martes, 30 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (37)

73- ¿QUÉ SOY? Algo tan simple y aceptado como preguntarse a sí mismo qué soy, supone la demostración inapelable de estar dando, por absolutamente cierto, que yo soy algo (un yo), que yo soy “un” ser, que yo soy mi existencia y mis experiencias, por tanto, que yo soy algo física, psicológicamente y conscientemente percibido separado del resto del SER INFINITO E INDETERMINADO. Plantearse a sí mismo, qué soy, evidencia la identificación total de la consciencia con la posibilidad de la existencia particular de una individualidad, por tanto, sin excepción, la fuente de todas las percepciones y vivencias de ese supuesto personaje (la vida cotidiana). He ahí que todo cuanto el ser humano cree vivir, y también la causa principal de ello, nace directamente de la identificación de la consciencia con la existencia de un supuesto ser absolutamente imaginario: la consecuencia de preguntarse qué soy, dando por hecho que algo puede ser algo distinto a SER. ¡Toda la existencia humana está basada y condicionada por ese, “estar dando por hecho”, absolutamente especulativo! Consciencia, observa el relato de la vida del personaje al que estás prestándole la apariencia de una identidad personal y consciente, y verás que esa existencia siempre ha estado consistiendo en la manifestación exacta de aquello mismo que ese personaje ha estado creyendo que era y/o creyéndose ser. Date cuenta de que nunca estuvo siendo algo distinto a la creencia de que algo estaba siendo algo (identificación); date cuenta de que nunca algo estuvo siendo algo ni consistiendo en ser algo distinto a SER. 

74- SUPUESTAS VERDADES. Conocerse a sí mismo lleva al reconocimiento de que no hay un sí mismo que conocer ni que pueda ser conocido. Todo ES, pero sin ser un ser. Todo ES, pero sin ser el ser de algo, sin ser el ser de alguna cosa ni el ser de algún acontecer. Todo ES, pero sin ser un todo formado por la unión de infinitas formas de  ser y/o de ser-es. Todo ES, pero sin ser algo que la mente (consciencia identificada) pueda comprender ni convertir en un ser que pueda comprender. Todo está siendo, pero sin ser “un” ser, ni ser “el” ser. Todo Es, pero sin que algo esté siendo algo ni siendo de alguna manera de ser. “Mi reino no es de este mundo…”, por tanto, aquello que sea de este mundo, es decir, aquello que la mente identificada con la existencia de alguien (creerse un ser) pueda identificar siendo algo (un ser) y/o siendo de alguna manera de ser, nunca será eso ni estará siendo de alguna manera. Todo ES, pero sin ser aquello que está percibiéndose como si fuera un ser y/o la existencia de algo. Todo ES, pero nada en algún tiempo, nada en algún espacio, nada en alguna dimensión, nada de alguna forma, nada con algún propósito, nada con alguna cualidad que ilusoriamente (desde la consciencia identificada de un ser) pudiera imaginarse. Ningún ejemplo que pertenezca al mundo de la percepción de existencia de ser-es (dualista), servirá jamás para comprender aquello que, por no ser un ser, ni ser el ser de alguna cosa, siempre trascenderá todas las posibilidades personales de comprensión. Fuera del ámbito ilusorio de la identificación con la creencia de que algo es algo, nada está siendo algo. ¿De qué sirve la consciencia de que todo “ser algo” estará siendo ilusorio? Para soñar despiertos y poco más. Consciencia, date cuenta de que SER -sin ser un ser y/o sin ser el ser de algo-, significa que tú nunca has sido tú; por tanto, significa que tú nunca has hecho algo ni has dejado de hacer algo; significa que, fuera del sueño de que tú eres tú, tú nunca has sido culpable de hacer algo (nunca has pecado ni cometido errores) ni has sido inocente de hacer algo; significa que tú nunca has sido juzgada ni separada ni convertida en un ser; significa que, porque tú nunca has sido un ser y tampoco has sido el ser de algo, tú nunca has olvidado qué eras y tampoco has sido obligada a vivir experiencias para recordar qué eras. Nada es algo y tampoco es algo distinto a no ser algo: todo ES. Todas las formas de ser algo sólo consisten en supuestos que están dándose por verdades a partir del supuesto (percepción de dualidad) de la existencia de algún ser. ¡Todo ES, sin estar siendo un ser! 

