción de su existencia. ¡Siempre manifestándose la misma creencia: la existencia individual de la consciencia que, curiosamente, continuaría existiendo después de despertar! Sí fuéramos algo, entonces seríamos la creencia de que somos algo. Trascendiendo la ilusión de la  existencia todo está consistiendo en Inexistencia de existencias y/o de ilusión. Miedo, culpa, envidia, celos, felicidad, paz, ansiedad, soledad, salud, enfermedad, muerte…, nada es aquello que parece, pues más allá del sueño de la percepción de existencia, no hay nada que esté siendo la existencia ni el acontecer de la particularidad de algo. ¿Reencarnación, destino, karma, suerte, casualidad, causalidad…,?  Todo ideas y conceptos pertenecientes al sueño de estar creyéndose la existencia de algo.  

08- DÉJATE DE HISTORIAS. Consciencia, déjate de historias y date cuenta de que “siempre” está siendo “nunca”, igual que nunca está siendo siempre; date cuenta de que felicidad y sufrimiento sólo son percepciones distintas de la existencia de algo que únicamente  existe debido a la percepción limitada e ilusoria que tienes de ti. ¿Existiría para ti algo de lo que crees que existe, si no fuera porque también crees que existes tú? ¿Existiría para ti algo, de la manera que crees que existe, si tú existieras siendo de otra manera de existir? ¡Todo cuanto vives tú, está creándolo la percepción que tienes de ti y/o de tu existencia, de ahí que fuera del ámbito de la apariencia de tu identidad personal toda percepción de existencia sea  exactamente igual de egoica, mental, efímera, victimista e intrascendente que la tuya! Toda percepción de existencia “siempre” está siendo Inexistencia y  “nunca” dejará de estar siendo Inexistencia. ¿Podrías existir sin la existencia del resto del Universo de la existencia? No, pues más allá de la identificación con la particularidad de tu apariencia personal, la existencia del Universo y tu existencia NO SON DOS existencias distintas. ¡Tú no puedes existir sin la identificación con la existencia del universo, porque, trascendiendo la ridícula percepción que tienes asumida a cerca de ti, tu existencia también está siendo la misma existencia del resto del universo! Consciencia, déjate de historias y date cuenta de que dentro del instante de un siglo los CINCO MIL MILLONES DE SERES HUMANOS que estamos existiendo ahora, habremos dejado de existir…, y en nuestro lugar estarán existiendo los que, de la misma manera que nosotros sustituimos a otros…, también otros estarán sustituyéndonos a nosotros, sin que la percepción de la existencia del universo haya nacido ni muerto ni una sólo vez. ¡Tú naciste, vives y morirás sólo en la creencia de que eres la existencia de algo en lugar de la Inexistencia de todo! 

Juande Puerta.

viernes, 13 de enero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (3)

05- EXISTENCIA DE NADA. ¡Nada es aquello que parece, porque nada es algo y/o porque todo algo consiste en el estar siendo de Nada, percibido como si fuera existencia de algo! LA EXISTENCIA DE ALGO NO ES NADA MÁS QUE UNA MANERA DE PERCIBIR LA INEXISTENCIA DE TODO, DE AHÍ QUE CUALQUIER PERCEPCIÓN DE EXISTENCIA Y/O DE ACONTECER SIEMPRE ESTARÁ SIENDO LA DEL SUPUESTO EXISTIR DE UNO MISMO. Las percepciones de la consciencia identificada con la percepción del fenómeno de su existencia pueden ser sensoriales, psíquicas, anímicas, emocionales, intuitivas…, pero todas por igual percepciones de apariencia. Consciencia, date cuenta de que absolutamente todos los conceptos, ideas, reacciones, etc., que utilices, pertenecerán al ámbito especulativo surgido de la identificación con la percepción de tu existencia y/o de la percepción de tu determinación (ser algo). Bien-mal, real-irreal, amor-ego, culpa-perdón, vida-muerte, felicidad-desdicha, arriba-abajo, yo-tu, mio-tuyo…, todo obedece al mundo imaginario de la Inexistencia percibida como si estuviera siendo tu existencia. Cuando todo consiste en Estar Siendo Inexistencia y/o la EXISTENCIA DE NADA DETERMINADO, ¿qué puede ser real o irreal, bueno o malo, mejor o peor, etc., fuera de ese juego de percepciones? La percepción de existencia de algo y/o la percepción del acontecer de algo puede considerarse real o irreal, correcto o incorrecto, conveniente o inconveniente…, pero en todos los casos sin excepción ello estará correspondiendo al ámbito ficticio e imaginario de tu existencia. Consciencia, date cuenta de que el dolor y el sufrimiento…, igual que la calma, la felicidad y el resto de las emociones, cuya experiencia identificas en tu aparente identidad, no procede de lo que hagan los demás ni de lo que ocurra en el mundo, sino de creerte tú algo distinto a todas esas percepciones. Consciencia, date cuenta de que cuanto más identificada estás con la percepción de la existencia de algo-alguien (familia, amigos, compañeros…), mayor es también la intensidad de las respuestas que, respecto a esas identidades, experimentas y/o  identificas en ti. ¡No se trata de aquello que te hacen o que te sucede, sino de percibirlo como estuviera tratándose de algo ajeno o externo (merecido e inmerecido) a la creencia en ti! 

