martes, 24 de enero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (6)

11- TODO Y NADA A LA VEZ-1. Existo, por tanto, soy ego, ilusión, apariencia, intrascendencia, transitoriedad. Existo, por tanto, a la vez, inseparablemente soy eso que percibo y también sus semejantes y también sus opuestos y también todas las demás posibilidades. Existo, luego soy todas las percepciones de existencia y estoy reaccionando a todas las percepciones de existencia a la vez. Existo, luego pienso, amo, sufro, temo, deseo, vivo, muero. Nada experimento que no esté consistiendo en el efecto de la identificación con el fenómeno de la percepción mi existencia. Pero, puesto que la existencia sólo consiste en una percepción y/o UNA MANERA IDENTIFICADA DE VER LA INEXISTENCIA, a la vez, NADA ESTÁ EXISTIENDO; nada está siendo aquello ni de aquella manera que está percibiéndose en el mundo ilusorio de la existencia. He ahí que igual que toda apariencia de límite sólo puede plasmarse en el lienzo inmaculado de la ausencia de cualquier límite, también toda percepción de existencia nace posibilitada por la Inexistencia de lo percibido. Identificado, percibido, experimentado egoicamente (a través de la identificación con el fenómeno dogmático de la existencia del perceptor), la existencia de lo percibido parece real, de ahí que toda percepción de existencia pertenezca al universo de la paradójica realidad del ego. 

12- TODO Y NADA A LA VEZ-2. Más allá de la percepción egoica y/o identificada, nadie está relacionándose con otro alguien; sencillamente todo está consistiendo en el fluir incesante del Estar Siendo de Nada. Consciencia, ¿cómo no ibas a vivir todo cuanto crees que vives…, y de la manera precisa que crees vivirlo…, mientras perdure la identificación con creencia en la fábula de la particularidad de tu existencia? Todo cuanto cree vivir un yo, con absoluta independencia de la manera de catalogarlo, únicamente  consiste en la percepción de existencia (ego) de ese yo. A parte de “percepción de existencia” (ego), nada está siendo aquello que se percibe, y, por tanto, tampoco de la manera que esté percibiéndose. Con absoluta independencia de la manera de catalogarlo, todo cuanto hagas, digas, pienses, sientas, sueñes, imagines, conozcas, temas, desees, obtengas, etc., “SIEMPRE SÓLO” estará consistiendo en la percepción de la ilusión de tu existencia. Todo cuanto crees que vives tú y/o que está ocurriéndote a ti, “SIEMPRE SÓLO” está consistiendo en el sueño de tu existencia. Comenzando por ti, siguiendo por el acto más sublime…, y terminando por aquello que menos valores, sin excepción, todo cuanto percibas siendo la existencia de algo y/o aconteciendo de alguna manera, por igual “SIEMPRE SÓLO” estará consistiendo en la percepción de existencia (ego). Aquello que tú percibes con forma de existencia “SIEMPRE SÓLO” consiste en la manifestación de la INEXISTENCIA de cualquier forma, de ahí que no haya la existencia de dos existencias. Te culpas y te disculpas, te ocupas y te preocupas, te permites y te reprimes, te calmas y te estresas, te amas y te desprecias…, sólo porque crees que tú y lo que parece que haces, piensas, sientes y experimentas tú, son cosas y/o existencias distintas. ¿Quieres cambiar tu mundo y lo que ocurre en tu mundo? Nunca lo conseguirás cambiando la creencia en ti ni cambiando la creencia en lo que ocurre en tu mundo…, pero tampoco trascendiendo la creencia en ti y/o renunciando a la percepción de tu existencia, pues, simplemente, ni tú, ni nada de eso que supuestamente quieres cambiar, está siendo algo real ni irreal. ¡Cambiar todo continuamente sólo hace que nada cambie nunca; cambiar la apariencia de existencia sólo hace que la percepción de existencia continúe perdurando! Simplemente nada está siendo ni consistiendo en lo que tú crees ni en ninguna otra cosa. Toda existencia de algo consiste en Inexistencia (Nada-Uno), percibida e interpretada egoicamente y/o desde la identificación con la hipotética creación de la existencia del perceptor (pecado original), de ahí que las sociedades conformadas a partir de la percepción de existencia (ego) no puedan evitar manifestarse dualistas, discriminadoras, fraudulentas, corruptas, victimistas, carentes, competitivas, violentas, falaces e hipócritas.

Juande Puerta.
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