Juande Puerta.

viernes, 26 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (36)

71- DEJAR DE SUFRIR. El ser humano quiere dejar de sufrir; pero sin que ello suponga dejar de ser el personaje que sufre. El ser humano quiere dejar de sufrir; pero sin tener que renunciar a ser aquello que, por creer que está siendo la existencia particular de alguien, también está originando la percepción de la existencia del sufrimiento. El ser humano quiere dejar de sufrir; pero sin tener que asumir que su existencia, y la existencia del sufrimiento que quiere dejar de sentir, están conformando la misma ilusión. El ser humano quiere dejar de sufrir; pero sin dejar de verse siendo un ser humano. Argumentando que ello forma parte ineludible de la condición humana, el ser humano vive justificando el victimismo de todas sus actitudes, el victimismo de todos sus comportamientos y el victimismo de todas sus esperanzas,  también con la  victimista excusa de que está persiguiendo el amor y la felicidad (efectos colaterales), como si la persecución del amor y de la felicidad, que desea sentir, no estuviera constituyendo también la principal causa del desamor y de la infelicidad que quiere evitar…, a la vez que la justificación del victimismo (profundo sentimiento de carencia e intrascendencia) que supone el fenómeno de la identificación con la percepción de su propia existencia. Utilizar el fin (búsqueda de la felicidad…) para justificar los medios (véanse las noticias diarias) nunca servirá para que la falacia de la existencia humana deje de consistir en la falacia de la existencia humana. El ser humano vive peleando, luchando, guerreando…, en pos de la paz y de la libertad, como si la falta de paz y de libertad que experimenta  no fueran el fruto de la creencia -absolutamente irrenunciable- que tiene asumida con respecto a la particularidad de su existencia, es decir, como si la causa de aquello que busca y la causa de aquello que quiere eludir dependiera de algo distinto a la creencia en sí mismo. Tú, es decir, creer que tú eres tú, es la cárcel (sin puertas ni paredes) en la que te sientes atrapado y prisionero; tú, es decir, creer que tú eres tú, también es la libertad que necesita armas para conquistarse y protegerse. Tú, es decir, creer que tú eres tú, está siendo la causa de todo aquello que tú creas que es algo y que es de alguna manera de ser algo. He ahí que, cambiar aquello que está creando la identificación de la consciencia con la existencia del personaje que pretendiera cambiar algo, nunca precisó de religiones, filosofías, dioses, maestros, lugares sagrados, ni prácticas especiales.  

72- YO, YO, YO…, Y TAMBIÉN YO. El ser humano (consciencia identificada), por creer que es algo, también creerá que siempre estará siendo de alguna manera, por algún motivo, para algún propósito, etc., etc., etc. El ser humano, por creer que es algo, también creerá que todo es “otro” algo distinto. Todas las sociedades humanas, con sus instituciones, gobiernos, políticas, economías, culturas, ideologías, religiones, etc., están construidas sobre esa falacia y giran alrededor de esa falacia. Quizás debería reconocerse que los personajes de una historia ilusoria son ilusorios también. Nada es algo ni es de ninguna manera; sin embargo, precisamente por ese motivo, en la ilusión de suponerse “ser la existencia de alguien” puede elegirse vivir como si se estuviera siendo  el  personaje que está creyendo ser algo obligado a vivir de alguna manera. Nada hay ni acontece, por tanto, he ahí que la existencia de todo aquello que parezca estar siendo percibido, protagonizado, experimentado por alguien, como si ello estuviera siendo la existencia y/o el acontecer de algo, siempre estará consistiendo en Nada. Comenzando por la percepción de la existencia del uno mismo, “Estar Siendo Nada” será lo único que siempre estará percibiéndose. Si en el juego de la percepción de existencia fallara algo, el error no estaría en aquello que estuviera viéndose, sino en la interpretación (consciencia) de que alguien estuviera viendo algo. El engaño de la percepción  no está en aquello que se percibe, sino en creer que alguien está percibiendo algo que consista en la existencia de alguna cosa determinada, y, por tanto, alguna cosa distinta al sí mismo absolutamente indeterminado (Nada-Uno). Todo está siendo; pero sin que ello suponga estar siendo aquello que pudiera percibirse desde fuera del Estar Siendo y/o consistiendo en algo distinto a SER. Paradójicamente, en el juego de la identificación consciencial con la percepción de existencia, el personaje que vive jugando a preguntarse quién soy YO, de dónde vengo YO, a dónde voy YO, para qué estoy aquí YO, etc., etc., es el mismo que vive dando por absolutamente incuestionable que él es aquello que está preguntándose así mismo por la existencia de sí mismo, y también el mismo que vive comportándose como si todas esas incógnitas trascendentales ya estuvieran resueltas. Yo, es la pregunta, y yo, es la respuesta. Paradójicamente, si algo demostrara la existencia de las religiones y de las iglesias, ello sería la inexistencia de un dios; si la existencia del ser humano y de un dios no fuera una creencia, entonces  la existencia de las religiones y de las iglesias no sería necesaria. He ahí que las creencias humanas persisten mientras persiste la creencia que el ser humano (consciencia identificada) tiene respecto a sí mismo.