06- EFECTO ESPEJO. Nos miramos al espejo y vemos el rostro, los brazos, las piernas..., el cuerpo que identificamos con la totalidad de nuestro yo. Pero, por mucho que se niegue, la existencia de nuestro yo “NO” queda limitada al aspecto de la forma material; la apariencia de nuestra existencia también está conformada por toda aquella existencia que no se percibe con los sentidos de percibir aspectos físicos y personales. ¡Pienso, siento, respiro, vivo, muero…, luego también soy existencia de eso..., luego esa existencia también está conformando mi identidad! No hay pensamiento, sensación, emoción, intuición, deseo, aspiración, recuerdo, acto, reacción..., no hay absolutamente nada, que podamos percibir a través de cualquier canal perceptivo, en cualquier instante y circunstancia (aunque ello parezca ajeno), que no esté constituyendo una parte más y/o un "órgano vital" de la consciencia perceptora. ¡Nada puede percibirse que no esté consistiendo en la apariencia de la existencia del sí mismo! Consciencia, date cuenta de que “luchar contra” algo que estés percibiendo de cualquier forma posible (pensamientos, sentimientos, circunstancias, relaciones, situaciones, pasado…) siempre significará estar luchando únicamente contra ti…, igual que toda búsqueda estará consistiendo en la búsqueda de lo que no estás viendo en ti; por tanto, acepta que salvo para continuar existiendo en la apariencia de tu limitada identidad personal, nunca fue necesaria lucha ni búsqueda alguna. La realidad que nos rodea “NO” es algo distinto a aquella consciencia que interactúa con esa percepción. Y “tampoco” lo exterior tiene su causa y origen en el interior, sino que interior y exterior son exactamente lo mismo, pero percibido desde la identificación con la existencia de un yo distinto y separado del resto de las percepciones. Consciencia, aquellas percepciones de existencia con las que crees que estás interactuando (los demás, el mundo, la vida en general) te reflejan como si fueran un espejo, simplemente porque “NO” son existencias distintas a la tuya: siempre estás interactuando contigo misma…, y sólo contigo misma. ¡Sin embargo, más allá de la percepción egoica y/o de la percepción de existencias, no hay dos (dualidad), porque tampoco hay un Uno!

Juande Puerta.

martes, 10 de enero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (2)

