martes, 21 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (20)

39- EL MÁS ORIGINAL DE LOS PECADOS-2. El metafórico artilugio del incumplimiento del mandato divino (prohibición de elegir entre dos o más opciones existentes previamente y/o de elegir entre varias existencias de algo), siempre está aconteciendo aquí y ahora, por tanto, nunca antes ni por parte de ningún primer hombre creado en un paraíso. Y tampoco está incurriendo en ello la consciencia encarnada en la identidad de un individuo -engendrado con la capacidad de elegir libremente-, “por el hecho de desobedecer una orden ajena”, pues todo consiste en el simple efecto de  percibirse siendo existencia de algo determinado, distinto y separado del ESTAR SIENDO TODO-NADA, esto es, percibirse siendo “existencia”. El enigmático fenómeno de la identificación consciencial (origen de la supuesta creación universal) genera el nacimiento de la “mente perceptora de existencia o determinación”, de dualidad, de separación, de elección, de predilección…, y del resto de las posibilidades perceptivas que caracterizan el devenir de todos los seres (ser-es) identificados con la percepción de su particularidad existencial. He ahí que la percepción de existencia de “un algo” y/o de algún tipo de existencia determinada, también conlleva implícita la “percepción ilusoria o mental” de dualidad y separación. Primera consecuencia de la identificación con la ilusión de mi existencia: la percepción de existencia y de separación entre las figuras metafóricas del Ser creador, del ser creado, del conjunto de la creación y de todo aquello (comenzando por el bien y el mal) que está siendo configurando a partir de la identificación con la apariencia de “un yo soy la percepción de mi existencia y la percepción de mi existencia soy yo”. Sin embargo, no habiéndose producido jamás aquella creación, aquel mandato ni aquella desobediencia, y tampoco el correspondiente enfado divino (véase aquí también la intervención de la mente humana), ¿en qué consiste entonces la metafórica expulsión del Jardín del Edem y/o la expulsión de la Casa de Dios, a la que la consciencia que se percibe encarnada en una identidad humana, parece que siempre desea regresar? ¿Consiste ese anhelo de regresar al Paraíso de ESTAR SIENDO no-existencia, no-dualidad y no-separación, en una especie de penitencia expiatoria de la culpa, por algún error cometido, o quizás todo ese entramado de apariencias y de percepciones está indicando y/o informando de que sólo se trata de darse cuenta de que nada de aquello aconteció jamás? En el estar siendo, Nada la existencia de algo, consiste todo. (sigue) 

40- EL MÁS ORIGINAL DE LOS PECADOS-3. La metáfora de la expulsión del  Edem del “yo humano” -cuya percepción de existencia habría sido creada y/o ha surgido de algo que ya ESTABA SIENDO LO ÚNICO-, simboliza la aparición -pero sólo con forma de percepción mental-, de una aparente división y separación del ESTAR SIENDO TODO-NADA y/o del ESTAR SIENDO NADA-TODO CUANTO PUEDA PERCIBIRSE SIENDO EXISTENCIA DE ALGO. ¿Acaso no estará siendo la supuesta convivencia de la Consciencia carente de identidad (Estar Siendo Todo-Nada) y la consciencia identificada con la percepción de estar siendo todo-algo, todo por-algo y todo para-algo, la causa de los sentimientos dualistas de unidad-separación, inocencia-culpabilidad, paz-ansiedad, eternidad-transitoriedad, plenitud-carencia, libertad-esclavitud, dicha-sufrimiento, amor-miedo, etc., siempre presentes “en la percepción de existencia”? He ahí que la percepción de existencia, y, por tanto, de dualidad, separación, carencia, antagonismo, etc., queda reducida al ámbito de la mente creadora de dicha percepción y/o de la consciencia identificada. No hay castigo ni penitencia ni expiación, ni necesidad de salvación, porque jamás hubo existencia de un creador, existencia de un ser creado, existencia de un pecado, ni existencia de ninguna otra forma de existencia de algo. Percibirse siendo la existencia de un ser humano, significa percibirse siendo la existencia de algo “creado” con identidad propia (consciencia egocentrada), es decir, percibirse “como si estuviera siéndose” una entidad escindida, dividida, incompleta, carente, imperfecta, pecaminosa, culpable, expulsada, desterrada, victima, dependiente, condicionada,  mortal. Pero la causa de ese torbellino de apariencias nunca estará en una desobediencia, sino en un estar percibiéndose y/o considerándose “una” existencia. Nada está siendo algo, por tanto, fuera del ámbito de esa manera de percepción, nada ha sido creado, nada ha desobedecido, nada ha sido expulsado, nada está siendo expiado, nada está consistiendo en la expiación ni el aprendizaje ni la búsqueda de algo; nada está siendo algo diferente a Esta Siendo Nada-algo. Consciencia identificada, date cuenta de que la fantasía, la ilusión, maya, el sueño…, no consiste en aquello que tú consideras que estás siendo, haciendo, conociendo, percibiendo, experimentando, etc., sino en creer que tú eres algo que está viviendo algo consistente en algo distinto a Estar Siendo Nada la existencia de algo. ¡Siendo Nada, siempre está siéndose todo aquello que parezca ser la existencia de algo distinto a Nada!

Juande Puerta.

Publicar un comentario