miércoles, 5 de abril de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (25)

49- CREYENDO EN LA EXISTENCIA. Cuando nada es algo, entonces la percepción de algo siempre está siendo la percepción de nada. Todos los ser-es o formas de ser, no somos uno; todos los seres no somos el mismo uno, sino el mismo NO-UNO que la mente no puede abarcar. Nada es algo ni permanece siendo algo; nada permanece siendo algo, porque NADA ES algo. Comenzando por la propia, toda percepción de existencia está consistiendo en el mismo no-estar siendo algo determinado y/o el mismo no-estar siendo “un” uno. La percepción de existencia equivale a la percepción de ilusión, de ahí que en el mundo de la ilusión la percepción de existencia pueda considerarse como la realidad, ya que, en efecto, en el mundo de la ilusión la realidad consiste en la percepción de existencia. Si yo no fuera yo, porque ser yo sólo fuera una percepción egocéntrica, ¿sería yo el pensador, el poseedor, el hacedor, el experimentador, el destinatario, el merecedor, etc., de aquello que yo estoy atribuyéndome? Todo lo que es algo para mi y/o es de alguna manera de ser para mi, está creándolo la creencia en mi. ¡Nada está siendo algo determinado fuera de la percepción identificada y/o egocéntrica! No puede cambiarse el mundo que sólo existe porque está creyéndose en la percepción de que existe, y además que existe de la manera que está viéndose. Siempre están cambiando las percepciones o apariencias, pero nunca el Estar Siendo.  Cuando alguien dice que "no temas al miedo…", lo que está diciendo esa persona es que ella está “creyendo en la existencia” del mismo miedo que dice que no se crea. Cuando alguien dice que “creas y que confíes en el amor fraternal, la felicidad, la libertad…, y que luches por eso”, lo que está diciendo esa persona es que ella  está “creyendo en la existencia” de lo que afirma, por tanto, habla sin darse cuenta de que por el simple hecho de nombrarlo estará refiriéndose al mundo de la ilusión. ¡Nada de aquello que las personas percibimos existiendo, existe siendo eso fuera de la percepción de la existencia de nosotros mismos! La historia de la humanidad no deja de demostrar que el esfuerzo por cambiar aquello (nuestra persona, los otros, el funcionamiento del mundo, el devenir de la vida, etc.) que sólo existe en la creencia y/o la percepción de su existencia, únicamente sirve para reforzar esa ilusión todavía más. Sin consistir en ser algo, todo está siendo ya -desde siempre-, aunque la percepción egoica (yo existo) no permita darse cuenta. Precisamente porque ninguna cosa está siendo aquello delimitado que pueda percibirse, nada falta nunca, aunque “el deseo egoico” de que todo fuera algo (y además diferente) impida asumir que Estar Siendo no se refiere a ser algo.  

50- NI LO UNO, NI LO OTRO (NETI NETI)-1.  ¿Acaso la mayor negación no puede estar consistiendo, “a la vez”, en la mayor de las afirmaciones? ¿Acaso arriba, no puede estar siendo, “a la vez”, abajo, igual que dentro, puede estar siendo, “a la vez”, fuera? ¡De según cómo se mire y/o perciba, todo depende! En efecto, todo será algo y/o de alguna manera de ser algo, dependiendo desde qué punto de partida, perspectiva, creencia, supuesto, hipótesis, convicción, consciencia, identidad, paradigma, programa, cultura, mentalidad, intención, etc., se perciba. Sin embargo, he ahí que, precisamente porque “dependiendo de…”, cualquier cosa -por muy trascendental que esté considerándose- puede estar siendo “todo y nada a la vez”, trascendiendo el fenómeno que origina esa diversidad de posibilidades, nunca algo estará siendo NI LO UNO NI LO OTRO, sino, simultáneamente, infinitas  apariencias. He ahí que el misterioso enigma, que hace que SER-NADA se convierta en la apariencia y/o en la existencia de algo, y que además también hace que esa existencia esté considerándose de alguna manera que lo identifique y lo defina, no depende de nada más que del fenómeno de la percepción. ¡Algo tan simple y natural como LA PERCEPCIÓN de apariencia y/o de existencia (recibiéndose a la vez a través de canales sensoriales, psicológicos, intelectuales, emocionales, anímicos, etc.) está suponiendo la permanente  caída (aquí y ahora) en la tentación de morder el fruto prohibido de identificarse con la apariencia/existencia de UN SER (yo existo), en lugar del Estar Siendo! La  percepción de existencia no sólo conlleva la identificación con la existencia determinada del yo perceptor (uno) y de lo percibido (lo otro), sino que además supone el destierro al universo de la percepción de separación entre todo aquello que nunca fue algo. ¡El prodigioso fenómeno de la percepción de existencia convierte en apariencia todo lo supuestamente percibido por alguien! Sin embargo, ¿se produjo alguna vez dicha existencia y separación, y por tanto, está cometiéndose aquel pecado y las posteriores consecuencias? No, salvo en la percepción (ilusión, sueño, maya…) de que eso aconteció alguna vez, tal cosa jamás se produjo, de ahí que todo cuanto alguien esté experimentando como si consistiera en la existencia de algo, “siendo eso concreto que se percibe” jamás estará aconteciendo.

Juande Puerta.
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