03- COGITO, ERGO SUM. Leo: “Pero enseguida advertí que mientras de este modo quería pensar que todo era falso, era necesario que yo, quien lo pensaba, fuese algo. Y notando que esta verdad: YO PIENSO, POR LO TANTO SOY, era tan firme y cierta, que no podían quebrantarla ni las más extravagantes suposiciones de los escépticos, juzgué que podía admitirla, sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que estaba buscando.” René Descartes. Discurso del método (1637). La idea, “Cogito, ergo sum”, ha venido traduciéndose como “pienso, luego existo”, aunque la traducción correcta del latín debería ser “pienso, por lo tanto soy”. Descartes, fue acusado de plagio porque su texto coincidía con otro anterior de Gómez Pereira: “Conozco que yo conozco algo. Todo lo que conoce es; luego yo soy”. Pero ellos no fueron los únicos autores. “Si yo hago algo (pensar), es porque yo soy existo.” -pensaron, y se quedaron tan satisfechos, creyendo que acaban de demostrar que existir consistía en algo de una categoría distinta y/o superior a cualquier otra percepción egoica. Así como el hecho de preguntarse quién soy, no demuestra que esté siendo algo fuera del ámbito especulativo de la pregunta, tampoco afirmar que, porque pienso, soy, sirve para trascender el ámbito mental de esa afirmación.
“Pienso, luego soy”, equivale a defender que el acto demuestra la existencia del hacedor. Mientras que, “existo, luego pienso”, lo que hace es manifestar que sin hacedor tampoco habría acto. ¡Cuando todos los factores posibles son ilusorios, el orden de los factores no altera la ilusión del producto! Como no entendían que “su Reino no era de este mundo”, y tampoco querían entender lo que sus palabras podían significar, le mataron, y para que nadie olvidara, las mentes religiosas y políticas llenaron los templos y los calendarios con su imagen crucificada. ¿Qué existía antes de la existencia de algo? ¿Qué está existiendo durante la existencia de algo? ¿Que existirá después de la existencia de algo? En efecto, lo único que siempre ha estado existiendo ha sido Inexistencia de algo (Nada-Uno); LA EXISTENCIA CONSISTE EN UNA PERCEPCIÓN ILUSORIA, EFÍMERA Y ABSOLUTAMENTE SUBJETIVA DE LA INEXISTENCIA, por tanto, con absoluta independencia de cualquier pensar, sentir, actuar, experimentar, juzgar, etc., todo siempre únicamente Inexistencia. 

04- EL FENÓMENO DE TU EXISTENCIA. Mientras que la percepción de existencia (ser algo y/o ser uno) implica la necesidad de dualidad, de identificación, de determinación y de infinitos factores más (todos cotidianos), el Estar Siendo Inexistencia carece de cualquier exigencia, condición, atributo, objetivo, etc., característicos e imprescindibles en la percepción de existencia. No hay dualidad porque tampoco hay unidad; al admitir la unidad se crea la posibilidad ilusoria del infinito de unidades; al admitir el yo, se crea todo cuanto el yo necesite para su supervivencia; al admitir la determinación de la existencia, la Inexistencia permanece velada.  Estar siendo Inexistencia (Nada-Uno) no impide estar siendo; sin embargo, anula todas las posibilidades de estar siendo algo, estar siendo una existencia, estar siendo alguna cosa creada con algún propósito determinado, dogmático y egoico. La percepción de existencia sólo puede producirse desde “dentro de la identificación” con ese fenómeno, de ahí que, una vez consumada la identificación de la existencia del yo, se pierda de vista que todas las percepciones obedecen a una vulgar especulación mental. ¡Todo lo que existe consiste en la Inexistencia de todo, pues nada existe fuera de la percepción de existencia! Consciencia, ¿existiría algo para ti, sin que ““antes”” estuvieras percibiéndote tú y/o admitiendo tu existencia? ¿No estarán consistiendo tus percepciones de existencia únicamente en la percepción de la identificación de tu existencia? Consciencia, ¿existiría algo para ti, de la manera que precisa e instantánea que tú estás percibiéndolo, si que ““antes”” estuvieras admitiéndolo y/o percibiéndolo en ti? Consciencia, date cuenta de que tú percibes existencia porque estás identificada con EL FENÓMENO DE LA PERCEPCIÓN DE TU EXISTENCIA; date cuenta de que no puedes liberarte de nada que tú misma no estés creando y que si puedes liberarte de algo es precisamente porque estás creándolo tú.

