viernes, 31 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (23)

45- ¿QUIÉN SOY YO? Si en la existencia de algo se mirase con un microscopio lo suficientemente potente, al final lo único que se vería sería Nada. Y si la existencia de algo se mirase desde la suficiente distancia, al final lo que se vería sería Nada. ¿Qué hay entre Nada y Nada, que no consista en Nada, por mucho que Estar Siendo Nada pueda percibirse e interpretarse como si estuviera consistiendo en existencia de algo? Paradójicamente, Estar Siendo Nada incluye la posibilidad de estar percibiéndose y considerándose como la existencia del perceptor de infinitas formas de existencia aparentemente distintas a Estar Siendo Nada.  He ahí que aquello que está percibiéndose y considerándose como la existencia de algo, el acontecer de algo, la experiencia de algo, etc., más allá de la percepción egocentrada del supuesto perceptor únicamente está consistiendo en el eterno e infinito Estar Siendo Nada-algo. ¡Existe, luego consiste en Nada-la existencia de algo, y/o en Nada, percibido e interpretado como la existencia de alguna cosa distinta a Estar Siendo Nada! Trascendiendo la identificación con el disfraz del yo, deja de percibirse la necesidad de llegar a algún lugar o meta, pues queda comprendido que tanto eso que lo pretende, como aquello que sea pretendido, sólo consistirá en percepción de existencia (ego), es decir, en Nada siendo interpretado como existencia de algo. Con independencia de la etiqueta que se le ponga, toda percepción de existencia siempre estará consistiendo en Nada. ¿Qué es dios, quién soy yo…? Nada está siendo algo determinado (existencia), por tanto, tampoco nadie está preguntando sobre sí mismo ni sobre cualquier otra posibilidad de ser algo. ¿Podrás comprenderlo y aceptarlo sin renunciar a tu propia percepción de ser algo? “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. El hábito no hace al monje.” -rezan algunos dichos populares, haciendo referencia a la invariabilidad de lo que significa SER. Ser, incluye todas las posibilidades de percepción de existencia de algo (ego), y también la identificación con cualquiera de esas apariencias; pero sin que ello suponga Estar Siendo alguna de ellas y/o algún tipo de determinismo (no-uno). SER, permite percibirse disfrazado de puntos suspensivos y también que los puntos suspensivos  puedan etiquetarse de mil maneras distintas; sin embargo, todo continuará consistiendo en SER, y sólo en SER. Ser, ¿qué, quién, por qué, para qué, cómo, cuándo, dónde…? Sólo Ser.  

46- SER UN SER. La percepción de  felicidad o de sufrimiento, de amor o de miedo…, igual que las diferentes políticas, las diferentes educaciones, las diferentes culturas, los diferentes artes, las diferentes religiones, las diferentes  justicias, los diferentes trabajos, los diferentes planes a cerca del futuro y todo el teatro que constituye la organización de la cotidianidad humana, -a pesar de la pestilencia que desprenden los resultados del pasado y del presente- todo está siendo creado a partir de la identificación con la apariencia existencial de un supuesto yo. Por muy increíble que resulte y/o locura que suponga, el guión de toda la historia humana continúa escribiéndose entorno a un personaje que -porque no lo sabe y nunca lo sabrá- vive preguntándose a sí mismo “quién soy yo”, como si ser un yo fuera ser algo distinto a una suposición y/o especulación. El ser humano nunca ha conocido quién es, y nunca jamás llegará a conocerlo, (de ahí la incoherencia que demuestra) sencillamente porque no-es algo, porque no-es un ser humano, porque no-es ninguna cosa distinta al Ser y/o al Estar Siendo Absoluto de nada-una existencia. El ser humano no consiste en “ser un ser”, sino en el Estar Siendo absolutamente carente de limitaciones y condiciones, por tanto, he ahí que FUERA DE LA FANTASÍA que, aquí y ahora, está siendo creada por la identificación con la hipótesis de SER UN ALGO -en lugar de percepción ilusoria de existencia de algo-, el ser humano tampoco es autor, tampoco es hacedor, tampoco es emisor, tampoco es receptor, tampoco es protagonista, tampoco es testigo, tampoco es  responsable ni merecedor de algo. ¡Todo ser algo y todo acontecer algo pertenece al cuento de había una vez…! Paradójicamente el mismo ser humano que reconoce abiertamente desconocerse y no tener ni la más remota idea de saber qué es, sin embargo vive imponiendo la convicción de que “es un ser humano”, a la vez que lamentándose por la recogida de los frutos que esa identificación está generando. 

Juande Puerta.
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