Juande Puerta.

domingo, 21 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (35)

69- SER UNO. Más allá de la percepción egoica y/o de la percepción de la apariencia de existencia, todo está siendo hecho y/o aconteciendo sin necesidad de la existencia de un hacedor y/o de una causa; todo está siendo hecho y/o aconteciendo sin necesidad de que la percepción de ello esté significando que algo esté siendo hecho ni aconteciendo. Tomarse la vida como algo personal puede parecer lógico y razonable; pero sólo cuando el supuesto protagonista de ello estuviera considerándose a sí mismo la existencia de algo distinto y separado del fluir absolutamente indeterminado de la vida misma. Tanto la percepción de la existencia del hacedor, como la percepción de la existencia de lo acontecido y/o lo experimentado por éste, no son nada más que una apariencia efímera e intrascendente del estar siendo universal. ¡Todo es uno, pero sólo cuando ser uno consista en no estar siendo algo; comprende eso y todas las preguntas sobre ti y sobre tu existencia quedarán respondidas al instante! Nada está separado del resto, porque fuera de esa manera egocéntrica de percibir, nada está siendo la existencia de alguna cosa. Nada puede hacerse, pensarse, experimentarse, acontecer, existir, etc., que ello no esté consistiendo en Estar Siendo nada-algo determinado; nada está unido ni separado, porque salvo percibido egoica e ilusoriamente, nada está siendo algo distinto a SER. Cuando estamos refiriéndonos a la esencia que trasciende todas las posibilidades de existencia, SER, no debería seguir traduciéndose e interpretándose como ser-uno y/o como ser-un algo. ¡No hay círculo del que salir; nunca lo ha habido y nunca lo habrá! SER, ni tan siquiera consiste en lo contrario de ser un ser y/o de ser la existencia de algo. SER, no puede definirse, no puede compararse, no puede controlarse, no puede gobernarse, no puede institucionalizarse, no puede mejorarse, no puede evolucionar, no puede dogmatizarse, no puede moralizarse, no puede materializarse ni espiritualizarse. SER, no puede pensarse ni sentirse, no puede tener consciencia ni experimentarse, no puede nacer ni morir. SER, no consiste en ser algo y tampoco en lo opuesto a ser algo. He ahí que SER UNO MISMO, nunca estuvo refiriéndose a ser alguien, ni a nada de cuanto pudiera derivarse de esa ridícula, trágica, lucrativa y victimista interpretación; pero tampoco de ninguna otra.  

70- ¿VES COMO YO TENÍA RAZÓN? Consciencia, date cuenta de que permanecer identificada con la posibilidad de ser la existencia de alguien, permanecer encarnando la posibilidad de ser la existencia de la identidad de alguien, y/o permanecer considerándose la existencia de “un” ser, por tratarse ello de la existencia de algo determinado, limitado, condicionado, diferenciado, escindido, etc., no sólo supondría que ese personaje pudiera percibirse y considerarse una víctima de la existencia, sino que, además, encontraría razonable convertir cualquier aspecto de la particularidad de su existencia en un victimario perfecto. ¿Ves como yo tenía razón? ¿Ves como estaba justificado todo cuanto yo he hecho, pensado, sentido, deseado, intuido, perseguido, creado? ¿Ves como…? -resume la vida del personaje que, por estar creyéndose la existencia consciente de un yo (ser alguien), no puede evitar la consciencia de sentirse víctima de su propia condición existencial. Lo curioso es que ese personaje -víctima de sí mismo y/o de la consciencia de su existencia- tiene “razón” en todo cuanto dice, piensa, hace, etc., pero sólo en el supuesto imaginario de la razón de que él estuviera siendo él, en lugar de SER el Estar Siendo de nada determinado. ¡El fabuloso mundo de la razón! La historia de la fábula humana demuestra que el victimismo -fruto de considerarse la existencia consciente de “un” ser, en lugar del estar siendo la manifestación de SER- abarca todas las actitudes y los comportamientos imaginariamente posibles entre los extremos del pobre de mi y del verdugo más violento y cruel. Ser, abarca todas las posibilidades de existencia; pero sin que ello suponga ser ninguna de ellas; sin que ello suponga ser un ser ni nada de todo cuanto surge de ese supuesto. Ser, no consiste en ser algo y/o en ser un ser; SER, es lo único que está siendo todo cuanto parezca estar siendo algo. También podría decirse que todo está siendo uno; pero siempre que ser uno no fuera eso que la mente humana y/o la consciencia identificada con la forma de ser humana entiende por ser uno.