Juande Puerta.  

sábado, 7 de enero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (1)

01- DESEOS RENOVADOS. Para las mentes identificadas con las creencias que caracterizan a nuestra cultura, estos días estamos celebrando el inicio de un nuevo año. Tradicionalmente, por estas fechas toca renovar los mismos vanos deseos de siempre. ¿Si a nadie se le ocurre desear vivir sin necesidad de respirar, por qué  continuamos deseando imposibles tales como que nuestra existencia mejore? Así como reconocemos que el día es el día y la noche es la noche, deberíamos reconocer que -con todo cuanto ello supone- el fenómeno de la percepción de existencia es el fenómeno de la percepción de existencia. No existe diferencia entre nosotros y nuestra existencia; cada individuo y la percepción de su existencia está constituyendo el mismo fenómeno. No existen existencias distintas, sino percepciones y/o consciencias distintas de la existencia. Consciencia, date cuenta de que “más allá de los juicios surgidos de la identificación con la apariencia de la existencia”, nadie es mejor ni peor que otro, precisamente porque nadie es alguien y/o nadie está siendo algo distinto a la ilusión de su existencia. ¡Te crees mejor y/o peor que otro, porque te crees la existencia y/o la identidad de alguien! Consciencia, date cuenta de que para que unos seamos mejores y/o peores que otros, antes tenemos que creernos existencias, y que, por tanto, es la creencia en las existencias la que está creando la percepción de las diferencias. Fuera de la falacia de la creencia en la existencia particularizada de unos y de otros, todo está siendo Nada-Uno y/o Inexistencia de existencias. Existencia es sinónimo de ilusión y/o de percepción determinista, victimista y egoica. ¿Mata el terrorista por malvado, por loco, por fanático, por hacer justicia, por mejorar la existencia de los suyos…, o sólo actúa conforme a aquello que le obliga la identificación con las creencias de su propia existencia? Consciencia, date cuenta de que, milenios tras milenios, el fenómeno de percibirte de una manera u otra sólo persigue la supervivencia de la percepción de tu existencia.  

02- AMARÁS LA INEXISTENCIA. “Cambiar continuamente para que nada cambie nunca”, parece un contrasentido; sin embargo, trascendiendo el velo de la apariencia, puede vislumbrarse que cuando “toda percepción está consistiendo en la manifestación de la existencia de Nada”, ¿qué podría cambiar? Si existes…, entonces no tienes ego, sino que tú y todo cuanto tú creas vivir, estará consistiendo en la manifestación del ego que, por estar consistiendo en el fenómeno de la identificación con tu propia existencia, no podrás dejar de estar percibiendo, manifestando y experimentando, dentro del ámbito especulativo o mental al que pertenece. Si eres consciente de que existes tú y eres consciente de que existe todo aquello que tú consideras que existe, se debe a que eres consciencia (configurada con los programas de otras generaciones) identificada con el fenómeno de la percepción egoica y/o existencial, esto es, consciencia considerándose algo distinto, contrapuesto y escindido de la Inexistencia Absoluta de cualquier cosa. ¡Amarás la Inexistencia sobre la percepción de  existencia de cosas! Existir significa creerse, percibirse, sentirse…, ser una cosa y/o considerarse algo; todo cuanto vives es consecuencia de la identificación con tu existencia, por tanto, únicamente el sueño de tú existencia. He ahí que ser consciente de la identidad de tu existencia supone estar alimentando un profundo sentimiento de contradicción, de negación, de lucha y de vacío. Incluso dejando de lado el relato de los acontecimientos de nuestra historia ¿Cómo puedes considerarte la existencia de un ser inteligente (hijo de un Ser Supremo), cuando insistes en negar que tu existencia y la existencia de todo cuanto supuestamente está conformando tu existencia sólo consiste en el efecto de un vulgar malentendido? La Inexistencia (Nada-Uno y/o nada la existencia de algo) no puede percibirse como se percibe la existencia del océano cambiando continuamente de forma y de aspecto sin dejar de ser el mismo océano; Inexistencia equivale a SER, sin necesidad de estar siendo consciencia de existencia de alguna cosa. 

Juande Puerta.

miércoles, 4 de enero de 2017

REFLEXIONANDO 2016 (95)

