domingo, 26 de febrero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (14)

27- SUEÑOS Y REALIDAD. Acabo de escuchar, a la consciencia identificada (mente) con la existencia de un entrenador deportivo, declarar que “para que un sueño se cumpla, primero hay que soñarlo”. Efectivamente, en este ámbito, para que “algo determinado” se materialice (¿se CONVIERTA en realidad?), aparentemente antes hay que pensarlo, sentirlo, desearlo, proyectarlo, imaginarlo, animarlo, impulsarlo…, es decir, “soñarlo y/o percibirlo mentalmente”. Nada que objetar, sin embargo, quizás no debería olvidarse el hecho de que, por sublime y trascendental que pareciera el logro de cualquier meta soñada, ello -alcanzado o no- siempre continuaría consistiendo en un sueño alimentando el mundo del sueño de la existencia del soñador. ¿Deja de ser un sueño aquel sueño que “se hace” realidad…, y/o consiste la realidad en algo distinto a la materialización perceptiva de un sueño, de una ilusión, de una proyección mental? ¿Deja de ser agua el agua que se percibe siendo hielo? He ahí que, como si se tratara de cualquier tipo creación literaria, artística, industrial…, todo acontecimiento que se materializa en el ámbito del sueño generado por el fenómeno de la identificación consciencial (percepción de existencia y/o de determinación), nunca dejará de estar consistiendo en la realidad del sueño y/o de un sueño percibido, interpretado y etiquetado como “realidad”. ¡En el sueño de la percepción de existencia y/o de materialización,  la realidad no deja de estar siendo sueño! ¿Significa esto que el entrenador deportivo mencionado anteriormente debería renunciar al sueño de ganar el campeonato? Evidentemente que ni sí ni no, pues en ambos casos continuaría persistiendo la percepción del sueño de la existencia del autor de alguna voluntad. La consciencia del sueño no evita el sueño; sin embargo, puede aclarar que toda la aparente trascendencia, el aparente mérito, la aparente gloria, el aparente valor, el aparente poder, el aparente desastre, la aparente humillación, la aparente frustración…, jamás logrará traspasar los límites del sueño, y, por tanto, ayude a ver que (porque toda la percepción de realidad continuará siendo sueño) QUIZÁS EL FIN NO JUSTIFIQUE TANTO EL USO DE TODOS LOS MEDIOS. Más allá del fenómeno de la percepción, no hay soñador, ni lo soñado por un soñador, sino que, “por percibirse como la existencia de algo concreto, todo estará constituyendo el sueño mismo. He ahí que en el mundo de la percepción de existencia, la realidad no deja de estar consistiendo en la percepción del sueño. He ahí que cuando un sueño se hace realidad, la única realidad que se ha materializado ha consistido en el desarrollo del sueño. Sueño y realidad no son dos cosas distintas, sino la misma no-cosa percibida de distinta manera y/o percibida como si fuera la existencia de algo.   

28- SOLTAR. Continuamente escucho decir que -sin que importe el motivo- debemos “soltar” esto, lo otro y lo de más allá.  Pero, he ahí  que, como siempre que algo está siendo dado por existente, ello estará tratándose de una manifestación más del ego, es decir, otra creación ilusoria de la identificación de la consciencia con la percepción de existencia. Comenzando por la percepción de la existencia del supuesto soltador y continuando por la percepción de la existencia de aquello que dicho personaje necesitara y pudiera soltar, todo está siendo ego, es decir, pura fantasía. Puesto que -sin excepción- todo cuanto fuera percibido como existencia de algo determinado por parte de la consciencia identificada con la existencia del perceptor, ello siempre estaría consistiendo en ego, ¿cuál sería la identidad de ese individuo que debería soltar alguna cosa? Y, por lo mismo, ¿en qué consiste eso que alguien necesitaría y podría soltar? Y, también por la misma razón, ¿para qué, salvo para satisfacción egoica, la existencia de alguien necesitaría soltar la existencia de alguna otra cosa? ¡Consciencia identificada, date cuenta de que aunque estuvieras cien mil vidas intentando soltarte de algo ajeno al fenómeno de tu propia identificación, jamás podrías conseguirlo! ¿Qué puede soltarse cuando tanto el soltador (consciencia identificada o mente), como aquello que ese personaje considere que necesita soltar, sólo estará consistiendo en percepción de existencia? ¿Qué puede soltarse cuando más allá de la percepción egoica (percepción de existencia de algo) todo está consistiendo en NADA? No se trata de soltar algo; y tampoco se trata de soltarse de la percepción de la existencia del individuo que, por percibirse siendo alguien, también percibirá positivo soltarse de la existencia de algo negativo. ¿Qué hacer entonces? Aquello que más allá de los supuestos mentales siempre ha estado haciéndose: NADA. Cualquier intento por parte de alguien (consciencia identificada o mente) de hacer algo para conseguir otro algo, lo único que supondría sería el reforzamiento de la identificación con la existencia de ese hacedor y de la existencia de todo lo que estuviera percibiéndose como un hacer y/o como un acontecer. Paradójicamente, cualquier hacer para soltarse de algo y/o para alcanzar algo, lo que hace es dejar de manifiesto que todo está consistiendo en Nada-algo. He ahí que siendo NADA, sin dejar de NO-SER ALGO, siempre se está siendo todo a la vez, y que, por tanto, la percepción de la existencia de algo, únicamente está consistiendo en ESTAR SIENDO NADA. ¡Consciencia identificada, date cuenta de que tanto tu existencia, como todo -sin excepción- cuanto tú puedas percibir, pensar, sentir, hacer, imaginar, conocer, comprender, experimentar, aceptar, rechazar, amar, desear, sufrir, poseer…, siempre estará consistiendo en NADA-ALGO.

Juande Puerta.
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