sábado, 7 de enero de 2017

REFLEXIONANDO 2017 (1)

01- DESEOS RENOVADOS. Para las mentes identificadas con las creencias que caracterizan a nuestra cultura, estos días estamos celebrando el inicio de un nuevo año. Tradicionalmente, por estas fechas toca renovar los mismos vanos deseos de siempre. ¿Si a nadie se le ocurre desear vivir sin necesidad de respirar, por qué  continuamos deseando imposibles tales como que nuestra existencia mejore? Así como reconocemos que el día es el día y la noche es la noche, deberíamos reconocer que -con todo cuanto ello supone- el fenómeno de la percepción de existencia es el fenómeno de la percepción de existencia. No existe diferencia entre nosotros y nuestra existencia; cada individuo y la percepción de su existencia está constituyendo el mismo fenómeno. No existen existencias distintas, sino percepciones y/o consciencias distintas de la existencia. Consciencia, date cuenta de que “más allá de los juicios surgidos de la identificación con la apariencia de la existencia”, nadie es mejor ni peor que otro, precisamente porque nadie es alguien y/o nadie está siendo algo distinto a la ilusión de su existencia. ¡Te crees mejor y/o peor que otro, porque te crees la existencia y/o la identidad de alguien! Consciencia, date cuenta de que para que unos seamos mejores y/o peores que otros, antes tenemos que creernos existencias, y que, por tanto, es la creencia en las existencias la que está creando la percepción de las diferencias. Fuera de la falacia de la creencia en la existencia particularizada de unos y de otros, todo está siendo Nada-Uno y/o Inexistencia de existencias. Existencia es sinónimo de ilusión y/o de percepción determinista, victimista y egoica. ¿Mata el terrorista por malvado, por loco, por fanático, por hacer justicia, por mejorar la existencia de los suyos…, o sólo actúa conforme a aquello que le obliga la identificación con las creencias de su propia existencia? Consciencia, date cuenta de que, milenios tras milenios, el fenómeno de percibirte de una manera u otra sólo persigue la supervivencia de la percepción de tu existencia.  

02- AMARÁS LA INEXISTENCIA. “Cambiar continuamente para que nada cambie nunca”, parece un contrasentido; sin embargo, trascendiendo el velo de la apariencia, puede vislumbrarse que cuando “toda percepción está consistiendo en la manifestación de la existencia de Nada”, ¿qué podría cambiar? Si existes…, entonces no tienes ego, sino que tú y todo cuanto tú creas vivir, estará consistiendo en la manifestación del ego que, por estar consistiendo en el fenómeno de la identificación con tu propia existencia, no podrás dejar de estar percibiendo, manifestando y experimentando, dentro del ámbito especulativo o mental al que pertenece. Si eres consciente de que existes tú y eres consciente de que existe todo aquello que tú consideras que existe, se debe a que eres consciencia (configurada con los programas de otras generaciones) identificada con el fenómeno de la percepción egoica y/o existencial, esto es, consciencia considerándose algo distinto, contrapuesto y escindido de la Inexistencia Absoluta de cualquier cosa. ¡Amarás la Inexistencia sobre la percepción de  existencia de cosas! Existir significa creerse, percibirse, sentirse…, ser una cosa y/o considerarse algo; todo cuanto vives es consecuencia de la identificación con tu existencia, por tanto, únicamente el sueño de tú existencia. He ahí que ser consciente de la identidad de tu existencia supone estar alimentando un profundo sentimiento de contradicción, de negación, de lucha y de vacío. Incluso dejando de lado el relato de los acontecimientos de nuestra historia ¿Cómo puedes considerarte la existencia de un ser inteligente (hijo de un Ser Supremo), cuando insistes en negar que tu existencia y la existencia de todo cuanto supuestamente está conformando tu existencia sólo consiste en el efecto de un vulgar malentendido? La Inexistencia (Nada-Uno y/o nada la existencia de algo) no puede percibirse como se percibe la existencia del océano cambiando continuamente de forma y de aspecto sin dejar de ser el mismo océano; Inexistencia equivale a SER, sin necesidad de estar siendo consciencia de existencia de alguna cosa. 

Juande Puerta.
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