Juande Puerta.

jueves, 18 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (34)

67- REYES DE LA CREACIÓN. Al margen de cualquier otra consideración, siempre fuiste Nada, siempre estás siendo Nada y siempre continuarás siendo Nada. ¡Nada eres desde siempre y Nada seguirás siendo por siempre! ¿A qué temes entonces? ¿Qué buscas entonces? ¿Qué deseas y/o esperas que suceda alguna vez entonces? ¿Para qué meditas? ¿Qué quieres mejorar? ¿A quién le diriges tus oraciones? ¿Todavía piensas que eres ese alguien que fuera de aquí será juzgado por alguna cosa? He ahí que todo cuanto tú consideres tuyo y/o relacionado contigo, sólo está consistiendo en el efecto de la creencia de que tú eres la existencia de algo distinto a Ser-Nada; he ahí de qué manera la percepción de ser-uno se convierte en la fuente de todas las percepciones de dualidad, identidad, diferencia, separación, carencia, rivalidad, etc., etc. ¡La percepción de existencia es una forma de percibir Ser-Nada, siendo la forma y/o la apariencia de lo percibido! Los seres humanos (consciencia identificada con la percepción de existencia determinada y propia) existimos en el ámbito ilusorio donde es posible afirmar abiertamente que “nada ES aquello que parece ser…, ni de la manera que aparenta ser aquello….”, a la vez que estamos, viviendo, pensando, actuando, organizando, controlando, reaccionando, experimentando, educando, etc., como si -comenzando por la percepción de nosotros mismos- todo estuviera siendo exactamente eso que a cada uno de nosotros nos parece que está siendo y de la forma que está pareciéndonos que es. ¿Seres inteligentes y racionales…, reyes de la creación divina? Por los frutos puede conocerse aquello que se sembró... aunque luego no quiera reconocerse. 

68- DENTRO Y FUERA DEL SUEÑO. He ahí que la razón de no verse, no creerse, no sentirse, etc., nunca suficientemente satisfecho, valorado, comprendido, amado, respetado, etc., jamás será por Estar Siendo Nada-Uno, sino por estar percibiéndose y/o considerándose la existencia de algo y/o de alguien particular. Paradójicamente, la identificación con la percepción de la existencia de "UNO" (principio esencial de la dualidad) también origina la percepción de todas las limitaciones y condiciones imaginables. Fuera del sueño (percepción ilusoria) de ser visto siendo la existencia de alguien, no hay diferencia entre ser visto siendo la existencia de alguien generoso o ser visto siendo la existencia de alguien egoísta, no hay diferencia entre ser visto siendo la existencia de alguien bueno o de ser visto siendo la existencia de alguien malo, no hay diferencia entre ser visto siendo la existencia de alguien feliz o ser visto siendo la existencia de alguien desdichado, etc., pues, fuera del sueño de percibirse siendo la existencia de alguien, nadie está siendo la existencia de alguien ni está siendo de ninguna manera. Fuera del sueño de la percepción dualista, egocéntrica y/o del ser-uno, nada está siendo algo ni alguien. Sin embargo, dentro del sueño (percepción ilusoria) de ser la existencia de alguien, todos los personajes de esa fábula estaremos siendo, a la vez, de todas las maneras  posibles de imaginar. Buenos o malos, mejores o peores, culpables o inocentes, felices o infelices, afortunados o desafortunados, sanos o enfermos, etc., sólo es posible dentro del sueño de percibirse siendo la existencia de alguien. He ahí el motivo (creerte existencia de algo particular) por el que, dentro del sueño de percibirse siendo la existencia de alguien (por tanto, simultáneamente de todas las maneras humanas posibles) incluso puede resultar aconsejable que de vez en cuando -siempre que te apetezca-, te des permiso para manifestarte como si también fueras un poco egoísta, un poco malvado, un poco desvergonzado, un poco imperfecto, un poco ilusorio e intrascendente. La existencia es una percepción ilusoria de NADA, es decir, Nada, ilusoriamente percibido como la existencia de algo. Consciencia, date cuenta de que dentro del sueño y fuera del sueño continúa siendo la misma percepción ilusoria; date cuenta de que no existe la existencia de un sueño y, por tanto, de que no hay la existencia de dentro ni de fuera de un sueño; date cuenta de que todo cuanto pueda percibirse siendo algo -con independencia del nombre que se le asigne- siempre estará consistiendo en el Estar Siendo único de Nada-algo.

