martes, 30 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (37)

73- ¿QUÉ SOY? Algo tan simple y aceptado como preguntarse a sí mismo qué soy, supone la demostración inapelable de estar dando, por absolutamente cierto, que yo soy algo (un yo), que yo soy “un” ser, que yo soy mi existencia y mis experiencias, por tanto, que yo soy algo física, psicológicamente y conscientemente percibido separado del resto del SER INFINITO E INDETERMINADO. Plantearse a sí mismo, qué soy, evidencia la identificación total de la consciencia con la posibilidad de la existencia particular de una individualidad, por tanto, sin excepción, la fuente de todas las percepciones y vivencias de ese supuesto personaje (la vida cotidiana). He ahí que todo cuanto el ser humano cree vivir, y también la causa principal de ello, nace directamente de la identificación de la consciencia con la existencia de un supuesto ser absolutamente imaginario: la consecuencia de preguntarse qué soy, dando por hecho que algo puede ser algo distinto a SER. ¡Toda la existencia humana está basada y condicionada por ese, “estar dando por hecho”, absolutamente especulativo! Consciencia, observa el relato de la vida del personaje al que estás prestándole la apariencia de una identidad personal y consciente, y verás que esa existencia siempre ha estado consistiendo en la manifestación exacta de aquello mismo que ese personaje ha estado creyendo que era y/o creyéndose ser. Date cuenta de que nunca estuvo siendo algo distinto a la creencia de que algo estaba siendo algo (identificación); date cuenta de que nunca algo estuvo siendo algo ni consistiendo en ser algo distinto a SER. 

74- SUPUESTAS VERDADES. Conocerse a sí mismo lleva al reconocimiento de que no hay un sí mismo que conocer ni que pueda ser conocido. Todo ES, pero sin ser un ser. Todo ES, pero sin ser el ser de algo, sin ser el ser de alguna cosa ni el ser de algún acontecer. Todo ES, pero sin ser un todo formado por la unión de infinitas formas de  ser y/o de ser-es. Todo ES, pero sin ser algo que la mente (consciencia identificada) pueda comprender ni convertir en un ser que pueda comprender. Todo está siendo, pero sin ser “un” ser, ni ser “el” ser. Todo Es, pero sin que algo esté siendo algo ni siendo de alguna manera de ser. “Mi reino no es de este mundo…”, por tanto, aquello que sea de este mundo, es decir, aquello que la mente identificada con la existencia de alguien (creerse un ser) pueda identificar siendo algo (un ser) y/o siendo de alguna manera de ser, nunca será eso ni estará siendo de alguna manera. Todo ES, pero sin ser aquello que está percibiéndose como si fuera un ser y/o la existencia de algo. Todo ES, pero nada en algún tiempo, nada en algún espacio, nada en alguna dimensión, nada de alguna forma, nada con algún propósito, nada con alguna cualidad que ilusoriamente (desde la consciencia identificada de un ser) pudiera imaginarse. Ningún ejemplo que pertenezca al mundo de la percepción de existencia de ser-es (dualista), servirá jamás para comprender aquello que, por no ser un ser, ni ser el ser de alguna cosa, siempre trascenderá todas las posibilidades personales de comprensión. Fuera del ámbito ilusorio de la identificación con la creencia de que algo es algo, nada está siendo algo. ¿De qué sirve la consciencia de que todo “ser algo” estará siendo ilusorio? Para soñar despiertos y poco más. Consciencia, date cuenta de que SER -sin ser un ser y/o sin ser el ser de algo-, significa que tú nunca has sido tú; por tanto, significa que tú nunca has hecho algo ni has dejado de hacer algo; significa que, fuera del sueño de que tú eres tú, tú nunca has sido culpable de hacer algo (nunca has pecado ni cometido errores) ni has sido inocente de hacer algo; significa que tú nunca has sido juzgada ni separada ni convertida en un ser; significa que, porque tú nunca has sido un ser y tampoco has sido el ser de algo, tú nunca has olvidado qué eras y tampoco has sido obligada a vivir experiencias para recordar qué eras. Nada es algo y tampoco es algo distinto a no ser algo: todo ES. Todas las formas de ser algo sólo consisten en supuestos que están dándose por verdades a partir del supuesto (percepción de dualidad) de la existencia de algún ser. ¡Todo ES, sin estar siendo un ser! 

Juande Puerta.
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