viernes, 5 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (31)

61- CREENCIAS DESTRUCTIVAS. Nada es eso que se percibe siendo algo (uno), sino el estar siendo de nada-algo. No dualidad significa No-Uno, es decir, ni esto ni aquello ni ninguna otra cosa (Neti, neti). Nada está siendo alguien, y tampoco está siendo algo que ese alguien pudiera percibir, creer, crear, pensar, imaginar, experimentar, etc., que estuviera siendo “un” algo. No-dualidad (no-uno) significa no-pecado original, no-necesidad de expiación, no-necesidad de salvación, no-necesidad de algo. Por mucho que percibido egoica y/o egocéntricamente, todo aparente ser algo determinado, condicionado, intencionado, trascendente, etc., fuera de esa manera de percepción absolutamente innecesaria y prescindible, nada está siendo “un” algo. Paradójicamente, la identificación con “uno” equivale a ilusión y determinismo casi ilimitados. Nada es algo, ni es por algo, ni es para algo. La ilusión del uno es la fuente de todas las percepciones de dualidad y de separación. Todo “ser-un algo” estará siendo creencia…, y todas las creencias estarán siendo creencias deterministas. Las creencias deterministas están determinando y condicionando por completo las economías, las ideologías, las culturas, la educación, la justicia, el tiempo y el espacio, las actividades humanas y hasta los sentimientos y las emociones. Las creencias deterministas llevan miles de años esclavizando a los seres humanos y empujándonos a actitudes y comportamientos propios de animales destructivos. Igual que el capitalismo, para crear riqueza, necesita imperiosamente que no dejen de haber muchos pobres y mucha pobreza (¿para eso son las crisis?), así también la mayor parte de las religiones, para que la gente busque un poco de paz, perdón y resignación, precisan que predomine el sufrimiento. Por creerse “uno” el ser humano vive buscando la felicidad y todo aquello que, creerse uno, estará haciéndole creer que necesita encontrar. Las economías basadas en la producción de bienes pueden llegar a destruir el planeta, pero nunca podrán satisfacer la ansiedad humana de amor y de felicidad, originada por la creencia determinista a cerca del uno mismo.  

62- APARIENCIA DE SER UN SER. Mientras que el incesante fluir indeterminado de la vida no deja de demostrar que “nada es algo ni permanece siendo algo”, el ser humano insiste e insiste en engrandecer y encumbrar la percepción de su aparente ser particular, su aparente ser un yo, su aparente ser un sí mismo, su aparente ser “un” algo único y diferenciado; su aparente, estúpido y trágico ser un hijo predilecto. A pesar de las lecciones magistrales, que continuamente está brindando el estudio de la historia, del presente e incluso del futuro más próximo, las mentes humanas (consciencia identificada) insisten en seguir defendiendo -hasta las últimas consecuencias-, la autenticidad de aquello que, paradójicamente, constituye la causa principal de todos los conflictos que, a su vez, pretenden evitar: su percepción de la existencia dividida en “ser” particularidades y/o “ser” individualidades separadas (SER UN SER). He ahí que la percepción egocéntrica o dualista (aparentemente fragmentada en partes diferenciadas) de la existencia, NO ES NADA MÁS QUE UNA FANTASÍA. Por tanto, he ahí que la identificación con la percepción sensorial, racional, psicológica, emocional, etc., del “uno”, del yo soy yo y tu eres tú, del yo soy yo y el mundo es el mundo, del yo soy yo y la vida es la vida…, no está obedeciendo a ningún ordenamiento supremo, divino ni trascendente. ¡Nada divide, separa y origina más conflictos que la identificación con la ilusión de la existencia del ser-uno! La inmensa mayoría (si no todas) las filosofías, las ideologías, las religiones, las economías, las políticas, las enseñanzas, las éticas, las morales, las culturas, los sistemas de gobierno y judiciales, las actividades, y, en general las voluntades humanas, están basadas en una falacia descomunal: la mentira de la existencia determinada del ser humano. Por lamentable que resulte tener que admitirlo, lo cierto es que ninguna ideología política ni ninguna otra organización social, cultural, filosófica, religiosa, etc., busca salir del error; en lugar de eso, todas se dedican a administrar su manera de percibir ese engaño y también las consecuencias que genera ese engaño: todas se dedican a potenciar la ilusión del yo soy un yo. 

Juande Puerta.
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