Juande Puerta.

domingo, 14 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (33)

65- CREER EN TI. No hay la existencia de una verdad que descubrir, ni hay la existencia de aquel individuo que pueda descubrir la existencia de una verdad. Nada es verdad, nada es mentira y tampoco nada es una verdad relativa. Por mucho que, creer que tú eres tú, conlleve asociada la consecuencia (castigo y/o expiación religiosos) de percibir que todo “es” algo, “es” por algo, “es” para algo, “es” de alguna manera, “es” aquí y ahora, etc., etc., etc., simplemente nada es algo distinto a Estar Siendo Nada. Por mucho que creer que tú eres el perceptor de la percepción de tu existencia, y también el perceptor de todo cuanto creer en la percepción de tu existencia obliga a percibir siendo otras existencias, nada fue, nada es y nada será aquello que pueda creerse que está siendo la existencia de algo. Por mucho que la civilización esté construida sobre las arenas movedizas de la creencia en la existencia de “un” algo, ese algo nunca estará siendo eso ni ninguna otra cosa. Date cuenta de que creer en la percepción de tu existencia está sirviendo para justificar la creencia en la existencia del resto de tus percepciones, a pesar de que tu existencia quede reducida a luchar para cambiar  -comenzando por la percepción de ti mismo- todo cuanto crees que estás percibiendo. ¡Nada está siendo el ser de algo; todo está siendo sin necesidad de ser algo ni de estar siendo hecho por alguien! Date cuenta de que las montañas, que un grano de FE puede mover de un lado a otro, no son las montañas que, desde la percepción de ti, tú percibes como si fueran montañas. Date cuenta de que la FE mencionada no consiste en el poder de mover las montañas que, desde la creencia en la vista de tu existencia, ves existiendo ante ti, sino en dejar de verlas siendo montañas. ¿Crees que podrás dejar de ver la existencia de algo de lo que crees que ves siendo la existencia de lo que crees que estás viendo, sin dejar primero de verte a ti siendo la existencia de ti? He ahí que ver con forma de existencia no es nada más que una forma de ver la inexistencia de todo cuanto pueda creerse que está siendo percibido por la forma de existencia de alguien.  

66- APROPIACIÓN. Tú no eres tú, por tanto, he ahí que fuera de la ilusión que supone la creencia en ti, nada haces tú, nada está sucediéndote a ti, nada ocurre por ti ni para ti…, y tampoco nada te pertenece. He ahí que las preguntas de quién soy, para qué estoy aquí, de dónde vengo, a dónde voy, etc., sólo surgen para justificar la identificación con la aparente existencia de alguien (yo existo, luego…). Nacer, hacer, experimentar, evolucionar, morir…, sólo son etiquetas de humo. Todo cuanto tú crees que haces tú, que te sucede a ti y/o que tiene alguna relación contigo, sólo está consistiendo en la consecuencia natural de la percepción de que tú eres tú y/o de que tú eres la existencia de algo. Consciencia identificada, date cuenta de que todo aquello que consideras que constituye y configura “la particularidad de tu existencia”, está basándose en la defensa de la creencia de que tú eres tú, por tanto, que únicamente puede estar discurriendo dentro de esa fabulación, es decir, dando forma y apariencia de autenticidad a eso mismo que, a la vez, reconoces desconocer qué es, por qué es, para qué es, etc. He ahí que el miedo a la esclavitud es el mismo miedo que el miedo a la libertad, he ahí que el miedo a la muerte es el mismo miedo que el miedo a la vida, he ahí que el miedo al sufrimiento es el mismo miedo que el miedo a la felicidad; he ahí que en todos los casos estará tratándose de la percepción de nadie con respecto a nada. He ahí que fuera del universo ilusorio de la percepción egocéntrica y/o dualista (el universo del todo-uno y/o de todo-algo) no hay diferencia entre la alegría y el llanto, entre el amor y el egoísmo, entre la calma y la ansiedad, entre la inocencia y la culpabilidad, entre la paz y la guerra, entre la vida y la muerte…, pues todas las opciones necesitan por igual de la existencia del personaje que perciba la existencia de eso para justificar la suya propia. Porque “nada es algo”, la consciencia identificada con la percepción de su existencia individualizada no puede evitar “apropiarse y/o hacer suyo” todo cuanto, desde la ficción de su particularidad, percibe e identifica siendo algo distinto a Nada. Nada está siendo algo distinto a estar siendo nada determinado (nada-uno), de ahí que, precisamente por estar siendo nada, todo pueda percibirse pareciendo ser la existencia y/o el acontecer de algo para alguien. He ahí que, trascendida la forma de percepción egocéntrica (a través de la mirada de una supuesta identidad personal) nada está siendo bueno ni malo, mejor ni peor, acertado ni erróneo; simplemente nada está siendo algo/alguien, nada está siendo por algo/alguien, nada está siendo para algo/alguien,… nada está siendo algo distinto a no estar siendo algo que pueda ser percibido por alguien.

