domingo, 18 de junio de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (42)

84- LA CREENCIA EN SÍ MISMO. El ser humano cree que es la existencia de algo, por tanto, no puede evitar la dependencia mental de permanecer creyendo en la existencia de otro algo. He ahí que creerse la existencia de alguien convierte a ese personaje en cautivo (cadena perpetua) de la creencia en sí mismo. La existencia de algo no es posible sin la existencia de otro algo. “Yo CREO que tiene que haber algo…” -suele responderse cuando se pregunta sobre la CREENCIA en la existencia de Dios, del más allá, etc. La creencia en sí mismo no sólo obliga al ser humano a vivir encerrado en esa creencia; también impone la necesidad de creer en la existencia de todo cuanto perciba no siendo él mismo. He ahí que la causa de la percepción de existencia de todo algo percibido y/o experimentado por el ser humano, sin excepción, estará siendo creada por la creencia que el ser humano tiene asumida respecto a sí mismo, es decir, por estar creyéndose la existencia de algo. La percepción de dualidad nace con la identificación de la existencia de uno mismo (ser un algo). Algo tiene que haberme creado. Algo tiene que ser de dónde vengo. Algo tiene que ser donde estoy ahora. Algo tiene que ser a donde vaya. Algo tiene que ser lo que me trajo aquí. Algo tiene que darle sentido a todo lo que vivo. Algo…, algo…, algo…, algo. Sin embargo, nada es algo, de ahí que todo aquello que al “algo humano” le parece ser otro algo, siempre está siendo nada-algo, nada-uno, nada eso que pueda percibirse ni ninguna otra cosa. Estar siendo nada-algo, no significa no estar siendo; sin embargo, no estar siendo algo libera de la necesidad de permanecer reo en la creencia de la existencia de uno mismo y de la existencia de todo cuanto emerge para dar sentido a esa ilusión. La percepción de separación viene creada por la identificación con la existencia de algo. No habiendo la existencia de algo, ¿cómo podría haber separación, rivalidad, competencia, principio, final, bien, mal, vida, muerte,  tiempo, espacio, culpabilidad, necesidades, carencias…, ni un más allá? Todo está siendo; pero nada está siendo la existencia de algo, ni siendo de alguna manera, ni siendo por algún motivo, ni siendo con algún fin. He ahí que la consciencia de que nada esté siendo la existencia de algo, no cambia nada ni conduce a nada, pues, más allá de la identificación con la existencia de algo, nada hay que pueda ni que necesite cambiar. No siendo la existencia de algo, todo está trascendido, todo está siendo hecho, todo está alcanzado. No siendo la existencia de algo, nada está perdido, nada tiene que buscarse, nada tiene que ser aprendido ni expiado ni recordado, nada tiene que regresar a casa. Ver dualidad y separación, es la consecuencia de verse a sí mismo siendo algo, esto es, siendo existencia.  
85- PERCEPCIÓN DE DUALIDAD. He ahí que “la Inexistencia absoluta de algo” (nada-uno y/o no-dualidad), ilusoriamente percibida, interpretada, asumida, identificada…, como “ser algo y/o el estar siendo de algo” (ser eso), sin necesidad de que jamás haya acontecido ni intervenido alguna cosa, queda convertida en la percepción de “la existencia de algo”. La identificación con la posibilidad de SER ALGO (ser uno), transforma la Inexistencia (ser nada-algo) en la percepción de existencia (ser todo algo). El ser humano tampoco Es consciencia. Nada es algo. La percepción de existencia sólo es una manera ficticia de percibir la Inexistencia como si fuera la existencia de lo percibido. El sufrimiento -junto con el resto de todas las percepciones posibles- que experimenta la identidad humana, no se debe tanto a la identificación consciencial con la percepción de que “es algo separado” (existencia de algo); antes que eso, el origen de todos los sentires humanos emergería de la identificación consciencial con la percepción de que “ES algo”. El concepto de “separación” queda reducido a un complemento anecdótico o residual. Podría decirse que estar considerándose existencia de algo supone una fuente inagotable de percepción de dualidad, de ahí que creerse la identidad de algo (yo existo) origina por igual el sufrimiento que nadie desea y la felicidad que todos perseguimos, como si se trataran de ilusiones pertenecientes a causas distintas.  

Juande Puerta.
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