viernes, 17 de marzo de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (19)

37- PERCEPCIÓN DE INFORMACIÓN (NO HAY TESTIGO). El misterioso fenómeno de la percepción de existencia está siendo permanentemente generado (aquí y ahora) por la identificación consciencial. Sin la identificación consciencial del “yo soy”, tampoco habría la percepción consciencial del “yo existo”, y tampoco la percepción consciencial del torrente de posibilidades existenciales derivado de aquel primer enigma. La percepción de existencia consiste en la percepción de una apariencia, de ahí que todo cuanto se percibe consistiendo en la existencia de algo siempre estará tratándose de  algo virtual, fugaz, cambiante, perecedero, carente, limitado, condicionado, dependiente, intrascendente, mental, peculiar, ilusorio y absolutamente impersonal: una realidad que está siendo creada (nunca hubo otra creación) como resultado de la identificación de la consciencia consigo misma. ¡Todo cuanto se percibe siendo, existiendo, aconteciendo, etc., actúa como espejo y como reflejo de la consciencia que está observándolo! Dejando de lado la apariencia de las formas y de las percepciones materiales, psicológicas, emocionales, anímicas, etc., y de todo cuanto caracteriza a la percepción de existencia, podría afirmarse que la percepción de existencia equivale a la percepción de la información que está constituyendo y configurando el fenómeno de la identificación consciencial. Todo aquello que, desde la consciencia identificada (mente), se percibe e interpreta siendo una forma de existencia, un hacer, un acontecer y/o la identidad de algo, simplemente podría estar consistiendo en la percepción  delimitada, discriminada, personalizada, etc., de la información y/o de los datos correspondientes a la propia identificación consciencial. Toda forma de percepción consiste en información -convertida en existencia- a cerca de la identificación de la consciencia consigo misma: la percepción informa del fenómeno de la identificación. Te percibes, luego no eres ni el perceptor ni lo percibido. ¡Nada es algo, por tanto, no hay testigo! ¿Consistirá el nombrado e identificado inconsciente individual y colectivo en todos aquellos datos mentales que, permaneciendo ocultos e indescifrables, mantienen viva la identificación de la consciencia; datos que se manifiestan a través de la percepción de distintas apariencias de existencia, es decir, convirtiendo el Estar Siendo Nada-Uno en la percepción de una realidad fragmentada y en un aparente y continuo movimiento evolutivo? La historia de la humanidad demuestra que nada de cuanto pueda percibirse será algo absoluto, sino absolutamente relativo. Consciencia identificada, date cuenta de que NADA ERES, por tanto, de que todo cuanto consista en la existencia de algo para ti siempre estará tratándose de UNA PERCEPCIÓN DE NADA convertida por ti en la apariencia de eso que percibas; date cuenta de que, con absoluta independencia de aquello que percibas y de la manera cómo lo nombres, catalogues, valores, experimentes, etc., ello siempre estará consistiendo en ESTAR SIENDO NADA disfrazado por ti con la apariencia de ser algo.   

38- EL MÁS ORIGINAL DE LOS PECADOS-1. La metáfora bíblica del pecado original, que supondría que el ser creado y/o que la creación de un Dios Supremo pre-existente estaría desobedeciendo un mandato de su Creador (aquí y ahora, porque de lo contrario ya no habría motivo para la expiación ni aquello que está expiándose), rezuma ilusión mental (percepción de determinismo y dualidad), por cada una de sus letras e intenciones. La identificación con la metáfora del pecado original supone la identificación con el más original de los pecados y/o de las presuntas desobediencias. Dejando de lado el detalle fundamental de la imposibilidad de la pre-existencia del Creador (el concepto de “existencia” equivale a la misma percepción identificada, determinista y dualista que también ratifica el concepto de “creador”), ¿acaso la desobediencia no implica la libertad de elección entre diferentes opciones previamente creadas y/o pre-existentes a la creación del hombre? ¿Libertad para elegir, y castigo por ejercerla? El premio divino  a la obediencia se parece bastante a un vulgar chantaje divino. ¡Todo parecer ser algo consiste en percepción de existencia y acontece en el ámbito de la percepción de existencia o dualidad! La existencia sólo consiste en una percepción de apariencia de SER. Nada, es lo único que está siendo todo siempre; sin excepción, todo cuanto la consciencia identificada pueda percibir, siendo la existencia de algo, siempre estará consistiendo en Estar Siendo Nada-algo. El error original -considerar real y trascendente aquella apariencia y/o existencia que está siendo creada y determinanda por la manera identificada de percibir- no consiste en “caer en la tentación” de una desobediencia, sino en “asumir una manera pecaminosa de percibir y/o de interpretar el Estar Siendo Universal de Nada, como si fuera existencia, experiencia y/o acontecer de alguna cosa”. En el caso humano, la desobediencia original consiste en la manera de percibir a través de una supuesta y aparente identidad humana. La expiación y/o el efecto de ese error perdurará mientras perdure el apego de la consciencia con esa manera de percibir…, absolutamente condicionada y determinada. La desobediencia no está cometiéndola (siempre aquí y ahora) el hombre creado por la identidad de un Dios pre-existente, sino la consciencia que permanece identificada con esa manera de percibirse y/o que permanece identificada con la percepción de la apariencia de su existencia particular. (sigue)

Juande Puerta.
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