Juande Puerta.

martes, 9 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (32)

63- LA FELICIDAD DE NADIE. Paradójicamente, los seres humanos (personajes ilusorios protagonistas de la fábula de nuestra propia existencia) vivimos utilizando los supuestos grades valores de la humanidad (amor, paz, felicidad, libertad, solidaridad…) como la excusa perfecta para justificar las actitudes y los comportamientos que estarían en el polo opuesto. Parece que todas las actividades humanas se vuelven comprensibles y razonables cuando la causa de ello consiste en la persecución de “cosas” como la felicidad, el progreso, etc. Sin embargo, la felicidad que busca el ser humano es tan ilusoria como el ser humano que la busca y como todo aquello que cree que puede proporcionársela. ¡Si es algo (uno), entonces sólo podrá tratarse de algo ilusorio! ¿No será que la existencia de los grandes valores u objetivos de la humanidad -como la felicidad- sólo estén consistiendo en la excusa que utiliza el ser humano para ocultar la evidencia de que su existencia únicamente consista en el guión de una fábula? ¿Tantas universidades, tantas instituciones mundiales, tantos sabios del conocimiento, tantos recursos invertidos y tantas barbaridades justificadas…, para que todo siga como siempre, y la búsqueda de “la felicidad de nadie” continúe siendo el motor de nuestra historia? Si existe y/o acontece, siendo algo para alguien, entonces sólo puede tratarse de una existencia ilusoria. Nada ES algo, de ahí que la existencia de todo algo sólo sea posible percibida ilusoriamente. ¡Todo aquello que sea buscado por alguien, y también todo alguien que esté buscando algo, estará consistiendo en una simple falacia! ¿Qué felicidad podría superar a aquella que nadie necesitara sentir…, y mucho menos que sentirla dependiera de que algo pudiera proporcionársela? ¿Qué sentimiento de felicidad es aquel que está sujeto a la satisfacción de la ilusión de la existencia personal? Creerse uno (yo existo), es la fuente de todo lo que ello obliga a inventarse para seguir creyéndose uno. He ahí que todo aquello que el ser humano cree que busca, necesita, merece, protagoniza, etc., no consiste en algo diferente a aquello que le mantenga dormido, ciego, loco, inconsciente, es decir, identificado con la falacia de su existencia particular. Observando el discurrir de la fábula del día a día humano, es fácil darse cuenta de que dentro de esa narración nadie está buscando despertar, ni progresar, ni mejorar, ni conocerse; la única manera de continuar siendo la existencia de “un ser” es dentro de ese cuento y/o formando parte de esa ilusión. 

64- NADA-ESO. Por tratarse todas las formas posibles de existencia en simples percepciones ilusorias y/o de apariencia, fuera de ese espejismo nada de todo cuanto los seres humanos venimos asumiendo como nuestros pensamientos, emociones, actos, voluntades, esfuerzos, sacrificios, experiencias, etc., tendrá jamás el objetivo ni el premio de convertirnos en seres mejores. Con absoluta independencia del juicio que pueda emitirse al respecto, la única razón de todo ello siempre estará consistiendo en la ilusoria andadura del camino que conduce a seguir percibiendo que “somos” el personaje hacedor, experimentador, y protagonista de algo. ¡Nada es algo, de ahí que todo aquello que se juzgue siendo de una manera y/o  siendo de la opuesta, siempre  estará constituyendo la misma ilusión! La ilusión no puede transformarse en algo distinto a ilusión, porque ni la ilusión es ilusión. Nada está siendo algo distinto al Estar Siendo y/o al estar aconteciendo de nada-algo. Toda percepción de ser existencia de algo consiste en estar siendo nada que esté siendo percibido. Comenzando por el perceptor de algo, todo cuanto pueda percibirse consistirá en Nada-Eso ni ninguna otra cosa. Fuera del sueño de la existencia de algo, nada ni nadie es mejor ni peor que otro algo y/o que otro alguien, pues, más allá del sueño, que supone la percepción de la existencia de algo, nada existe siendo la existencia de algo ni siendo la existencia de alguien. Tú no eres tú, por tanto, he ahí que tus alegrías, tus sufrimientos, tus esperanzas, tus problemas, tus triunfos, tus enfermedades, etc., tampoco son eso ni es algo tuyo fuera de la ilusión de que tú eres la existencia de “un ser” especial. Fuera de la ilusión de la percepción egoica, nada está pasando, que ello no consista en que parezca que está pasando algo y que eso está pasándole a alguien. 

