miércoles, 26 de abril de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (29)

57- UN SER ALGO. No importa el nombre o la etiqueta: comenzando por el sí mismo -que vive preguntándose quién soy, es decir, afirmando que es la existencia trascendente de algo desconocido por sí mismo-, todo aquello que sea percibido siendo “un ser algo”, siempre estará siendo la existencia de Nada, pero ilusoriamente visto e interpretado como ser la existencia de algo distinto a Nada. En la consciencia de la no-dualidad (no-uno), SER, no significa ser un ser, ni ser ninguna otra posibilidad de ser algo. En el sueño originado por la confusión de percibirse a sí mismo siendo la existencia de un sí mismo (un ser), pueden percibirse aconteceres de cosas tan curiosas como que esté mal visto que dos personas se peleen entre ellas, a la vez que se vea normal que en pleno siglo XXI los ciudadanos de un país se declaren la guerra a sí mismos y/o a los de otros países, mientras los egos de terceros territorios, culturas, religiones, ideologías, etc., convierten ese conflicto en una magnífica oportunidad para emprender lucrativos negocios, y las instituciones mundiales -creadas y sufragadas para evitar que ello suceda- cacarean en sus corrales ajardinados. En el sueño de la existencia humana nadie debería ser acogido en otro país, porque tampoco nadie debería verse obligado a abandonar su país. Considerarse la existencia de un ser particular origina paradojas tales como ese personaje viva su existencia deseando cambiar todo aquello que está definiéndole. Existencia y apariencia son sinónimos; podría decirse que la existencia es una apariencia pasajera del SER y/o del Estar Siendo Nada-Uno (No-dualidad). He ahí que el universo de la existencia percibida está siendo tan aparente y transitorio como su perceptor. He ahí que cuando Estar Siendo Nada-determinado, fuera percibido, interpretado y definido como si fuera “un ser algo” (existencia), entonces ese supuesto algo dará lugar a  infinitas posibilidades de percepción y de interpretación más (qué, quién, dónde, cómo, cuándo, por qué, para qué…), aunque cada una de las nuevas formas, apariencias y existencias surgidas de la primera, continuará siendo Nada-Uno. He ahí que la percepción de la existencia del perceptor (yo existo/ego) y de todo lo percibido por el perceptor (lo demás/ego) se reproduce y perpetúa a través de la descendencia familiar y de cada especie, sin que algo distinto al Estar Siendo Nada-Uno esté aconteciendo jamás. 

58- UNIVERSO PERSONAL. Todo cuanto existe para mi es una consecuencia de la creencia en mi existencia. Creerse la existencia de uno mismo -siendo uno mismo algo distinto a la percepción de una identidad ilusoria-, origina la ilusión de todo cuanto ese uno mismo cree estar viviendo. La percepción egoica o identificada convierte las percepciones en un reflejo del sí mismo que no existe siendo un si mismo ni siendo una existencia determinada. Si crees que eres la existencia de algo, entonces también tendrás que creer en la existencia de todo lo que tú creas que percibes siendo algo, aunque ni tú ni lo demás esté siendo eso ni ninguna otra posibilidad determinada de ser. Tú no eres tú, por tanto, todo lo que crees que es tuyo y/o que te sucede a ti, tampoco está siendo eso ni está siendo así. Toda percepción de ser algo, de hacer algo, de suceder algo, de pensar algo, de experimentar algo, de trascender algo, etc., por parte de alguien (yo existo), estará consistiendo en ego y/o en percepción de existencia identificada de algo; sin embargo, puesto que Nada-Uno (no-dualidad) es lo único que está siendo siempre, he ahí que ser ego, nunca estará consistiendo en ser “un” algo ni en ser “un” alguien. ¡Todo ser “un” algo, todo acontecer “un” algo, etc., es ego, más todo ser ego está consistiendo en el Estar Siendo de Nada-Uno! Estar Siendo No-Uno, no puede conocerse, nombrarse, experimentarse ni comprenderse…, por eso es que todos los interrogantes trascendentales del ser humano (¿quién soy, de dónde vengo, a dónde voy, para qué estoy aquí, qué sentido tiene esto, etc.,) así como la famosa invitación de los antiguos sabios griegos a “conocerse a sí mismo”, está refiriéndose a la fantasía del ego. ¡No hay otro sí mismo que aquel sí mismo que no consiste en ser “un” sí mismo! Toda percepción de ser “un” algo, es ego y estará constituyendo el universo personal e ilusorio del ego. Excepto ser ego y/o ser percepción de existencia (dualidad), nada más está siendo “un” ser algo, de ahí que plantearse cuestiones, buscar soluciones, tratar de conocerse e intentar mejorar algo, siempre pertenecerá al universo absolutamente hermético, personal e ilusorio de la existencia del uno y/o del ego (yo existo). ¡Todo ser “un” algo, todo suceder “un” algo, etc., es ego, más todo ser ego está consistiendo en el Estar Siendo de Nada-Uno!

Juande Puerta.
Publicar un comentario