domingo, 21 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (35)

69- SER UNO. Más allá de la percepción egoica y/o de la percepción de la apariencia de existencia, todo está siendo hecho y/o aconteciendo sin necesidad de la existencia de un hacedor y/o de una causa; todo está siendo hecho y/o aconteciendo sin necesidad de que la percepción de ello esté significando que algo esté siendo hecho ni aconteciendo. Tomarse la vida como algo personal puede parecer lógico y razonable; pero sólo cuando el supuesto protagonista de ello estuviera considerándose a sí mismo la existencia de algo distinto y separado del fluir absolutamente indeterminado de la vida misma. Tanto la percepción de la existencia del hacedor, como la percepción de la existencia de lo acontecido y/o lo experimentado por éste, no son nada más que una apariencia efímera e intrascendente del estar siendo universal. ¡Todo es uno, pero sólo cuando ser uno consista en no estar siendo algo; comprende eso y todas las preguntas sobre ti y sobre tu existencia quedarán respondidas al instante! Nada está separado del resto, porque fuera de esa manera egocéntrica de percibir, nada está siendo la existencia de alguna cosa. Nada puede hacerse, pensarse, experimentarse, acontecer, existir, etc., que ello no esté consistiendo en Estar Siendo nada-algo determinado; nada está unido ni separado, porque salvo percibido egoica e ilusoriamente, nada está siendo algo distinto a SER. Cuando estamos refiriéndonos a la esencia que trasciende todas las posibilidades de existencia, SER, no debería seguir traduciéndose e interpretándose como ser-uno y/o como ser-un algo. ¡No hay círculo del que salir; nunca lo ha habido y nunca lo habrá! SER, ni tan siquiera consiste en lo contrario de ser un ser y/o de ser la existencia de algo. SER, no puede definirse, no puede compararse, no puede controlarse, no puede gobernarse, no puede institucionalizarse, no puede mejorarse, no puede evolucionar, no puede dogmatizarse, no puede moralizarse, no puede materializarse ni espiritualizarse. SER, no puede pensarse ni sentirse, no puede tener consciencia ni experimentarse, no puede nacer ni morir. SER, no consiste en ser algo y tampoco en lo opuesto a ser algo. He ahí que SER UNO MISMO, nunca estuvo refiriéndose a ser alguien, ni a nada de cuanto pudiera derivarse de esa ridícula, trágica, lucrativa y victimista interpretación; pero tampoco de ninguna otra.  

70- ¿VES COMO YO TENÍA RAZÓN? Consciencia, date cuenta de que permanecer identificada con la posibilidad de ser la existencia de alguien, permanecer encarnando la posibilidad de ser la existencia de la identidad de alguien, y/o permanecer considerándose la existencia de “un” ser, por tratarse ello de la existencia de algo determinado, limitado, condicionado, diferenciado, escindido, etc., no sólo supondría que ese personaje pudiera percibirse y considerarse una víctima de la existencia, sino que, además, encontraría razonable convertir cualquier aspecto de la particularidad de su existencia en un victimario perfecto. ¿Ves como yo tenía razón? ¿Ves como estaba justificado todo cuanto yo he hecho, pensado, sentido, deseado, intuido, perseguido, creado? ¿Ves como…? -resume la vida del personaje que, por estar creyéndose la existencia consciente de un yo (ser alguien), no puede evitar la consciencia de sentirse víctima de su propia condición existencial. Lo curioso es que ese personaje -víctima de sí mismo y/o de la consciencia de su existencia- tiene “razón” en todo cuanto dice, piensa, hace, etc., pero sólo en el supuesto imaginario de la razón de que él estuviera siendo él, en lugar de SER el Estar Siendo de nada determinado. ¡El fabuloso mundo de la razón! La historia de la fábula humana demuestra que el victimismo -fruto de considerarse la existencia consciente de “un” ser, en lugar del estar siendo la manifestación de SER- abarca todas las actitudes y los comportamientos imaginariamente posibles entre los extremos del pobre de mi y del verdugo más violento y cruel. Ser, abarca todas las posibilidades de existencia; pero sin que ello suponga ser ninguna de ellas; sin que ello suponga ser un ser ni nada de todo cuanto surge de ese supuesto. Ser, no consiste en ser algo y/o en ser un ser; SER, es lo único que está siendo todo cuanto parezca estar siendo algo. También podría decirse que todo está siendo uno; pero siempre que ser uno no fuera eso que la mente humana y/o la consciencia identificada con la forma de ser humana entiende por ser uno.

Juande Puerta.
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