Juande Puerta.

viernes, 5 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (31)

61- CREENCIAS DESTRUCTIVAS. Nada es eso que se percibe siendo algo (uno), sino el estar siendo de nada-algo. No dualidad significa No-Uno, es decir, ni esto ni aquello ni ninguna otra cosa (Neti, neti). Nada está siendo alguien, y tampoco está siendo algo que ese alguien pudiera percibir, creer, crear, pensar, imaginar, experimentar, etc., que estuviera siendo “un” algo. No-dualidad (no-uno) significa no-pecado original, no-necesidad de expiación, no-necesidad de salvación, no-necesidad de algo. Por mucho que percibido egoica y/o egocéntricamente, todo aparente ser algo determinado, condicionado, intencionado, trascendente, etc., fuera de esa manera de percepción absolutamente innecesaria y prescindible, nada está siendo “un” algo. Paradójicamente, la identificación con “uno” equivale a ilusión y determinismo casi ilimitados. Nada es algo, ni es por algo, ni es para algo. La ilusión del uno es la fuente de todas las percepciones de dualidad y de separación. Todo “ser-un algo” estará siendo creencia…, y todas las creencias estarán siendo creencias deterministas. Las creencias deterministas están determinando y condicionando por completo las economías, las ideologías, las culturas, la educación, la justicia, el tiempo y el espacio, las actividades humanas y hasta los sentimientos y las emociones. Las creencias deterministas llevan miles de años esclavizando a los seres humanos y empujándonos a actitudes y comportamientos propios de animales destructivos. Igual que el capitalismo, para crear riqueza, necesita imperiosamente que no dejen de haber muchos pobres y mucha pobreza (¿para eso son las crisis?), así también la mayor parte de las religiones, para que la gente busque un poco de paz, perdón y resignación, precisan que predomine el sufrimiento. Por creerse “uno” el ser humano vive buscando la felicidad y todo aquello que, creerse uno, estará haciéndole creer que necesita encontrar. Las economías basadas en la producción de bienes pueden llegar a destruir el planeta, pero nunca podrán satisfacer la ansiedad humana de amor y de felicidad, originada por la creencia determinista a cerca del uno mismo.  

62- APARIENCIA DE SER UN SER. Mientras que el incesante fluir indeterminado de la vida no deja de demostrar que “nada es algo ni permanece siendo algo”, el ser humano insiste e insiste en engrandecer y encumbrar la percepción de su aparente ser particular, su aparente ser un yo, su aparente ser un sí mismo, su aparente ser “un” algo único y diferenciado; su aparente, estúpido y trágico ser un hijo predilecto. A pesar de las lecciones magistrales, que continuamente está brindando el estudio de la historia, del presente e incluso del futuro más próximo, las mentes humanas (consciencia identificada) insisten en seguir defendiendo -hasta las últimas consecuencias-, la autenticidad de aquello que, paradójicamente, constituye la causa principal de todos los conflictos que, a su vez, pretenden evitar: su percepción de la existencia dividida en “ser” particularidades y/o “ser” individualidades separadas (SER UN SER). He ahí que la percepción egocéntrica o dualista (aparentemente fragmentada en partes diferenciadas) de la existencia, NO ES NADA MÁS QUE UNA FANTASÍA. Por tanto, he ahí que la identificación con la percepción sensorial, racional, psicológica, emocional, etc., del “uno”, del yo soy yo y tu eres tú, del yo soy yo y el mundo es el mundo, del yo soy yo y la vida es la vida…, no está obedeciendo a ningún ordenamiento supremo, divino ni trascendente. ¡Nada divide, separa y origina más conflictos que la identificación con la ilusión de la existencia del ser-uno! La inmensa mayoría (si no todas) las filosofías, las ideologías, las religiones, las economías, las políticas, las enseñanzas, las éticas, las morales, las culturas, los sistemas de gobierno y judiciales, las actividades, y, en general las voluntades humanas, están basadas en una falacia descomunal: la mentira de la existencia determinada del ser humano. Por lamentable que resulte tener que admitirlo, lo cierto es que ninguna ideología política ni ninguna otra organización social, cultural, filosófica, religiosa, etc., busca salir del error; en lugar de eso, todas se dedican a administrar su manera de percibir ese engaño y también las consecuencias que genera ese engaño: todas se dedican a potenciar la ilusión del yo soy un yo. 