201-  DEJAR DE CREER (1/2). No existe la culpa, sino la creencia en la necesidad de la existencia de la culpa. No existe el perdón, sino la creencia en la necesidad de la existencia del perdón. No existe la felicidad, el amor, la libertad, la paz, el sufrimiento, el desamor... ni ninguna otra existencia de aquello que -para alguna consciencia-, consista en la percepción de la necesidad de la existencia de algo distinto a la creencia de la existencia de cualquiera de esas posibilidades. Tú crees que existe la culpa, el perdón y todo lo demás que tú crees que existe, porque tú crees que existes tú siendo algo distinto a la creencia de tu existencia. Tú crees que necesitas perdonar y ser perdonado, amar y ser amado, etc., porque la identificación con la creencia en ti hace que también creas en la existencia de un sin fin de cosas más; pero, he ahí que todo cuanto sientes, piensas, haces, temes, deseas, etc., está creándolo la identificación con la creencia en la posibilidad de la particularidad de tu existencia. Paradójicamente, tú crees que necesitas creer que existe todo aquello que crees que existe para ti -y de la manera precisa que existe para ti- porque la supervivencia de la creencia en tu existencia necesita de la creencia en la existencia de todas las percepciones que está creando. Todo lo que tú crees que crees, tú crees que piensas, tú crees que sientes, tú crees que haces: tú crees que has vivido, crees que estás viviendo y crees que vivirás, etc., siempre está creándolo la creencia en la existencia de tu identidad particular y/o la identificación con la particularidad de tu existencia. ¡Toda existencia es creencia, pues nada existe fuera de la creencia creadora de la apariencia de la existencia de lo supuestamente creído por alguna consciencia!Estando siendo la existencia de Nada-Uno (nada delimitado, nada específico, nada determinado, nada condicionado, nada interesado, nada finito, nada intencionado, nada causado…) la única existencia exenta de mente y/o de creencia, ¿quién sería culpable de algo, merecedor de algo, carente de algo, autor de algo, destinatario de algo? Nadie, fuera del universo de percepciones y juicios especulativos creado por las creencias. ¡Todo cuanto tú crees que existe, tú crees que acontece y tú crees que estás experimentando, está creándolo la creencia de que existes tú, es decir, TÚ MISMO!  (sigue) 

202- DEJAR DE CREER (2/2) (continúa). Consciencia, ¿qué quedará de ti cuando muera la creencia -que eres- de que eres la existencia de algo? En efecto, quedará lo único que ha estado siendo todo siempre, es decir, Nada. Entonces, ¿para qué continúas negándote a admitir que más allá del espejismo de cualquier percepción determinada, nunca ha existido algo distinto a Nada? Consciencia, date cuenta de que no puede dejar de creerse en la existencia de aquello que, por estar creyéndose ser, estará siéndose esa creencia; sin embargo, date cuenta también de que dándose cuenta de esto puede accederse a la comprensión de que la existencia de “un uno mismo determinado” sólo está consistiendo en la supervivencia de una creencia inexistente y que nadie estará creyendo. Ninguna cosa ni experiencia está siendo compartida, pues nada está siendo la existencia de “un” algo; lo único que está siendo compartido es la percepción egoica e identificada de Nada, y, consecuentemente, siempre Nada. Por tanto, ¿qué diferencia hay entre creer que se comparte algo y creer que está decidiéndose no compartir algo? Ninguna, porque ambas opciones (dualidad) estarán siendo exactamente igual de ilusorias o mentales. He ahí que fuera del ámbito o mundo de la valoración especulativa, egoica e ilusoria -que resulta del juicio calificativo de cualquier tipo de percepción de existencia particular o concreta-, nada será jamás “un algo” mejor ni peor, “un algo” bueno o malo, “un algo” acertado o erróneo, pues simplemente no estará consistiendo en la existencia de “un algo”. ¿Acaso perdurará más allá de un instante la existencia de algo que esté siendo percibido siendo ese algo y siendo de esa manera determinada? ¿Acaso la existencia y/o el acontecer de “cualquier algo” es percibido idéntico, por cada consciencia? No, pues cada consciencia está creando la percepción y la interpretación de lo que percibe a partir de las creencias y de los patrones mentales activos que estarán conformándola. He ahí que el proceso de percepción de la existencia propia, el proceso de percepción de la existencia de los demás, el proceso de percepción de la existencia del mundo y el proceso de percepción de la existencia de la vida en  general, consiste en la percepción del reflejo de nuestras propias creencias, es decir, el reflejo de aquello que, por estar conformándonos, tampoco podemos dejar de creer que somos, por mucho que, salvo percibido egoica e ilusoriamente, jamás algo estará siendo eso ni ninguna otra cosa. Dijo: “El que esté libre del pecado -único y original- de “CREERSE” una existencia particular y de sus consecuencias, que tire la primera piedra”. 

Juande Puerta.