viernes, 14 de abril de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (26)

51- NI LO UNO, NI LO OTRO (NETI NETI)-2. He leído que en el hinduismo y el advaita vedanta, “neti neti” significa “no esto, no aquello”, por tanto, no-dos; pero también, no-uno (ni esto ni aquello; ni lo uno ni lo otro). La no-dualidad del Neti neti no debería seguir interpretándose como hace ya más de mil doscientos años, es decir, como “Todo-Uno”. El Todo-Uno original no está refiriéndose a “un” todo-algo, sino al todo-ni esto ni aquello.  Pese a la aparente resistencia de la mente identificada, es hora de abrirse a la no-necesidad de comprensión del todo-nada y/o del nada-algo por parte de alguien. ¡Nada falta por ser ni por hacerse! He ahí que la identificación con la aparente existencia del comprendedor origina la existencia aparente de lo que supuestamente necesitaría ser comprendido. La existencia sólo consiste en una percepción, de ahí que nunca hubo algo siendo la existencia de algo, nunca hubo un dios creador de la existencia de algo, nunca hubo la existencia de aquello que fuera creado. Ni lo uno, ni lo otro (Neti, neti). No bien ni mal. No culpa ni perdón. No yo ni tú. No principio ni fin. No vida ni muerte. No aquí ni allá. No tiempo ni espacio. ¡Ni lo uno ni lo otro! Paradójico es aquello que puede “ser percibido” de dos maneras aparentemente opuestas a la vez (dualidad), cuando fuera del fenómeno de la percepción ni tan siquiera es algo siendo de  una manera, por tanto, he ahí que si es percibido como algo paradójico…, sencillamente no-Es. Por mucho que en el universo ilusorio de la consciencia egocéntrica e identificada (yo existo) todo pueda percibirse e interpretarse como la existencia y/o el estar siendo de algo relativo, transitorio y condicionado, ello únicamente consistirá en SER y/o Estar Siendo. Toda percepción de algo consistirá en el Estar Siendo de nada, pero etiquetado. No habiendo determinación, nada estará negándose ni afirmándose. Con absoluta independencia de aquello que “desde el testigo del yo existo” esté percibiéndose o no percibiéndose, buscándose o no buscándose, pensándose o no, sintiéndose o no, experimentándose o no, imaginándose o no, haciéndose o no, temiéndose o no, existiendo o no… nada de eso cambiará el incesante fluir del Estar Siendo Nada-Uno. ¿Parar la mente…, qué mente? ¿Detener los pensamientos…, qué pensamientos? ¿Arrepentirse del pasado…, qué pasado? ¿Luchar por el presente y el futuro…, qué presente y qué futuro? ¿Cambiar el mundo…, qué mundo?  ¿No estaremos los seres humanos creyendo que tenemos que hacer todas las cosas que creemos que tenemos que hacer, sólo porque estamos creyéndonos la existencia de algo, en lugar de estar consistiendo en el Estar Siendo de nada determinado, limitado, condicionado, que necesite cambios, que precise mejorar? Pues eso.  

52- ADVAITA. Leo en wikipedia: “La doctrina advaita es una rama no dualista del hinduismo que afirma la unidad entre las almas (atman) y la divinidad (Brahman). El filósofo indio Shankaracharia (788-820) conformó esta doctrina a partir de las escrituras Upanishad (importantes textos hinduistas que reformaron la antigua religión védica y la convirtieron en el hinduismo actual). Adualidad (no dualidad) La doctrina vedānta advaita promueve la existencia de un ser unido a la totalidad de seres existentes, hasta tal punto que no puede hablarse de relación entre los distintos seres, sino de unidad total. Es la unión entre el sujeto que percibe y lo percibido. La falsa apariencia de ser múltiple lo que en realidad es uno, es debido a la función mental de conceptualizar, que consiste en definir y para ello dividir en partes lo que no está dividido. Así, cuando la mente abandona el proceso de conceptualización, la realidad de ser uno se revela, sin dejar dudas, como un hecho puramente objetivo. Ante la pregunta fundamental «¿quién soy yo?», la respuesta es la no conceptualización. La expresión «Yo soy» seguida de silencio sugiere esta respuesta. El advaita vedanta tiene una gran afinidad con diversos movimientos en su aspecto más místico. Se encuentran resonancias con el zen, el sufismo, el taoísmo, el tantrismo, los místicos cristianos, etc. Para comprender bien el advaita es importante tener en consideración que la doctrina advaita aplica el no dualismo absolutamente a todo, incluyendo al mundo, a la consciencia, a las ideas (que según la doctrina advaita provienen de una única fuente) y al universo entero, tanto en su dimensión espacial como en la temporal. Por lo tanto, en el advaita no sólo el espacio es una ilusión (maya), sino también el tiempo. El énfasis se hace en que «todo sucede aquí y ahora», pero no considerando el aquí-ahora de un modo literal, sino en un sentido atemporal y no espacial. Otro punto fundamental en el advaita es el que remarcó Ramana Maharshi acerca de que «el individuo no es el hacedor». El individuo como entidad independiente es considerado como una mera conceptualización: algo ilusorio. Por lo tanto, los actos que comúnmente se atribuyen al individuo no son sino obra de esa no dualidad, llamada frecuentemente ser, vida, unidad, conciencia o simplemente ―emulando al maestro Nisargadatta Maharaj― eso. Es la conciencia (o eso) quien realiza todas las acciones en el universo, incluidas las que son llevadas a cabo a través de individuos que creen ser independientes del resto.” Ante este texto quiero puntualizar lo siguiente: No dualidad no debería interpretarse como no-dos ni como todo-uno; no dualidad equivale a nada-existencia de algo, es decir, a que toda apariencia de ser existencia de algo estará consistiendo en Ser y sólo en Ser. No hay almas ni hay divinidad. No hay unidad entre todo lo que hay porque Nada hay. No hay división porque tampoco hay aquello que pudiera dividirse. El testigo del “yo soy” continúa siendo un yo conceptualizado. No hay ningún aquí y ahora que esté siendo “un” aquí y ahora. Nada está siendo hecho por alguien, pues, más allá de esa percepción, salvo SER, nada está siendo hecho ni aconteciendo.

Juande Puerta.
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