Juande Puerta.

lunes, 1 de mayo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (30)

59- TÚ NO ERES TÚ. “Nada puede herirte a no ser que le confieras ese poder.” (UCDM Cap. 20)  Nada puede herirte a no ser que tú te consideres alguien y, consecuentemente, por percibirte siendo alguien también estés percibiendo lo demás siendo algo y estés confiriéndole a eso el poder de ser aquello que puede hacerte daño y/o hacerte feliz. Tú no eres tú, porque tú no eres “un” yo. Tú no eres tú, por tanto, todo lo que crees que es tuyo y/o que te sucede a ti, tampoco está siendo eso ni está siendo así. Tu vida, tu mundo, tus circunstancias, tus experiencias, tu personalidad, tu carácter, tus reacciones, tus pensamientos, tus emociones, tus luchas, tus deseos, tus miedos…, todo eso y todo aquello que sea percibido por ti como la existencia de algo para ti, siempre consistirá en el efecto de que tú creas que tú eres “un” yo, es decir, “uno”. ¿Puede cambiarse algo de todo eso que percibes siendo algo? No, porque nada de eso está siendo eso ni ninguna otra posibilidad de ser algo. ¿Sirve de algo intentar cambiar aquello no está siendo “un” algo? Incluso la apariencia de los cambios está consistiendo en Estar Siendo nada-uno. Fuera del espejismo de la percepción de existencia, nada es uno; el uno exige la identificación con la existencia separada de aquello que lo percibiera y lo nombrara. No hay dualidad porque no hay uno. No hay un soy; no hay un somos. Nada-Uno es lo único que hay. Tú no eres tú, y tampoco nadie está diciendo que tú no eres tú. Tú no tienes que encontrarte a ti mismo ni tienes que conocerte a ti mismo, pues, la existencia de “un” sí mismo sólo es apariencia. En el universo no hay otras formas de vida, porque no hay “un” universo ni hay formas de vida. Todo haber algo consiste en el supuesto de que eso fuera posible y necesario para “un” algo. Todo está siendo siempre, sin que nunca algo este siendo “un” ser algo. No hay separación, porque tampoco hay “un” algo que pueda fragmentarse y separarse. Toda percepción de haber la existencia de algo estará consistiendo en el no-haber de “un” algo.  

60- SIN CONDICIONES. Nada existe siendo algo distinto a la existencia de Nada-Uno. Todo está consistiendo en el Estar Siendo de Nada determinado. En Estar Siendo Nada-Uno no hay algo que esté consistiendo en ser algo. En el Estar Siendo Nada-Uno (no-dualidad) la existencia de individualidades y los acontecimientos que esas individualidades creen estar viviendo, no está siendo algo distinto a Estar Siendo Nada-Uno. El Estar Siendo Nada-Uno no consiste en ser aquello que la mente (consciencia identificada) pueda interpretar como el ser de algo. Nada es algo, ni es por algo, ni es para algo; simplemente todo ES. Todo existe; pero -comenzando siempre por la existencia del sí mismo perceptor- no siendo aquello que pueda percibirse siendo la existencia de algo. Parece lógico y razonable que desde la lógica y la razón del ego (identificación con la percepción de existencia) no pueda ni quiera comprenderse la no-existencia de algo. Con absoluta independencia de cómo se vea y/o perciba a través de cualquier canal de percepción posible, todo está siendo nada que pueda verse ni percibirse siendo algo. ¿El amor incondicional es nada?  -me plantea una amistad. Nada está siendo “un” ser algo y/o el ser de un algo; ni tan siquiera el amor incondicional más sublime que jamás pudiera alcanzar a percibir y comprender la mente identificada con la percepción de la existencia humana, sería una excepción. ¡Si es algo, entonces no puede ser incondicional, sino completamente condicionado! Todo está siendo, pero sin que esté siendo “un” algo. 

Juande Puerta.