sábado, 22 de abril de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (28)

55- NADA ERES. Todo está siendo, pero sin ser la existencia de algo y/o no-siendo algo distinto a Estar Siendo Nada-algo. Mira una rosa, ES Nada, pero percibido como si fuera la existencia de una rosa. Todo está siendo Nada-Uno (no dualidad), pero percibido como si fuera la existencia de algo. Mira la felicidad y mira el sufrimiento…, ES NADA, pero percibido como si fuera la existencia de algo etiquetado con el nombre de felicidad y de sufrimiento. ¿Qué persigues cuando persigues la felicidad, y qué rechazas cuando rechazas el sufrimiento? Mira el miedo, ES NADA, pero percibido como si fuera la existencia de aquello que se considera el miedo. ¿A qué temes cuando temes al miedo? Mira el amor, la libertad, la vida, la muerte, la gloria, la tristeza… y todo lo que percibes siendo la existencia de algo…, ES NADA, pero percibido como si fuera la existencia de eso que has aprendido a diferenciar. Mírate a ti, NADA ERES, pero percibido como si fueras la existencia de aquel individuo que se percibe a sí mismo siendo algo distinto a SER. Ser, siempre infinitivo, nunca sujeto; Ser, siempre nada, nunca algo. Nada está siendo todo aquello que parece ser la existencia de algo, cuando se percibe desde la apariencia de la existencia del perceptor. Incluso la ilusión ES NADA, con aspecto de ser la existencia de ilusión. No hay otro dios que el no-haber de un dios; nunca ha habido ni habrá algo siendo aquello que pueda percibirse, experimentarse, sentirse, pensarse, imaginarse, crearse. Nada es lo único que está habiendo. Cualquier cosa que pueda nombrarse, estará siendo Nada-Uno, pero con aspecto y/o apariencia de existencia de algo a lo que se le ha puesto un nombre. Todo aparente hacer, acontecer, vivir, experimentar, percibir, etc., estará siendo Nada, por tanto, sin motivo, sin propósito, sin forma, sin intención, sin voluntad, sin condiciones, sin mente, sin ego: sólo el Estar Siendo de ninguna cosa. Paradójicamente, cuando una flor y su perfume y el personaje que percibe la existencia de la flor y de su perfume y de su yo…  están consistiendo en el Estar Siendo de Nada-Uno, entonces, en esa plenitud, dejan de ser necesarios los calificativos y también desaparecen las sensaciones de vacío, de soledad, de carencia, de incoherencia y de transitoriedad, es decir, dejan de percibirse las características propias de la existencia de algo. ¡Siendo Nada, ya está todo; siempre ha estado y nunca dejará de estar!  

56- EL PODER DEL AHORA. Ser, sin ser un yo. Ser, sin ser una identidad. Ser, sin obligación de ser “un” algo, ni de ser “por un” algo, ni de ser “para un” algo. ¡Sólo Ser; Ser, siendo Nada! Ser, sin necesidad de demostrarlo, ni necesidad de justificarlo, ni necesidad de conocerlo, ni necesidad de cambiarlo. Para Estar Siendo no es necesario ser la existencia de algo. No hay tal cosa como la existencia, el acontecer y/o la experiencia de algo distinto a Estar Siendo Nada-Uno. Estar Siendo trasciende la apariencia efímera de la existencia de algo. Estar Siendo significa no ser algo y/o no ser la existencia de algo. Todo ES y/o Está Siendo, pero sin ser algo ni de alguna manera de ser. ¡No temas, fuera de la percepción de estar siendo la existencia de alguien, nada puede afectar a aquello que no está siendo la existencia de algo! Nada es algo; toda apariencia de ser algo consiste en el Estar Siendo Nada-Uno, pero percibido egoicamente, es decir, desde un prisma que convierte todo lo percibido en algo personal e ilusorio. Tú nunca has sido tú; todo aquello que crees que has vivido tú, nunca ha sido eso que crees que ha vivido alguien. Tú nunca serás tú; todo aquello que creas que estás viviendo tú y/o que tú vivirás alguna vez, nunca será eso ni será la vivencia de alguien. El perceptor y lo percibido no son eso fuera de la interpretación mental de que son eso. La percepción de lo percibido -comenzando por el uno mismo- está siendo creada a partir de supuestos, creencias y/o certidumbres falaces. Todo está consistiendo en el Estar Siendo  Nada-Uno (no-dualidad, no-separación, no-diferencia, no-discriminación), pero percibido como si fuera alguna cosa. La percepción del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, del error y del acierto, del principio y del final, del yo y del tú, etc., siempre estará tratándose de la imagen de juicios basados en premisas ficticias realizadas por aquellos personajes que, paradójicamente, viven reconociendo que “no se conocen”. Incluso el aquí y ahora, si está siendo percibido como el aquí y ahora (algo) de alguien, estará siendo ficticio. El poder del ahora sólo tiene validez en el mundo del ego y/o de la identificación.

Juande Puerta.
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