viernes, 23 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (43)

86- LA EXISTENCIA. Para que un algo -no importa de qué naturaleza- sea un algo diferente a otro algo, primero necesariamente tendría que estar dándose por incuestionable (dogma, ego, falacia) el SER DETERMINADO de un primer algo. ¿Qué o quién estaría determinando eso? He ahí que la percepción de dualidad, diversidad, diferencia, igualdad, semejanza, opuesto, creación, evolución, trascendencia y todos los demás conceptos y valores que quieran añadirse, nacen creados con la identificación de un supuesto algo consigo mismo. Pero he ahí también que ese fenómeno de percepción inicial de algo no requiere de que algo esté siendo eso (Dios, Consciencia, Energía, Luz, Silencio, Vacuidad, Plenitud…) ni esté siendo ninguna otra cosa. No hay otro sueño mas que el sueño de la existencia. El sueño (maya, ilusión…) consiste en la percepción de existencia y/o la percepción de algo siendo algo. La percepción de existencia de algo no requiere de que algo ESTÉ SIENDO algo, por tanto, demuestra que, más allá de esa especie de espejismo, nada está siendo algo y/o que toda percepción de existencia de algo consiste en ESTAR SIENDO NINGÚN SER Y/O NINGUNA COSA. ¡Existir no significa SER ESO! Nada ES algo; la percepción de existencia consiste en ESTAR SIENDO sin necesidad de SER algo. “Mi reino no es de este mundo…”- dijo. ¿Quizás pretendiendo hacer comprender que más allá del sueño de la percepción de existencia nada es lo que en el mundo de la percepción de existencia parece que es algo, y que por eso, fuera del sueño no existen enemigos a los que perdonar por algo?  

87- SER. La percepción de tu existencia consiste en Ser. La percepción de la existencia de lo demás, consiste en Ser. Sentir felicidad, consiste en Ser. Sentir infelicidad, consiste en Ser. Amar, consiste en Ser. Odiar, consiste en Ser. Sentir impaciencia, miedo y ansiedad, consiste en Ser. Sentir paciencia, confianza y calma, consiste en Ser. La salud y la enfermedad, consiste en Ser. Nacer y morir, consiste en Ser. Con absoluta independencia del nombre que se le asigne a cualquier sentir, pensar, hacer, experimentar, etc., todo ello estará consistiendo en SER. ¿Ser qué? No hay ningún un qué. No hay ningún algo que ser, y tampoco hay algún por algo ni para algo. ¡Salvo Ser, nada hay ni ocurre! Ser algo sólo es posible en el sueño de la existencia, es decir, allí donde a Ser (nada-algo) se le considera ser la existencia de algo. ¡Ser, no puede conjugarse!   

88- ESO DE EXISTIR. “Existo yo, y también existe todo aquello que, observado desde la consciencia de mi propia existencia, yo percibo e interpreto que está existiendo de infinitas formas distintas…”  -se dice el personaje creado con la identificación consciencial. Todo existe, sin embargo, ¿en qué consiste eso de existir? ¿Qué significa existir, cuando el mismo sujeto (ser humano) que afirma la autenticidad de su existencia lleva desde el principio de los tiempos girando en torno a las mismas cuestiones trascendentales (quién soy yo, de dónde vengo yo…, a dónde iré yo…, para qué estoy aquí yo…) sin darse cuenta de la falacia que ello constituye y/o sin querer percatarse de que la búsqueda de la solución de esas incógnitas no es nada más que la manera de justificar la creencia en sí mismo y de su mundo? Existir, significa Ser; pero sin estar siendo ninguna cosa, ninguna identidad, ninguna apariencia (Nada-Uno y/o no-dualidad). Paradójicamente, comenzando por la propia, todas las formas y/o las apariencias de existencia únicamente consisten en SER; pero sin ser la existencia de algo. Nada es algo distinto a SER. La percepción de la existencia y/o del acontecer de algo siempre está demostrando (científica y empíricamente) que ello sólo se trata de una interpretación. ¡Existir siendo algo significa estar siendo nada de lo percibido ni ninguna otra cosa!

Juande Puerta.
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