viernes, 20 de enero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (5)

09- EL DESEO. Para despertar, igual que para iluminarse, realizarse, trascenderse, etc., antes no sólo tendría que estar admitiéndose (dándose por absolutamente cierto y real) que se está dormido, perdido, confundido…, (compréndase todo aquello que el apego a esa certeza estaría suponiendo y originando). Para llegar a la percepción y el abrazo de esa hipótesis, primero tendría que haberse producido el fenómeno de LA CREACIÓN DE LA IDENTIDAD del sujeto que estuviera percibiéndose a sí mismo siendo la existencia delimitada de “un” alguien: la identificación de la consciencia con la supuesta posibilidad de convertirse en la existencia de “un yo” (pecado original). El deseo de despertar, iluminarse, encontrar la dicha eterna, etc., (¿Qué dijo Buda sobre el deseo?) primero exige que la consciencia  esté considerándose a sí misma “encarnada” en algo único, distinto, separado, especial: un yo. Todo deseo, aspiración, experiencia, etc., implica estar creyéndose la existencia del yo de su protagonista, es decir, estar creyéndose algo separado de la Inexistencia de cualquier particularidad, de cualquier límite, de cualquier condición, de cualquier cualidad… Todo ser algo, y todo experimentar algo, y todo tener consciencia de la existencia de algo, implica estar creyéndose la existencia de un yo. He ahí que, puesto que creerse la identidad particular de un yo es la base del fenómeno del ego, sólo estando dentro del fenómeno del ego puede creerse en la posibilidad y en la necesidad del despertar, del iluminarse, del mejorarse, etc., de alguien! Absolutamente nada que pueda percibirse, juzgarse, valorarse, nombrarse, experimentarse, vivirse, etc., desde una consciencia, estará siendo la existencia de algo más allá del ámbito originado por el fenómeno de la identificación  con dicha percepción egoica. Por tanto, en efecto, todo aquello que pueda percibirse estará siendo la existencia de lo percibido, pero únicamente dentro del universo mental de la identificación con la existencia del perceptor, de ahí que todo cuanto se percibe y se experimenta queda reducido y/o circunscrito a la percepción de la existencia del yo. ¡Todo lo que alguien perciba como la existencia y/o como el acontecer de algo determinado, únicamente estará consistiendo en la percepción de la existencia y/o del acontecer de su protagonista.  

10- AUTO-CHANTAJES EMOCIONALES. El yo y los pensamientos del yo y los sentimientos del yo y los deseos del yo y los miedos del yo y los actos del yo y las experiencias del yo y las reacciones del yo…, y todo cuanto se vive desde la identidad ilusoria o mental del yo…, no es algo distinto al fenómeno de la percepción de un yo. Sin la percepción de la existencia de un yo tampoco existiría la percepción de aquello que el yo percibe como si estuviera consistiendo en existencias ajenas. Consciencia, date cuenta de que nada de todo cuanto tú pienses, sientas, experimentes, vivas…, -con absoluta independencia de la manera que lo percibas y/o lo juzgues-, estará siendo algo distinto a ti. Consciencia, date cuenta de que nunca has existido tú separada de la existencia de lo demás y/o siendo la percepción de una existencia distinta a la única percepción de existencia. Todo cuanto hacemos a los demás estamos haciéndonoslo a nosotros mismos, porque los demás y nosotros mismos estamos siendo la percepción de la misma y única existencia. No cambiamos, porque no hay nada que cambiar ni nadie que pueda cambiar nada. Igual que el océano está “cambiando continuamente de apariencia sin dejar de ser el mismo océano”, así todos los cambios posibles y el personaje que los pretende siempre están constituyendo la manifestación de la misma percepción de existencia. Consciencia date cuenta de que cuanto más importante y/o trascendente percibas la existencia de algo, más egoicamente estarás utilizando la percepción de la existencia de ese algo. ¿Cuántos trueques o auto-chantajes materiales, emocionales, psicológicos, intelectuales, espirituales, culturales…, se planificarán cada día a expensas de la percepción de la existencia del amor, de la paz, de la libertad, de la familia, de la amistad y del bien común en general, sólo porque el fenómeno del ego (percibir la Inexistencia convertida en infinitud de existencias distintas) así está determinándolo? He ahí que todas las culturas, las civilizaciones, las políticas, las religiones y las filosofías de la novelesca historia de la humanidad tienen en común la misma búsqueda del conocimiento de la realidad, que la identificación con la percepción de la existencia del conocedor está haciéndonos percibir como si la realidad consistiera en algo distinto a la Inexistencia de  cualquier forma de existencia.

Juande Puerta.
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